La guía definitiva para cuidar lavanda en maceta y evitar que se seque o deje de florecer
El riego y la poda son fundamentales para que la lavanda crezca fuerte y saludable en casa.
La planta que florece con pocos cuidados.
ArchivoLa lavanda es una planta que aguanta el sol intenso y crece con pocos cuidados. Pero aunque puede crecer en macetas y con poco esfuerzo, hay errores frecuentes que pueden interrumpir su crecimiento y la floración.
Uno de los errores más frecuentes es tratarla como una planta sedienta. La lavanda tiene regiones secas y soleadas del Mediterráneo. Está acostumbrada al calor, al viento y a los terrenos pobres. Pero muchos se equivocan al regarla, eliminando toda la belleza de la planta.
Cómo cuidar la lavanda en casa
Para que una lavanda prospere en balcones o terrazas, el recipiente no es un detalle menor. Lo ideal es elegir una maceta profunda y sobre todo, con buen drenaje. El motivo es porque las raíces no toleran quedar encharcadas. Cuando el agua se acumula se producen hongos y las raíces se pudren.
La planta crece cuando recibe al menos 6 horas de luz directa por día. En balcones, una orientación norte o noroeste suele ser ideal, pero si vive en interiores conviene ubicarla cerca de una ventana. Cuando le falta la luz, se estira, pierde forma y se estira menos.
El riego es fundamental para que la planta crezca fuerte y saludable. Lo mejor es esperar que el sustrato esté seco antes de volver a regar. En verano se necesitará algo más de agua, especialmente en macetas expuestas al sol fuerte. En invierno, puede pasar varios días sin riego.
Podar también estimula el crecimiento. Después de la floración conviene cortar las varas secas y cortar el follaje para estimular nuevos brotes. Pero no conviene podar sobre la madera vieja y seca donde ya no quedan hojas.