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Gatos en primavera: las cuatro señales que no hay que pasar por alto en casa

La primavera trae más horas de sol y nuevas rutinas para los gatos, pero también riesgos como golpes de calor, parásitos y caídas que requieren atención.

Cuidados para los gatos en primavera. Foto: Archivo

Cuidados para los gatos en primavera. Foto: Archivo

Así como el frío impone sus propias reglas, la llegada del calor también le cambia la rutina a los gatos de la casa. La primavera trae más horas de sol y ventanas abiertas, pero también nuevos riesgos que conviene anticipar: golpes de calor, parásitos y hasta caídas que se repiten cada año con la misma temporada.

El agua, la primera línea de cuidado

Los gatos no se caracterizan por beber demasiada agua y eso los vuelve más vulnerables cuando sube el termómetro. Por eso, renovar el agua de los bebederos varias veces al día y distribuir recipientes en distintos puntos de la casa ayuda a que la tomen con más frecuencia. Sumar alimento húmedo, en sobres o latas, es otro recurso simple para reforzar la hidratación sin que el gato tenga que esforzarse por beber más.

Pelaje y parásitos, la otra cara de la temporada

El calor también trae la época de muda en mascotas, así que el cepillado diario se vuelve una tarea casi obligatoria: retira el pelo muerto, refresca la piel del animal y evita que, durante el acicalamiento, termine formando las bolas de pelo en el tracto digestivo.

A la par, la humedad primaveral genera el escenario ideal para que pulgas y garrapatas proliferen, incluso en gatos que nunca salen de casa, ya que estos parásitos pueden colarse en la ropa o el calzado de sus dueños. Actualizar pipetas o collares antipulgas antes de que arranque la temporada es, en ese sentido, una decisión preventiva más que reactiva.

El agua y el cepillado son dos pilares fundamentales en primavera.

El agua y el cepillado son dos pilares fundamentales en primavera.

El síndrome del gato paracaidista

Con el calor llega también la costumbre de abrir ventanas y balcones para ventilar, y con eso aumenta un riesgo puntual: el llamado "síndrome del gato paracaidista", que describe las caídas desde altura cuando el animal intenta cazar un insecto o un pájaro que pasa cerca. Colocar redes de protección es, en estos casos, una medida que no debería quedar librada al azar antes de dejar cualquier abertura de par en par. Especialmente, para las personas que viven en departamentos.

Ninguno de estos cuidados exige demasiado esfuerzo ni gastos elevados, pero sí atención constante durante los meses de más calor. Adaptar la rutina a tiempo es, en definitiva, la mejor forma de que la primavera no termine convirtiéndose en una temporada de sustos evitables.