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Deng Xiaoping: "Cruzar el río tanteando las piedras"

Con esta frase, Deng Xiaoping pretende avanzar con cautela, aprender durante el camino y aceptar lo que no controlamos.

La frase de Deng Xiaoping plantea que algunos caminos solo pueden descubrirse mientras se avanza.

La frase de Deng Xiaoping plantea que algunos caminos solo pueden descubrirse mientras se avanza.

National Archives, Washington, D.C. (183157)

Deng Xiaoping resumió buena parte de su forma de pensar los cambios en una imagen sencilla: "Cruzar el río tanteando las piedras". La expresión quedó ligada a una idea concreta: avanzar sin esperar que todas las respuestas aparezcan de antemano.

Durante las reformas que transformaron la economía china, Deng defendió una estrategia gradual. En lugar de aplicar cambios de una sola vez, impulsó pruebas, observó resultados y modificó aquello que no funcionaba. La frase terminó representando esa manera de actuar: mantener una dirección, pero aceptar que el camino puede necesitar ajustes.

Aunque la expresión ya había sido utilizada antes dentro de la política china, fue Deng Xiaoping quien la convirtió en una de las imágenes más conocidas de su pensamiento. Su sentido no estaba en la duda permanente, sino en reconocer que algunas decisiones complejas no pueden resolverse únicamente desde la teoría. Hay etapas de la vida que también funcionan de esa manera. No siempre existe un mapa claro antes de cambiar de trabajo, empezar un proyecto o tomar una decisión importante. Muchas veces, la información que falta aparece recién después de avanzar.

Deng Xiaoping (centro) con el presidente estadounidense Gerald Ford y su esposa (izquierda), 1975.

Deng Xiaoping (centro) con el presidente estadounidense Gerald Ford y su esposa (izquierda), 1975.

Una respuesta frente a la necesidad de tener todo resuelto

Esperar una certeza absoluta puede dar una sensación de seguridad, pero también puede retrasar decisiones durante meses o años. La frase de Deng propone otra postura: observar, actuar con prudencia y revisar el rumbo cuando aparecen nuevos datos.

Eso no significa improvisar ni avanzar sin medir consecuencias. Tantear una piedra implica comprobar si puede sostener el próximo paso. La cautela forma parte del movimiento y no necesariamente es una señal de miedo.

La idea también cuestiona la necesidad de acertar a la primera. Un resultado inesperado puede obligar a cambiar una estrategia, pero no convierte todo el proceso en un fracaso. A veces, descubrir qué no funciona permite tomar una decisión mejor.

En ese punto, la frase deja una enseñanza que excede su origen político. Hay caminos que no pueden conocerse por completo desde el lugar de partida. Se construyen mientras se recorren y exigen aceptar que cambiar de opinión también puede ser una forma de aprender.

Avanzar sin perder la dirección

Deng Xiaoping utilizó la expresión para hablar de transformaciones profundas, pero la imagen conserva valor porque reconoce algo habitual: la realidad cambia y obliga a revisar planes.

Una persona puede saber hacia dónde quiere ir sin conocer cada etapa del recorrido. Tener un objetivo no elimina las dudas ni evita los errores. Lo que permite es conservar una dirección mientras se evalúa cuál será el próximo paso.

“Cruzar el río tanteando las piedras” no promete seguridad. Propone algo más realista: avanzar con atención, aprender de lo que ocurre y evitar que la falta de certezas se convierta en una razón para no empezar.

Al final, no todas las decisiones requieren ver la otra orilla con claridad. Algunas solo exigen encontrar un punto firme desde el cual continuar.