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¡Imperdible! receta tradicional de pastafrola de membrillo fácil y deliciosa

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar una deliciosa pastafrola de membrillo con nuestra receta favorita e imbatible
Pastafrola de membrillo: receta con tips y secretos de la abuela Foto: Shutterstock
Pastafrola de membrillo: receta con tips y secretos de la abuela Foto: Shutterstock

La pastafrola es una de esas recetas que despiertan recuerdos de la infancia, tardes de merienda con la abuela o reuniones familiares en casa. Este clásico de la repostería rioplatense tiene orígenes europeos, especialmente italianos, donde la “pasta frolla” hace referencia a una masa quebrada dulce que se utiliza como base para tartas. Sin embargo, fue en Argentina, Paraguay y Uruguay donde la pastafrola adquirió su identidad más popular, rellena de dulce de membrillo y cubierta con el característico enrejado de masa.

Su nombre proviene de la “pasta frolla”, una masa quebrada dulce típica de Italia. Fuente: Shutterstock

El dulce de membrillo, espeso y fragante, es ideal para esta tarta porque mantiene su forma al hornearse, aportando un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo ligeramente ácido. La masa, por su parte, debe ser suave y mantecosa, con ese toque justo de vainilla y ralladura de limón que la hace inolvidable.

Preparar una pastafrola no solo es un ejercicio de repostería casera, sino un ritual de afecto: es el tipo de preparación que se comparte, que se transmite entre generaciones y que rara vez falta en una mesa familiar. Además, es versátil, ya que puede rellenarse con dulce de batata, de leche o incluso con mermeladas más modernas como frutos rojos, aunque la versión clásica de membrillo sigue siendo la favorita. ¡Vamos a la receta!

Es una receta clásica que muchas personas aprendieron de sus abuelas y que suele pasar de generación en generación. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

300 g de harina 0000, 150 g de manteca fría en cubos, 100 g de azúcar, 2 yemas de huevo, 1 huevo entero, 1 cucharadita de esencia de vainilla, ralladura de 1 limón, 1 cucharadita de polvo de hornear, 400 g de dulce de membrillo, 2 cucharadas de agua (para ablandar el membrillo), 1 cucharada de azúcar extra para espolvorear (opcional).

 

Procedimiento

  1. En un bol grande, coloca la harina tamizada junto con el polvo de hornear y el azúcar. Agrega la manteca fría en cubos y comienza a deshacerla con los dedos o con un cornet hasta obtener un arenado grueso. No hace falta integrar completamente, solo busca lograr una textura similar a migas húmedas.
  2. Haz un hueco en el centro del arenado y añade las yemas, el huevo entero, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Mezcla con una cuchara de madera o con las manos hasta que todos los ingredientes se integren. Si la masa está muy seca, puedes añadir una cucharada de agua fría. No ameses, solo une hasta formar un bollo liso.
  3. Envuelve el bollo con film plástico y lleva a la heladera durante al menos 30 minutos. Este paso es clave para que la masa esté más firme y sea fácil de estirar.
  4. Mientras la masa reposa, corta el dulce de membrillo en cubos pequeños y colócalo en una cacerolita con 2 cucharadas de agua. Cocina a fuego bajo, revuelve constantemente, hasta que el membrillo se deshaga y quede una pasta suave y manejable. Deja enfriar.
  5. Retira la masa de la heladera y separa un cuarto para hacer las tiras del enrejado. Con el resto, estira sobre una superficie enharinada hasta lograr un espesor de unos 5 mm. Forra una tartera de 24-26 cm previamente enmantecada y enharinada. Pincha la base con un tenedor.
  6. Distribuye el dulce de membrillo ya tibio sobre la base de masa, alisa con una espátula para cubrir toda la superficie de forma pareja.
  7. Estira la porción de masa reservada y corta tiras finas. Colócalas sobre el relleno formando un enrejado tradicional. Si lo deseas, pincela las tiras con huevo batido y espolvorea con un poco de azúcar.
  8. Lleva la tarta a horno precalentado a 180?°C y cocina durante 35 a 40 minutos, o hasta que la masa esté dorada y el dulce burbujee ligeramente. Deja enfriar completamente antes de desmoldar.
Tradicionalmente se hace a mano, lo que refuerza su esencia casera y artesanal. Fuente: Shutterstock

La pastafrola es mucho más que una tarta: representa un símbolo de hogar y tradición. Su preparación sencilla y su sabor entrañable la convierten en un clásico atemporal. Ideal para acompañar con mate o café, y aún mejor cuando se comparte: el secreto está en el cariño con que se elabora. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.