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El pueblo rural de Buenos Aires que todavía vive entre almacenes y vías

Carlos Begueríe es un pueblo bonaerense de calles de tierra, viejos almacenes y huella ferroviaria, con una escala rural que todavía conserva identidad propia.


A veces un pueblo no se explica por lo que tiene, sino por lo que todavía logra conservar. En Carlos Begueríe, ese aire aparece en las construcciones antiguas, en el andar pausado de sus calles y en una memoria ferroviaria que sigue siendo parte central del paisaje.

Ubicado en el partido de Roque Pérez, este pueblo de Buenos Aires mantiene una escala pequeña y una vida rural que lo volvió uno de los nombres más singulares dentro del circuito de escapadas del interior. Allí viven alrededor de 400 personas y esa dimensión ayuda a sostener una identidad de pueblo muy marcada, lejos del ritmo de los destinos más masivos.

La historia de Carlos Begueríe está muy ligada al tren. Una ordenanza municipal recuerda que la localidad fue fundada el 4 de agosto de 1912 por Carlos Begueríe y que su ubicación estratégica dentro del Ferrocarril Provincial le dio un peso clave en la circulación de producción y en la vida económica de la zona.

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En este pueblo, los almacenes históricos mantienen viva una parte central de la tradición rural de Roque Pérez.

Un pueblo que muestra el corazón de la Argentina

Ese origen no quedó congelado en una placa. En el pueblo todavía aparecen el predio ferroviario, la antigua estación y el galpón de exposiciones como parte de un recorrido que ayuda a entender cómo el tren organizó durante décadas el crecimiento local y el movimiento cotidiano del distrito.

Pero Carlos Begueríe no vive solo de su pasado ferroviario. El pueblo también se reconoce por sus almacenes de ramos generales, por sus restaurantes de campo y por una tradición criolla que sigue teniendo presencia en la vida social, en la gastronomía y en los encuentros comunitarios.

En ese punto aparece uno de sus rasgos más interesantes. Cada verano, La Noche de los Almacenes conecta a Carlos Begueríe con otros parajes rurales del partido y convierte al pueblo en parte de un recorrido cultural pensado para revalorizar pulperías, caminos de tierra, sabores y costumbres del interior bonaerense.

La gracia de Carlos Begueríe está en que no necesita una gran atracción aislada para funcionar como escapada. Le alcanza con esa mezcla de pueblo ferroviario, almacenes con historia y calma rural que todavía se percibe en cada tramo, como si el tiempo siguiera midiendo distinto entre las vías, los árboles y las fachadas antiguas.