Después de Maduro: qué futuro le espera a Venezuela según la inteligencia artificial
La inteligencia artificial analizó el escenario actual de Venezuela y trazó los posibles caminos que podrían definir su futuro inmediato.
La inteligencia artificial analizó el vacío de poder que dejó la captura de Nicolás Maduro y los escenarios que se abren para Venezuela.
EFEVenezuela entra en una fase inédita de su historia tras la captura del presidente Nicolás Maduro, y lo que viene será decisivo para la política interna, la economía y el equilibrio regional, según el análisis de inteligencia artificial. La detención del líder chavista, tras una operación militar estadounidense, no solo desató protestas y tensiones, sino que también obligó a replantear qué puede ocurrir en el país en los próximos meses.
El 3 de enero de 2026, fuerzas estadounidenses capturaron en Caracas a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, como resultado de una operación militar conocida como Determinación Absoluta. Pese a haberse declarado inocentes ante un tribunal federal de Nueva York, su salida del país dejó un vacío político profundo.
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Tras la captura, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue juramentada como presidenta interina bajo el paraguas del Tribunal Supremo venezolano, que decretó un "estado de conmoción" y suspendió garantías constitucionales. En este contexto, Venezuela aparece hoy a la deriva y, para entender qué puede pasar en los próximos meses, MDZ consultó a ChatGPT.
"Los movimientos actuales de Estados Unidos indican una estrategia de asfixia económica y control marítimo. En este punto, una entrada terrestre inmediata no es el escenario más probable", indicó la inteligencia artificial consultada para este análisis. "Este contexto configura un escenario sin control claro de poder absoluto, con una situación interna fluida y volátil", agregó.
Ante una Venezuela sin una conducción clara, la inteligencia artificial trazó tres escenarios posibles para el país y su población.
1. Transición con elecciones supervisadas
Si la presión tanto interna como internacional sigue aumentando, podría abrirse una ventana de diálogo que lleve a elecciones nacionales supervisadas por organismos como la ONU o la OEA. Este proceso requeriría garantías para todos los actores —incluidos militares, partidos políticos y sociedad civil— y un calendario electoral claro. No será sencillo, pero no es imposible.
"Una transición democrática realista pasa por el reconocimiento mutuo de actores políticos y la presión internacional para garantizar un proceso electoral transparente", afirmó la inteligencia artificial. "Este camino podría permitir una reconstrucción institucional gradual, aunque dependerá en gran medida de la aceptación de las Fuerzas Armadas y del entorno político chavista ante un eventual resultado adverso", añadió.
2. Fragmentación y violencia sostenida
Sin una transición ordenada, es altamente probable que grupos armados y colectivos vinculados al antiguo chavismo o redes delictivas entren en disputa por el control territorial y político. Sectores como el llamado “Tren de Aragua” o agrupaciones parapoliciales podrían llenar el vacío de poder, lo que desataría enfrentamientos y agrandaría la crisis humanitaria ya existente. "Si no hay una autoridad central consolidada, las regiones se fragmentan y los grupos armados emergen como actores de control territorial", señaló la inteligencia artificial.
"Este escenario es el más peligroso para la población civil y podría profundizar la crisis humanitaria ya existente", advirtió.
3. Continuidad autoritaria desde el poder militar
Otra posibilidad es que las fuerzas armadas ejerzan un protagonismo dominante, controlando amplias zonas del país y negociando desde una posición de fuerza con poderes internacionales —incluido Estados Unidos y aliados de Caracas—. En este escenario, Delcy Rodríguez permanecería como figura simbólica de un chavismo que se reconfigura bajo el mando militar.
"El rol de las fuerzas armadas será el factor decisivo en los próximos meses. Su cohesión o fractura determinará el rumbo político de Venezuela", indicó la inteligencia artificial. "Este camino prolongaría una administración de facto, con control territorial fragmentado y baja legitimidad política", añadió.
La economía venezolana, ya debilitada por años de crisis, sanciones y mala gestión, enfrenta ahora una nueva etapa de incertidumbre. Estados Unidos ha mostrado interés en la explotación y control de los recursos petroleros —el activo más importante del país— para reconfigurar la producción energética y utilizarla como herramienta política. "El manejo de los recursos energéticos será clave para definir si Venezuela avanza hacia una reconstrucción económica o profundiza su fragmentación", analizó la inteligencia artificial.
"Un acceso transparente a los ingresos petroleros podría financiar servicios básicos y programas sociales, mientras que un control político o militar de esos recursos podría intensificar las disputas internas", agregó.
¿Venezuela con presidente impuesto por EE.UU., Delcy mandando o caos civil?
Analizando los hechos y las proyecciones, la inteligencia artificial es cauta: "Un presidente impuesto directamente por Estados Unidos no aparece como el escenario más probable en el corto plazo. La estrategia apunta a influir y condicionar, no a gobernar formalmente". "Delcy Rodríguez puede permanecer al frente en el corto plazo, pero su legitimidad y capacidad de gobernar dependerán de su aceptación interna y del respaldo militar", sostuvo.
"El escenario más realista para los próximos meses es el de un país fragmentado, con tensiones entre fuerzas armadas, colectivos armados y movimientos civiles", evaluó. "El futuro inmediato de Venezuela dependerá de la interacción entre presión internacional, cohesión militar interna y legitimidad política. Sin estos elementos, el caos civil se vuelve un riesgo tangible", concluyó la inteligencia artificial.
La captura de Maduro no solo redibuja el mapa político de Venezuela. También lanza señales estratégicas fuertes a actores globales como China y Rusia, que tenían intereses en el país como aliados tradicionales, y a países latinoamericanos que ahora evalúan sus posturas ante la crisis.



