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Crostata de albaricoque: la tarta italiana que debes probar

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar una deliciosa crostata de albaricoque con nuestra receta favorita e imbatible

La crostata de mermelada de albaricoque es una tarta clásica italiana que captura la esencia de la tradición pastelera de la región. Su origen se remonta a la Italia rural, donde los ingredientes simples y frescos se combinaban para crear postres deliciosos y reconfortantes. La crostata se caracteriza por su masa quebrada, que resulta crujiente y delicada, y su relleno de mermelada, que aporta un toque de dulzura natural. Aunque existen diversas versiones de este dulce, la de mermelada de albaricoque destaca por su sabor suave y afrutado, que se equilibra perfectamente con la textura de la masa.

Aunque la versión con mermelada de albaricoque es la más conocida, la crostata también puede rellenarse con mermeladas de otras frutas como fresas, ciruelas o frambuesas. Fuente: Shutterstock

Este postre no solo es delicioso, sino que también es increíblemente versátil. Se puede disfrutar tanto en una merienda tranquila como en una ocasión especial, siendo ideal para acompañar una taza de o café. La crostata es una tarta fácil de preparar, que se puede personalizar con mermeladas de diferentes frutas o incluso añadiendo frutos secos como almendras o nueces. Con su combinación de ingredientes simples y sabores delicados, la crostata de mermelada de albaricoque es un verdadero placer para los sentidos y una invitación a disfrutar de lo mejor de la pastelería casera italiana. ¡Vamos a la receta!

 

La crostata es un postre tradicional de Italia, especialmente popular en el centro y norte del país. Se cree que tiene sus raíces en la región de la Toscana. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para la masa quebrada (base de la crostata): 250 g de harina de trigo (preferentemente de todo uso), 150 g de mantequilla fría, cortada en cubos, 100 g de azúcar, 1 huevo, 1 yema de huevo, 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional), pizca de sal, ralladura de 1 limón (opcional).


Para el relleno: 300 g de mermelada de albaricoque (puedes usar mermelada casera o comprada), 1 cucharada de agua (opcional, para aligerar la mermelada si está muy espesa).


Para decorar (opcional): azúcar glass (para espolvorear), almendras laminadas o trozos de nuez (opcional).

 

Procedimiento

  1. La masa quebrada es la base que le dará a la crostata su textura crujiente y desmenuzable. Para empezar, coloca la harina en una superficie plana o en un bol grande. Añade el azúcar, la pizca de sal y la ralladura de limón (si la estás usando) y mézclalos bien. Haz un hueco en el centro de la harina y agrega los cubos de mantequilla fría.
  2. Trabaja la mantequilla con la harina usando las yemas de los dedos para crear una textura arenosa, similar a migas de pan. Si prefieres usar un procesador de alimentos, puedes mezclar la mantequilla y la harina de esta manera, pulsando hasta que la mezcla tenga la textura de migas finas.
  3. Una vez que la mezcla esté lista, agrega el huevo, la yema y la esencia de vainilla. Mezcla rápidamente hasta que la masa comience a formarse. Si la masa está demasiado seca, agrega una pequeña cantidad de agua, una cucharadita a la vez, hasta que se forme una bola de masa suave.
  4. Amasa la mezcla ligeramente sobre una superficie enharinada para darle forma de bola. Envuelve la masa en film transparente y refrigérala durante al menos 30 minutos para que se endurezca un poco y sea más fácil de manejar.
  5. Una vez que la masa esté bien refrigerada, sácala y colócala sobre una superficie enharinada. Estírala con un rodillo hasta obtener un círculo de aproximadamente 30 cm de diámetro, lo suficientemente grande como para cubrir un molde de tarta de 23 cm.
  6. Coloca la masa estirada con cuidado en el molde, ajustándola bien a los bordes. Recorta el exceso de masa con un cuchillo, dejándola con un borde de aproximadamente 2 cm. Si prefieres, puedes hacer un borde decorativo presionando ligeramente con los dedos.
  7. Precalienta el horno a 180°C (350°F). Coloca la base de la crostata en el horno y hornéala durante unos 15 minutos, o hasta que comience a dorarse ligeramente. Este paso ayuda a evitar que la base se humedezca demasiado con la mermelada.
  8. Mientras se hornea la base, calienta ligeramente la mermelada de albaricoque en una sartén pequeña con una cucharada de agua (si es necesario, para que quede más líquida). Esto facilitará que se extienda sobre la masa de manera uniforme.
  9. Cuando la base de la tarta esté lista y ligeramente dorada, sáquela del horno y extiende la mermelada de albaricoque de manera uniforme sobre la superficie. Deja un pequeño margen en los bordes para que la mermelada no se derrame al hornearse.
  10. Con la masa que has recortado, puedes hacer tiras finas para decorar la parte superior de la crostata. Colócalas en forma de rejilla, creando un patrón clásico. Si prefieres algo más sencillo, puedes dejarla sin decoración. Coloca nuevamente la crostata en el horno y hornea durante otros 20-25 minutos, o hasta que los bordes de la masa estén dorados y la mermelada burbujee ligeramente.
El nombre "crostata" proviene del verbo italiano "crostare", que significa "cortar" o "hacer costra", haciendo referencia a la textura crujiente de la masa. Fuente: Shutterstock

Deja que la crostata se enfríe completamente en el molde antes de desmoldarla. Para servir, espolvorea con un poco de azúcar glass por encima si lo deseas. También puedes añadir algunas almendras laminadas o trozos de nuez para darle un toque extra de sabor y textura.

¡Listo! ahora puedes saborear una deliciosa crostata de mermelada de albaricoque, perfecta para acompañar una taza de o café. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.