¿Cómo saber si mi pareja es posesiva?
Los vínculos de pareja están atravesados por las historias personales, los entornos familiares y de amigos y, en especial, nuestras personalidades. Existe una definición surgida del diván y de las terapias de pareja que indica que cada pareja es un mundo aparte. Pero de todos modos existen algunas señales que pueden anticiparnos que la relación está ingresando en un cono de sombras. Esto es cuando nuestra pareja se vuelve posesiva.
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La libertad es clave para consolidar una trama de amor, pero si empiezan a pesar más las dudas, el control y la inseguridad en una de las partes, es probable que ese vínculo se estanque. La posesividad emerge porque la persona que la padece está cruzada por muchos temores, inseguridad y desconfianza hacia el otro, debido a que sienten que pueden ser traicionados en cualquier momento.
Cuando el amor se manifiesta de manera sana prevalece la confianza y los márgenes de autonomía necesarios para que cada uno pueda realizarse. Pero cuando prima el egoísmo, el control, las restricciones y los celos, los malos pensamientos y las fantasías paranoicas dejan el plano imaginario para pasar a ser fuente de toda creencia y sospecha. La pareja posesiva vive en su cabeza al borde del abismo de la traición.
las características más claras de un compañero o compañera posesiva son las siguientes: son controladores, manipuladores, carecen de empatía e inteligencia emocional, muestran un falso paternalismo, y padecen un esquema rígido de pensamiento que les impide correrse de su mundo interno y los vuelve forzadamente egocéntricos, cuando no posan de víctima.
Para salir de esta dinámica enfermiza, es importante e imprescindible establecer límites y de esta manera marcar la independencia e individualidad, independientemente de la relación establecida. Es clave decir no. La negativa puede volverse positiva para el futuro de la relación. En caso que esto no prospere, es conveniente romper.

