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En Buenos Aires también puede temblar: los sismos más fuertes de su historia

Buenos Aires registra escasa actividad sísmica, pero no es inmune: estos temblores de 1888, 2018 y 2026 muestran por qué el suelo podría moverse de nuevo.

Buenos Aires presenta una actividad sísmica baja, aunque existen antecedentes registrados en el territorio provincial, el Río de la Plata y el Mar Argentino.

Buenos Aires presenta una actividad sísmica baja, aunque existen antecedentes registrados en el territorio provincial, el Río de la Plata y el Mar Argentino.

Imagen creada con IA MDZ

Aunque suele considerarse una región alejada de los grandes temblores argentinos, Buenos Aires no está completamente libre de actividad sísmica. A lo largo de su historia, distintos movimientos registrados en el territorio provincial, el Río de la Plata y el Mar Argentino demostraron que el suelo bonaerense también puede temblar.

Durante unos pocos segundos, el 30 de noviembre de 2018, ventanas, muebles y pisos vibraron en distintos puntos del sur del Conurbano y La Plata. El episodio descolocó a los vecinos porque ocurrió en una región asociada con la estabilidad. Sin embargo, Buenos Aires tiene una historia sísmica tan infrecuente como real.

El movimiento se registró a las 10.27 y tuvo su epicentro en Esteban Echeverría, unos 32 kilómetros al sur de la Ciudad de Buenos Aires. La primera medición oficial le asignó una magnitud de 3,8 y una profundidad de 25 kilómetros. Un estudio científico posterior ajustó los parámetros: calculó una magnitud local de 3,9, una magnitud momento de 3,7 y ubicó el hipocentro a 19 kilómetros. También reunió 150 reportes y determinó que fue percibido en un área aproximada de 210 por 200 kilómetros, con una intensidad máxima de IV en la escala Mercalli Modificada.

El temblor que rompió la calma del Conurbano

El episodio duró apenas unos segundos y no provocó daños estructurales, aunque generó evacuaciones preventivas y una inmediata conversación en las redes sociales. Su relevancia surgió de la rareza: quedó entre los movimientos instrumentales más intensos registrados en territorio bonaerense hasta ese momento.

No era, de todos modos, un hecho aislado. En agosto de 2016 se había detectado otro sismo de magnitud 3,8 en la zona de Guaminí. El 24 de enero de 2024, un nuevo evento ocurrió 24 kilómetros al sudeste de Mercedes, a 29 kilómetros de profundidad. El INPRES estableció su magnitud en 3,1 y señaló que fue percibido levemente en Navarro.

El antecedente que sacudió las dos orillas del Río de la Plata

El registro histórico más importante de la región ocurrió el 5 de junio de 1888. Su epicentro fue localizado en el centro del Río de la Plata y el movimiento alcanzó a poblaciones costeras de la Argentina y Uruguay, especialmente Buenos Aires y Montevideo. El catálogo histórico del INPRES le atribuye una intensidad VI en la escala Mercalli Modificada y señala que produjo daños leves. Reconstrucciones posteriores estimaron una magnitud cercana a 5,5. A diferencia de las escalas de magnitud, que miden la energía liberada, Mercalli describe los efectos observados sobre las personas, los objetos y las construcciones.

La lista sumó un capítulo reciente el 19 de febrero de 2026, cuando un sismo de magnitud 4,9 se originó en el Mar Argentino, 151 kilómetros al sur de Mar del Plata y a nueve kilómetros de profundidad. El informe oficial lo clasificó como un evento intraplaca, superficial, moderado y poco frecuente. Fue percibido con intensidad III por algunas personas en reposo en Mar del Plata y Sierra de los Padres. El organismo aclaró que no existían condiciones para que generara un tsunami y que el fenómeno estaba contemplado en los mapas de amenaza sísmica del país.

¿Puede volver a temblar en Buenos Aires?

La mayor actividad sísmica argentina se concentra en el noroeste y el centro-oeste, cerca del contacto entre las placas de Nazca y Sudamericana. Buenos Aires se encuentra lejos de ese límite y presenta una peligrosidad mucho menor, pero eso no equivale a riesgo cero.

Los movimientos bonaerenses son intraplaca: responden a rupturas dentro de una placa que parece estable y pueden ocurrir sin señales perceptibles. La ciencia todavía no puede anticipar con certeza la fecha, el lugar y la magnitud de un terremoto. Frente a un temblor, el INPRES recomienda mantener la calma, alejarse de objetos que puedan caer, no utilizar ascensores ni salir a balcones y seguir únicamente información oficial.