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Cómo limpiar el sarro y la cal del cabezal de la ducha sin esfuerzo

El sarro de la ducha es un problema comun en todos los hogares y quitarlo puede ser muy fácil si tenemos los ingredientes correctos.


En la limpieza cotidiana siempre puede haber algún elemento que quede rezagado, y eso termina trayendo consecuencias. En el baño, muchas veces el olvidado es el cabezal de la ducha, que con el paso de los días acumula fácilmente sarro y cal debido a los minerales presentes en el agua.

Sin embargo, quitar estas incrustaciones puede ser mucho más simple de lo que parece. Solo hace falta recurrir a dos ingredientes infaltables en casa y muy efectivos contra este problema: vinagre blanco y bicarbonato de sodio. Aplicados de la manera correcta, permiten dejar la ducha como nueva sin esfuerzo ni productos costosos.

Qué es el sarro y la cal de la ducha

El sarro y la cal que aparecen en la ducha son depósitos minerales, principalmente de calcio y magnesio, que se forman cuando el agua es dura. Con el tiempo, generan manchas blanquecinas, obstruyen los orificios del cabezal, reducen la presión del agua y deterioran las griferías. Por eso, se trata de uno de los problemas de mantenimiento más comunes en el hogar.

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El cabezal debe limpiarse al menos una vez por mes para evitar concentraciones de cal y sarro. Foto: Shutterstock

El método infalible para limpiar el cabezal de la ducha

Para eliminar el sarro y la cal de forma efectiva, se recomienda seguir estos pasos: primero, retirar el cabezal de la ducha si es posible. Luego, colocarlo en un recipiente con vinagre blanco de cocina y dejarlo en remojo durante toda la noche. Al día siguiente, agregar una cucharada de bicarbonato de sodio.

La reacción efervescente que se produce entre ambos ingredientes ayuda a aflojar el sarro acumulado. Finalmente, solo resta frotar suavemente con una esponja o un cepillo de dientes viejo para eliminar los restos y enjuagar con abundante agua.

Cada cuánto conviene limpiarlo

Para evitar que el sarro vuelva a acumularse, lo ideal es limpiar el cabezal de la ducha una vez al mes. En zonas con agua muy dura, este mantenimiento puede realizarse cada dos o tres semanas. De esta manera, se conserva una buena presión de agua, se prolonga la vida útil del cabezal y se mantiene una higiene adecuada en el baño.