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La flor ideal para el jardín que parece una margarita pero es más resistente

A diferencia de la margarita, la Equinácea se destaca por su fortaleza ante plagas y climas adversos, una planta perfecta para el jardín.

La Equinácea es una planta rústica que se adapta a climas extremos sin perder sus colores en el jardín. Foto: Freepik

La Equinácea es una planta rústica que se adapta a climas extremos sin perder sus colores en el jardín. Foto: Freepik

Tener un jardín colorido puede llevar muchísimo tiempo si no sabemos elegir las plantas correctas. Sin embargo, el paisajismo actual rescata una especie rústica que imita a la perfección la belleza de la margarita tradicional, pero ofrece una tolerancia insuperable frente a las plagas y los climas más extremos.

Hablamos de la Equinácea, una de las plantas más buscadas por aquellas personas que quieren decorar sus espacios verdes sin necesidad de estar pendientes de un cuidado constante. La genética de esta variedad la convierte en una gran aliada para resistir adversidades y temperaturas de todo tipo.

Cuál es la diferencia con la margarita

La gran diferencia entre la Equinácea y la margarita común está en su fortaleza. Mientras que la flor tradicional sufre enseguida si te olvidás de regarla o si el sol del mediodía pega muy fuerte, esta planta tiene tallos muy firmes y raíces profundas. Esto le permite aguantar perfectamente los días de sequía y también las heladas del invierno sin marchitarse ni perder su forma.

El truco para tener flores casi todo el año

Además de ser una planta fuerte, otra ventaja enorme es que tiene una floración larga. Empieza a florecer a principios de la primavera y sigue llenando el jardín de colores hasta que llegan los primeros fríos del otoño. Sus pétalos no solo vienen en el clásico blanco, sino también en tonos púrpuras, amarillos y naranjas que, de paso, atraen a mariposas y abejas, dándole muchísima vida al jardín.

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Al necesitar poco riego, esta flor es perfecta para quienes buscan un jardín de bajo mantenimiento. Foto: Freepik

Al necesitar poco riego, esta flor es perfecta para quienes buscan un jardín de bajo mantenimiento. Foto: Freepik

Los pocos cuidados que necesita

Para que crezca espectacular no hace falta ser un experto en jardinería ni gastar en fertilizantes caros. Solo tenés que cumplir con dos requisitos básicos: plantarla en un lugar donde reciba mucho sol directo (al menos unas seis horas por día) y asegurarte de que la tierra no junte demasiada agua. Con que el suelo drene bien para que las raíces no se pudran, la planta va a crecer sola y divina.