Frío extremo en Argentina: cuándo perros y gatos empiezan a estar en riesgo
Perros y gatos pueden sufrir hipotermia cuando bajan las temperaturas, pero el riesgo cambia según tamaño, edad, pelaje y salud.
Durante el invierno, perros y gatos necesitan refugio, abrigo y atención especial ante señales de frío o incomodidad.
El frío no afecta a todas las mascotas de la misma manera. Mientras algunos perros grandes toleran mejor las bajas temperaturas, los gatos, los cachorros, los animales mayores y las razas de pelo corto pueden sufrir mucho antes de lo que muchos dueños imaginan. Por eso, saber cuándo actuar es clave.
En invierno, el abrigo no siempre es una cuestión estética. Puede ser una medida necesaria para evitar hipotermia, rigidez muscular, molestias articulares o problemas respiratorios. La señal más clara aparece cuando el animal tiembla, busca refugio con insistencia, se muestra apagado o tiene las orejas, patas o extremidades demasiado frías.
Cuándo el frío empieza a afectar a los perros
En los perros, el tamaño marca una diferencia importante. Los más pequeños, especialmente los que pesan menos de 10 kilos, suelen sentir incomodidad cuando la temperatura baja de los 10°C. Si el termómetro desciende por debajo de los 4°C, el riesgo aumenta y conviene limitar las salidas, usar abrigo y evitar que permanezcan a la intemperie.
Los perros medianos, de hasta 25 kilos, tienen algo más de resistencia, pero también pueden verse afectados cuando la temperatura cae por debajo de los 7°C. En su caso, el peligro se vuelve más serio cerca de los 0°C, sobre todo si el paseo es largo, hay viento, humedad o el animal está mojado.
Los perros grandes también necesitan cuidados
Aunque los perros de más de 25 kilos suelen tolerar mejor el frío, eso no significa que sean inmunes. Cuando la temperatura baja de los 4°C, también necesitan protección, en especial si tienen pelo corto, edad avanzada, enfermedades crónicas o poca grasa corporal. En días muy fríos, el tiempo al aire libre debe ser breve y controlado.
El frío intenso no solo incomoda: también puede agravar dolores articulares, afectar la movilidad y debilitar las defensas. Por eso, después de cada salida conviene secar bien el pelaje si hubo lluvia o humedad, revisar las almohadillas y ofrecer un espacio cálido para descansar. Una cama elevada del piso y lejos de corrientes de aire puede hacer una gran diferencia.
Qué pasa con los gatos en invierno
En los gatos, el umbral suele ser más parejo. La mayoría empieza a sentirse incómoda cuando la temperatura baja de los 10°C, y el riesgo real aparece alrededor de los 7°C. Si el ambiente se acerca a los 0°C o cae por debajo, pueden sufrir hipotermia, especialmente si pasan tiempo afuera o duermen en lugares expuestos.
Los gatos de pelo corto, los adultos mayores, los cachorros y aquellos con problemas de salud necesitan más atención. A diferencia de los perros, muchos gatos no aceptan ropa con facilidad, por eso lo más efectivo suele ser garantizarles un rincón seco, templado y protegido dentro de la casa. Mantas, camas tipo cueva y espacios alejados del piso ayudan a conservar el calor.
El punto central es observar el comportamiento. Si una mascota tiembla, se mueve menos, rechaza salir, se acurruca de manera persistente o parece desorientada, hay que llevarla a un ambiente cálido y consultar al veterinario si no mejora. En días de frío extremo, la mejor prevención es simple: menos exposición, más refugio y atención a las señales que el animal da antes de enfermarse.