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El secreto de jardinería para hacer germinar un limonero rápido y sin gastar un peso

Si quieres tener un limonero en tu hogar, el primer paso fundamental en jardinería es seleccionar limones maduros y extraer sus semillas.


Germinar un limonero parece una de las tareas más difíciles en la jardinería pero conociendo el método puede ser algo muy simple. Con unas simples semillas podemos ahorrarnos dinero en el vivero y tener uno de los árboles más lindos en casa.

El secreto detrás de germinar una semilla de limón

La clave para que las semillas de limón germinen no se encuentra ni el riego ni en la luz que reciba, sino en una pequeña preparación previa: quitarle la piel traslúcida que la protege. Al retirar esta capa texturada, la humedad entra en contacto directo con el embrión de la planta, activando su crecimiento de inmediato y reduciendo el tiempo de espera a la mitad.

El secreto está en elegir bien las semillas y prepararlas para germinar.

De dónde se sacan las semillas

Las semillas se sacan directamente de los limones que consumimos en casa. Sin embargo, se recomienda elegir bien cuáles vamos a germinar: deben ser limones maduros que tienen semillas ya desarrolladas. Además, conviene descartar las semillas aplastadas y buscar las mas sanas.

Qué hacemos con las semillas peladas

Una vez que les quitás la piel protectora, las semillas quedan expuestas y listas para activarse, por lo que deben pasar directo al proceso de germinación. Para empezar, solo tenés que envolverlas dentro de una servilleta de papel de cocina previamente humedecida, cuidando que quede húmeda pero no chorreando agua. Luego, colocá esa servilleta dentro de un trozo de papel de aluminio o en una bolsita hermética.

Finalmente, guardá el paquete en un rincón cálido de la casa y revisalo cada tres o cuatro días para verificar que el papel no se haya secado. Gracias al truco de haberlas pelado, en apenas dos semanas vas a notar que las semillas ya abrieron y desarrollaron una raíz blanca y fuerte.