El árbol de flores rosadas que crece rápido y puede llenar de sombra tu jardín
El árbol de seda destaca por su crecimiento rápido, su copa extendida y sus flores rosadas, aunque antes de plantarlo conviene conocer sus necesidades.
La Albizia julibrissin es un árbol ornamental de flores rosadas y copa amplia que requiere sol y un suelo con buen drenaje.
Hay árboles que necesitan años para empezar a cambiar el aspecto de un jardín. La acacia de Constantinopla, también conocida como árbol de seda, sigue otro ritmo. La Albizia julibrissin puede crecer con rapidez durante sus primeros años, desarrolla una copa extendida y, cuando florece, llama la atención por sus inflorescencias rosadas que parecen pequeños pompones.
La especie, originaria de Asia, también se encuentra introducida en Argentina y es utilizada con fines ornamentales. En una guía oficial de arbolado urbano del municipio de Tornquist aparece entre las especies recomendadas para determinados espacios, con una copa extendida y una floración que puede extenderse entre noviembre y marzo. A nivel internacional, organismos botánicos la describen como un árbol de porte pequeño a mediano, apto para lugares soleados y suelos bien drenados.
Una copa amplia y flores que se llevan todas las miradas
El atractivo principal del árbol de seda está en su aspecto. Sus hojas son finas, divididas en numerosos folíolos y con una apariencia casi similar a la de un helecho. Durante la floración aparecen los característicos racimos rosados, formados por largos estambres, que sobresalen entre el follaje.
La copa también explica por qué se lo utiliza en jardines y espacios verdes. Puede adoptar una forma amplia, incluso con aspecto de sombrilla, y generar una sombra más bien filtrada. Eso permite tener una zona fresca debajo del árbol sin convertirla necesariamente en un sector completamente oscuro. El tamaño final depende de las condiciones de cultivo y de la variedad: algunas fuentes sitúan a la especie alrededor de los 4 a 8 metros de altura, mientras otras describen ejemplares que pueden superar ese porte.
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Sol, drenaje y espacio: tres puntos que no conviene pasar por alto
Elegir bien el lugar es probablemente la decisión más importante. La Royal Horticultural Society recomienda ubicarla a pleno sol y en terrenos con buen drenaje. El Missouri Botanical Garden coincide en que la mejor floración se consigue con una exposición abundante al sol y señala que la especie tolera distintos tipos de suelo, aunque funciona mejor cuando existe un suministro de agua regular sin encharcamientos.
Durante los primeros años también necesita atención con el riego. Una vez establecida, puede tolerar períodos de sequía, pero eso no significa que deba plantarse y olvidarse. Su crecimiento rápido y el desarrollo de una copa considerable hacen recomendable calcular de antemano la distancia respecto de paredes, techos, instalaciones y otras plantas.
El detalle que puede cambiar la decisión antes de plantarlo
Hay otro aspecto que merece atención y que suele quedar fuera de las notas más entusiastas sobre esta especie. La Albizia julibrissin está considerada invasora en distintas regiones de Estados Unidos debido a su capacidad de reproducirse y establecerse fuera de los jardines. El Servicio Forestal de Estados Unidos recomienda prevenir su expansión y describe a la especie como una planta que puede colonizar ambientes alterados.
En Argentina, el escenario es más específico. El Sistema de Información de Biodiversidad de Parques Nacionales la registra como introducida y señala que puede comportarse como invasora en determinadas zonas; además, existen trabajos botánicos que documentaron ejemplares naturalizados en Santa Fe. Eso no significa que esté prohibida en todo el país ni que vaya a comportarse de la misma manera en cualquier jardín, pero sí es un dato que conviene tener en cuenta antes de plantarla.
Con la llegada de la primavera, el árbol de seda vuelve a aparecer entre las opciones para quienes buscan un ejemplar ornamental de crecimiento relativamente rápido, flores llamativas y una copa que aporte sombra. Sus características pueden convertirlo en una buena elección para determinados jardines, siempre que el lugar sea adecuado y se contemple el tamaño que alcanzará con los años. En este caso, conocer bien la especie antes de comprarla vale tanto como elegir el ejemplar más bonito del vivero.