La isla volcánica con aguas tan transparentes de Brasil que te permiten ver a 50 metros de profundidad
El ecoturismo de lujo en Fernando de Noronha, Brasil, exige planificación para el acceso a playas vírgenes y un pase al Parque Nacional Marino.
La isla ideal para bucear.
ArchivoExiste un rincón donde el turismo masivo no tiene permitido ingresar y la naturaleza se conserva exactamente igual que hace siglos. Se trata de Fernando de Noronha, una isla paradisíaca en Brasil que se consolidó como el secreto mejor guardado para los amantes del ecoturismo de lujo y la desconexión absoluta.
Desconectarse de la rutina y viajar durante el mes de julio es una decisión estratégica. Este período marca el inicio de la temporada seca, lo que garantiza días radiantes y lluvias mínimas. A diferencia del verano, el mar de invierno se transforma en una gigantesca piscina natural y transparente. La visibilidad marina en esta época es sencillamente irreal, alcanzando hasta los 50 metros de profundidad.
Qué hacer en la isla
La agenda de actividades en la isla combina la aventura extrema con el relax contemplativo. El imperdible absoluto es hacer esnórquel en la Bahía de Sancho, consagrada reiteradas veces como la mejor playa del mundo debido a su impresionante biodiversidad. Para los más audaces, el naufragio de Porto Santo Antônio ofrece la oportunidad única de bucear junto a tortugas marinas gigantes y dóciles tiburones de arrecife.
Sin embargo, al ser un ecosistema hiperprotegido, viajar a Fernando de Noronha requiere una planificación milimétrica y tener en cuenta ciertas precauciones. Para ingresar, es obligatorio abonar la Tasa de Preservación Ambiental (TPA), un trámite que se recomienda realizar de forma online para evitar colas eternas en el aeropuerto. Asimismo, para acceder a las playas del Parque Nacional Marino, se debe adquirir un pase físico adicional al aterrizar. Para garantizar una estadía perfecta, los expertos sugieren tener en cuenta algunas recomendaciones prácticas. Los cupos para los senderos más vírgenes y protegidos, como el de Atalaia, son muy limitados, por lo que es vital reservar los turnos con mucha anticipación.
En cuanto al equipamiento, es indispensable armar un equipaje ligero, ya que los aviones pequeños que conectan desde Recife o Natal imponen restricciones estrictas de peso para las valijas. Una vez en el destino, el calzado cerrado y resistente es fundamental para caminar sobre las piedras volcánicas que se calientan con el sol del mediodía.


