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El error con el papel aluminio que arruina tu comida y cómo evitarlo

Ciertos alimentos pueden alterar su sabor o llenarse de bacterias si se guardan en papel aluminio. Expertos detallan cuáles evitar y cómo cuidarse.

Papel aluminio. Foto: Freepik

Papel aluminio. Foto: Freepik

El papel aluminio es un clásico en casi todas las cocinas del mundo. Lo usamos de forma automática para tapar las sobras de la cena o envolver un pedazo de carne antes de meterlo en la heladera. Sin embargo, diversos científicos y expertos en seguridad alimentaria advierten que esta costumbre no siempre es tan buena idea como pensamos.

Qué alimentos nunca deben envolverse con papel aluminio

El principal inconveniente aparece con los alimentos ácidos. Las comidas que contienen tomate, cítricos, vinagre o vino reaccionan de forma agresiva al entrar en contacto prolongado con este metal. Si bien la cantidad de aluminio que se transfiere no llega a niveles peligrosos para la salud, sí alcanza para arruinar por completo el sabor y la calidad del plato.

Algo muy similar ocurre con los alimentos salados, como los embutidos o los quesos maduros. La sal actúa como una especie de puente que acelera la transferencia de partículas metálicas hacia la comida. Esto puede dejar un gusto metálico bastante desagradable, algo que se nota mucho más en las carnes marinadas, donde se combina la sal con la acidez de los condimentos.

papel aluminio
Papel aluminio

Papel aluminio

Por otro lado, existe un riesgo importante relacionado con la temperatura de las preparaciones. Envolver la comida cuando todavía está caliente o tibia genera un efecto invernadero dentro del paquete. La humedad y el calor atrapados hacen que los alimentos queden en una "zona de peligro", el ambiente ideal para que las bacterias dañinas se multipliquen rápidamente.

Además, el papel aluminio no sella los alimentos de forma hermética. Al dejar pasar pequeñas cantidades de aire, no ofrece una barrera real contra los microorganismos que andan dando vueltas por el ambiente. Si manipulamos la comida con las manos mal lavadas y luego la envolvemos así, las bacterias tendrán el camino libre para contaminar la cena del día siguiente.

Para evitar disgustos y cuidar la salud, la solución más simple es cambiar de hábitos de guardado. Los especialistas recomiendan dejar enfriar siempre las comidas a temperatura ambiente antes de guardarlas. Después, lo ideal es pasarlas a recipientes herméticos de vidrio o de plástico libres de BPA, que son mucho más seguros y no alteran los sabores.