Presenta:

Descubrieron un antiguo documento que pudo cambiar el curso de la historia: qué decía el plan secreto británico

Un plan secreto británico para atacar a Estados Unidos con gases tóxicos durante la Guerra de 1812, desclasificado en un documento de 1844, estuvo cerca de ejecutarse.

El documento encontrado en Escocia revela un plan secreto británico elaborado durante la Guerra de 1812.

El documento encontrado en Escocia revela un plan secreto británico elaborado durante la Guerra de 1812.

Un antiguo documento encontrado en los Archivos Nacionales de Escocia reveló un plan militar que, de haberse concretado, pudo haber cambiado el desarrollo de la Guerra de 1812 entre Gran Bretaña y Estados Unidos. La propuesta contemplaba utilizar barcos cargados con azufre para generar una nube de gases tóxicos y atacar posiciones estadounidenses.

El memorando tiene 23 páginas y fue descubierto por el historiador Peter Moore mientras investigaba la vida del oficial británico Thomas Cochrane. Aunque fue redactado por el secretario de Cochrane en 1844, contiene anotaciones y correcciones hechas por el propio militar y describe un proyecto que había comenzado a desarrollar más de tres décadas antes.

La importancia del documento radica en que el plan no habría sido simplemente una idea escrita sobre papel. La propuesta llegó hasta altos mandos militares británicos y fue evaluada por un comité secreto en el que participaron importantes figuras de la época, entre ellas el duque de York y el príncipe regente, futuro rey Jorge IV.

Qué decía el documento encontrado

La idea de Cochrane consistía en preparar embarcaciones con grandes cantidades de azufre y otros materiales combustibles. Una vez cerca de los barcos, fuertes o posiciones costeras enemigas, el contenido sería incendiado para producir una gran cantidad de humo y gases tóxicos.

El objetivo no era destruir directamente las defensas estadounidenses, sino obligar a sus ocupantes a abandonar sus posiciones. Al quemarse, el azufre podía producir dióxido de azufre, un gas irritante y peligroso que habría sido llevado hacia el enemigo aprovechando la dirección del viento.

Thomas Cochrane aparece como la figura central del documento y fue quien diseñó el ataque con humo y gases tóxicos.

Thomas Cochrane aparece como la figura central del documento y fue quien diseñó el ataque con humo y gases tóxicos.

Cochrane tuvo la idea después de visitar Sicilia en 1811 y observar las condiciones en las minas de azufre. Allí comprobó los efectos que podían provocar los gases generados por este material y comenzó a pensar en una forma de utilizarlos durante un ataque naval.

Cuando presentó el proyecto ante el comité secreto británico, sus integrantes consideraron que el método podía resultar extremadamente difícil de detener. Al mismo tiempo, existía un temor: si el funcionamiento del arma se hacía público, otros países podían copiarla y utilizarla contra las propias colonias británicas. Por ese motivo, Cochrane recibió la orden de mantener el plan en secreto.

El plan estuvo cerca de llegar a la guerra

La posibilidad de ponerlo en práctica apareció durante la Guerra de 1812. Alexander Cochrane, tío de Thomas, fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas navales británicas que operaban en América del Norte.

Thomas Cochrane debía incorporarse a la flota como capitán de bandera y estaba previsto que sirviera a bordo del HMS Tonnant. El documento sostiene que su tío conocía el proyecto y contemplaba utilizar la nueva forma de ataque si las circunstancias militares eran favorables.

No existe, sin embargo, una orden que permita saber cuál habría sido el blanco. Entre las posibilidades mencionadas por los investigadores aparecen Nueva York, Baltimore y Nueva Orleans, ciudades estratégicas durante el conflicto, pero ninguna puede darse como objetivo confirmado.

Finalmente, el ataque nunca ocurrió por un hecho completamente ajeno al campo de batalla. En 1814, Thomas Cochrane quedó involucrado y fue condenado por un escándalo de fraude en la Bolsa de Londres. Como consecuencia, fue apartado del servicio naval y no pudo viajar hacia América del Norte para participar de las operaciones.

El ataque que pudo cambiar el conflicto

Cochrane aseguró años después que el resultado de la guerra habría sido diferente si hubiera podido poner en práctica sus planes. El nuevo documento demuestra, al menos, que la propuesta había llegado mucho más lejos de lo que se conocía hasta ahora y que las autoridades británicas la habían considerado seriamente.

El proyecto también habría adelantado en más de un siglo el uso de gases tóxicos a gran escala asociado actualmente con la guerra moderna. Sin embargo, no habría sido el primer empleo de sustancias tóxicas en la historia: existen evidencias mucho más antiguas de humo y compuestos venenosos utilizados durante asedios. La gran utilización industrial de armas químicas llegaría recién durante la Primera Guerra Mundial.

Tras permanecer oculto entre documentos históricos durante décadas, el memorando permite conocer una alternativa inquietante de la historia: Gran Bretaña llegó a estudiar un ataque con gases tóxicos contra fuerzas estadounidenses más de cien años antes de que las armas químicas se convirtieran en uno de los símbolos más temidos de la guerra moderna.