Croissants rellenos de jamón y queso: cómo prepararlos en casa
Los croissants rellenos de jamón y queso son una deliciosa combinación de sabores y texturas que conquistan a todos con su crujiente exterior dorado y su suave y sabroso interior. Estos pequeños manjares, perfectos para cualquier momento del día, combinan la tradicional masa hojaldrada, que se derrite en la boca, con el delicioso y cremoso sabor del queso y el toque salado del jamón. Ideales para un desayuno reconfortante, una merienda ligera o incluso como aperitivo en una reunión, los croissants rellenos de jamón y queso ofrecen una opción sencilla pero exquisita.
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La versatilidad de este plato también permite adaptarlo a diferentes gustos, añadiendo ingredientes extra como hierbas aromáticas o mostaza para dar un toque único. Aunque su elaboración puede parecer complicada, con un poco de paciencia y cuidado, se puede lograr una masa casera que rivaliza con la de las mejores panaderías. Además, si se prefieren aún más suaves y cremosos, se puede añadir queso crema al relleno. ¡Vamos a la receta!
Ingredientes
Para la masa de croissant: 500 gramos de harina de trigo, 10 gramos de sal, 50 gramos de azúcar, 15 gramos de levadura fresca, 250 ml de agua tibia, 50 gramos de mantequilla derretida, 1 huevo (para pintar los croissants), 25 ml de leche.
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Para el relleno: 150 gramos de jamón cocido en lonchas finas, 150 gramos de queso suizo o emmental, rallado o en lonchas finas, 50 gramos de queso crema (opcional, para mayor cremosidad).
Para el acabado: 30 gramos de mantequilla derretida (para pincelar), 1 huevo (para barnizar).
Procedimiento
Prepara la masa para los croissants
- En un recipiente grande, coloca la harina y haz un hueco en el centro. Agrega la sal y el azúcar a los lados del recipiente (para que no entren en contacto directo con la levadura).
- Desmenuza la levadura fresca en el centro de la harina y agrega el agua tibia. Deja reposar durante unos minutos hasta que la levadura se active (verás que comienza a hacer burbujas).
- Añade la mantequilla derretida y la leche. Mezcla todos los ingredientes hasta que se forme una masa homogénea.
- Amasa durante unos 10 minutos en una superficie enharinada, hasta que la masa esté suave y elástica. Si es necesario, agrega un poco más de harina, pero no demasiado para que la masa no quede seca.
- Forma una bola con la masa, cúbrela con un paño limpio y deja reposar en un lugar cálido durante aproximadamente 1 hora, o hasta que la masa haya duplicado su tamaño.
- Una vez que la masa haya reposado, colócala sobre una superficie enharinada y estírala en un rectángulo grande, de aproximadamente 1 cm de grosor.
- Realiza un pliegue en la masa doblando los bordes hacia el centro, formando un rectángulo más pequeño. Luego, estira nuevamente la masa en un rectángulo grande. Este proceso de estiramiento y plegado ayuda a crear la textura hojaldrada de los croissants.
- Repite este proceso de estirado y plegado 2-3 veces, luego cubre la masa y deja reposar durante 30 minutos en la nevera.
Forma los croissants
- Después de que la masa haya reposado, estírala nuevamente en un rectángulo grande. Con un cuchillo afilado o una rueda cortadora de pizza, corta la masa en triángulos isósceles (con la base de aproximadamente 10 cm de largo).
- Coloca una loncha de jamón y una loncha de queso en la base de cada triángulo. Si usas queso crema, puedes poner una capa fina sobre el jamón para un extra de cremosidad.
- Enrolla cada triángulo desde la base hacia la punta, formando el croissant. Asegúrate de que los extremos estén bien cerrados para evitar que el relleno se salga durante el horneado.
- Coloca los croissants en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Deja suficiente espacio entre ellos para que puedan expandirse.
- Pinta los croissants con un huevo batido y un poco de leche para darles un acabado dorado y brillante.
- Deja reposar los croissants durante 30 minutos para que fermenten ligeramente y aumenten su tamaño.
- Precalienta el horno a 200°C (392°F) y hornea los croissants durante 15-20 minutos, o hasta que estén dorados y crujientes por fuera.
Una vez fuera del horno, pincela los croissants con mantequilla derretida para darles un brillo extra y un sabor delicioso. Sirve los croissants rellenos de jamón y queso inmediatamente, ya que están más sabrosos cuando aún están tibios.
Estos croissants rellenos de jamón y queso son una opción perfecta para cualquier ocasión, y seguro que serán un éxito tanto en casa como en reuniones con amigos y familiares. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.

