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Berenjena y por qué debes comerla: así te cuida el corazón y el peso

Por qué debes comer berenjenas esta temporada. Berenjena asada, a la plancha o al horno: así te cuida el corazón.

Berenjenas para esta temporada.

Berenjenas para esta temporada.

La berenjena no solo es barata y rica, también es liviana, llena un montón y cuida tu corazón, tu peso y hasta tus riñones. Si aún no la comes seguido, esta es la señal que esperabas.

Berenjena de temporada: beneficios para el corazón, colesterol y control de peso

La berenjena es casi toda agua. Más del 92% de su peso es agua, así que aporta muy pocas calorías, unas 25 por cada 100 gramos. Eso la hace ideal si buscas comer rico sin sumar de más. Pero lo que la hace famosa es su fibra. Esa fibra que está sobre todo en la piel y las semillas te da saciedad, te ayuda a no picar a cada rato y mejora el intestino.

Mini pizzas de berenjenas caseras: receta que aprovecha la verdura y encanta a todos.

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Una porción te da al menos 5% de lo que necesitas al día de fibra, cobre, manganeso y vitamina B6. Acá viene lo bueno para tu corazón. La berenjena tiene nasunina, que es esa antocianina que le da el color morado a la piel, y ácido clorogénico. Dos antioxidantes que ayudan a bajar el colesterol malo, el LDL, y a proteger tus arterias.

Estudios recientes citan que su consumo regular ayuda a que las arterias no se tapen y baja el riesgo de presión alta. Además trae potasio, que es clave para controlar la tensión y para eliminar líquido retenido. Por eso le dicen la hortaliza detox.

Otro punto fuerte es el azúcar en sangre. Al tener poca grasa, bajo índice glucémico y mucha fibra, ayuda a que la glucosa no suba de golpe. Por eso la recomiendan mucho en casos de diabetes tipo 2. Y como si fuera poco, también cuida tu cerebro. La nasunina protege las membranas de las células del daño de los radicales libres.

¿Cómo se come para aprovechar todo? Nunca cruda. Cruda tiene solanina, un compuesto que cae mal y solo se va con calor. Lo mejor es al horno, grillada, asada o a la plancha con un chorrito de aceite. Frita no, porque absorbe aceite como esponja y deja de ser liviana. Un truco que no falla para quitar el amargor: corta en rodajas, pon sal gruesa por 30 minutos, enjuaga y seca. Deja la piel, ahí están los antioxidantes. Métela en lasañas, rellena, en guiso o en un dip tipo baba ganoush.