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La ruta patagónica de Argentina que pocos conocen pero que te enamora

Esta ruta escénica en Santa Cruz atraviesa paisajes extremos entre la cordillera y la estepa, con miradores únicos y uno de los caminos más impactantes del sur.

La ruta recorre uno de los paisajes más altos y cordilleranos de Santa Cruz.

La ruta recorre uno de los paisajes más altos y cordilleranos de Santa Cruz.

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En esta ruta del sur argentino, el paisaje no se repite. A cada tramo cambia el color, la altura y la forma del terreno, como si la Patagonia se mostrara en capas mientras el camino avanza.

Se trata de una de las rutas más cordilleranas de la Patagonia Austral y también una de las más altas de la provincia de Santa Cruz. A lo largo del recorrido, la ruta permite ver cómo se cruzan dos mundos: los Andes y la estepa, en una transición que no es gradual, sino marcada y constante.

El camino une Los Antiguos, a orillas del lago Buenos Aires, con Lago Posadas, atravesando un territorio donde predominan los campos basálticos, los miradores naturales y los nacimientos de ríos. En esta ruta, cada parada funciona como un punto de observación distinto, con cascadas, cerros y confluencias que aparecen sin previo aviso.

Estos pueblos invitan a conocer otra cara de la Patagonia, lejos del turismo masivo. Foto: Turismo Los Antiguos
Esta ruta termina en uno de los pueblos más lindos de la Patagonia, Los Antiguos.

Esta ruta termina en uno de los pueblos más lindos de la Patagonia, Los Antiguos.

Uno de los momentos más impactantes del recorrido llega en el Paso El Portezuelo, a 1520 metros de altura. Desde ese punto, la ruta ofrece vistas abiertas hacia dos de las cumbres más imponentes de la región: el monte San Lorenzo, el más alto de Santa Cruz, y el monte Zeballos, que se convierte en protagonista permanente del trayecto.

Una ruta, varias paradas

El viaje también está atravesado por la fauna patagónica. Guanacos, choiques y zorros acompañan el recorrido y refuerzan esa sensación de estar en un territorio poco intervenido, donde la ruta no domina el paisaje, sino que se adapta a él.

El tramo final conduce hacia Lago Posadas, un pequeño poblado ubicado entre los lagos Posadas y Pueyrredón. Allí, el Arco de Piedra aparece como una de las postales más reconocidas del noroeste santacruceño, cerrando una ruta que combina altura, aislamiento y una geografía poco habitual incluso dentro de la Patagonia.

Son 152 kilómetros de ripio que se pueden recorrer principalmente entre diciembre y abril, cuando las condiciones climáticas permiten transitar sin inconvenientes. Más que un traslado, esta ruta funciona como una experiencia en sí misma, ideal para quienes buscan caminos menos transitados y paisajes que todavía conservan su estado más puro.