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La joya del invierno: la planta con flores perfumadas que florece incluso con nieve

El calicanto es una planta perfecta para inexpertos en jardinería porque requiere poco riego y resiste sin problemas las temperaturas bajo cero.


Los amantes de los aromas florales deberían conocer el calicanto de invierno, también llamado macasar, una planta que florece en épocas frías, incluso con nevadas. Sus flores amarillas no solo decoran cualquier espacio, sino que también desprenden un perfume intenso con muy pocos cuidados.

El calicanto requiere un mantenimiento mínimo y, por lo general, es resistente a plagas y hongos, lo que lo convierte en una opción ideal para quienes se inician en la jardinería. Aunque su crecimiento es lento, con un riego moderado puede alcanzar hasta 4 metros de altura y también se adapta al cultivo en macetas.

A diferencia de otras especies más frondosas, no forma una copa tupida. Sus ramas, de color marrón claro, presentan hojas ovaladas de hasta 20 centímetros de largo, que no llegan a cubrir por completo la estructura de la planta.

macasar planta jardín 1

Una planta que requiere pocos cuidados.

Por qué plantarla en invierno

En Mendoza, el invierno trae heladas intensas que pueden dañar a muchas especies. Sin embargo, el macasar no solo las resiste, sino que las necesita para florecer. De hecho, puede tolerar temperaturas de hasta -20 °C sin inconvenientes.

Además, prefiere suelos calizos o alcalinos, características comunes en la región mendocina. Una vez establecido, desarrolla una notable tolerancia a la sequía, una condición frecuente en la zona.

Si vas a plantarlo en Mendoza, lo ideal es ubicarlo en un lugar donde reciba luz solar directa durante el invierno, lo que favorecerá una floración más intensa. También conviene protegerlo del viento Zonda, ya que puede afectar los brotes más jóvenes.

macasar

El calicanto es originario de las montañas del centro y sur de China.

En cuanto al riego, debe ser más frecuente en verano y moderado el resto del año. Solo requiere podas ligeras de formación, preferentemente después de la floración.