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La inteligencia artificial reveló qué países estarían más a salvo ante una guerra nuclear

Un informe basado en inteligencia artificial analizó un escenario de guerra nuclear y señaló qué países tendrían más chances de resistir sus efectos globales.

La inteligencia artificial evaluó variables geográficas y demográficas. Foto: Archivo

La inteligencia artificial evaluó variables geográficas y demográficas. Foto: Archivo

En un escenario hipotético de guerra nuclear global, distintos modelos de inteligencia artificial han sido utilizados para simular impactos geopolíticos, climáticos y demográficos. Estas proyecciones no predicen el futuro, pero sí permiten analizar qué países tendrían mayores probabilidades de mantenerse relativamente estables ante un conflicto de gran escala.

Las variables que suelen considerar estos modelos incluyen ubicación geográfica, baja densidad poblacional, distancia de potencias nucleares, capacidad de autosuficiencia alimentaria y estabilidad política. También se evalúa el posible impacto de un “invierno nuclear”, fenómeno que reduciría la temperatura global y afectaría la producción agrícola.

Países con mayor probabilidad de supervivencia

Entre los territorios que suelen aparecer mejor posicionados en simulaciones teóricas se encuentran:

  • Nueva Zelanda: por su aislamiento geográfico, baja densidad poblacional y fuerte producción agrícola.
  • Australia: especialmente en regiones alejadas de grandes centros urbanos.
  • Islandia: por su ubicación remota y recursos energéticos propios.
  • Argentina y Chile: por su producción de alimentos y ubicación en el hemisferio sur, lejos de varios focos geopolíticos centrales.

En general, los países del hemisferio sur aparecen con cierta ventaja en distintos modelos, ya que muchas potencias nucleares se concentran en el hemisferio norte.

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El hemisferio sur tendría cierta ventaja estratégica. Foto: Archivo

El hemisferio sur tendría cierta ventaja estratégica. Foto: Archivo

Qué factores serían determinantes según la inteligencia artificial

Más allá de la ubicación, la autosuficiencia alimentaria sería clave. Un conflicto nuclear no solo implicaría explosiones directas, sino también alteraciones climáticas severas, caída de las cadenas de suministro y crisis energéticas.

Los sistemas democráticos estables, la infraestructura sanitaria y la capacidad de respuesta ante emergencias también influyen en las proyecciones. Sin embargo, los especialistas advierten que ningún país estaría completamente a salvo de las consecuencias globales de un conflicto de esta magnitud.

Las simulaciones con inteligencia artificial funcionan como ejercicios analíticos que combinan datos históricos, geográficos y climáticos. Aunque ofrecen escenarios probables, la conclusión es clara: una guerra nuclear tendría efectos planetarios, y la prevención diplomática sigue siendo el único camino realista para evitar consecuencias irreversibles.