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Cómo hacer pizza de rúcula y prosciutto: fácil y deliciosa

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar una deliciosa pizza de rúcula y prosciutto con nuestra receta favorita e imbatible.

La pizza de rúcula y prosciutto es una deliciosa combinación de sabores y texturas que refleja la esencia de la cocina italiana. Esta pizza, que combina la suavidad y cremosidad de la mozzarella con el sabor salado y delicado del prosciutto, ofrece un contraste perfecto que satisface tanto a los amantes de la pizza clásica como a aquellos que buscan algo un poco más sofisticado. La rúcula fresca, con su toque ligeramente picante, añade un elemento de frescura que equilibra la riqueza del queso y el jamón, convirtiendo cada bocado en una experiencia deliciosa.

La combinación de rúcula y prosciutto en pizzas es muy popular en Italia, especialmente en regiones como Emilia-Romagna y Toscana, donde se valoran los ingredientes frescos y de alta calidad. Fuente: Shutterstock

Preparar esta pizza en casa es una manera fantástica de disfrutar de una comida reconfortante y elegante al mismo tiempo. La masa crujiente, elaborada con ingredientes simples, sirve como base ideal para el topping, mientras que la salsa de tomate casera realza todos los sabores. Además, la rapidez de la preparación y la facilidad de personalización hacen que sea una opción perfecta para cenas informales o celebraciones especiales. Al final, rociar con un toque de aceite de oliva y añadir unas lascas de queso parmesano realza aún más el conjunto. Sin duda, la pizza de rúcula y prosciutto es un platillo que encantará a todos en la mesa. ¡Vamos a la receta!

La rúcula, también conocida como "arugula" en inglés, se ha convertido en un ingrediente gourmet en la cocina moderna, gracias a su sabor distintivo y su alto contenido de nutrientes. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

Para la masa de pizza (rinde para 2 pizzas medianas): 500 g de harina de trigo (tipo 00 si es posible, para mejor textura), 325 ml de agua tibia (aproximadamente 37 °C), 7 g de levadura seca activa (o 20 g de levadura fresca), 10 g de sal, 10 g de azúcar, 30 ml de aceite de oliva virgen extra (más un poco más para engrasar el bol).

Para la salsa de tomate: 400 g de tomates triturados (puedes usar enlatados o frescos), 2 dientes de ajo, picados finamente, 30 ml de aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta al gusto, 1 cucharadita de azúcar (opcional, para equilibrar la acidez), 1 cucharadita de orégano seco (opcional).

Para el topping: 150 g de prosciutto (jamón crudo), cortado en lonchas finas, 100 g de queso mozzarella, en rodajas o rallado, 100 g de rúcula fresca, 30 g de queso parmesano, en lascas (opcional), 30 ml de aceite de oliva virgen extra (para rociar al final), pimienta negra recién molida al gusto, unas gotas de jugo de limón (opcional, para realzar el sabor).

 

Procedimiento

Prepara la masa de pizza

  1. En un bol grande, disuelve la levadura y el azúcar en el agua tibia. Deja reposar durante unos 10 minutos, hasta que la mezcla esté espumosa.
  2. Agrega la harina y la sal a la mezcla de levadura. Mezcla con una cuchara de madera hasta que se forme una masa.
  3. Transfiere la masa a una superficie ligeramente enharinada y amasa durante unos 10 minutos, hasta que la masa esté suave y elástica.
  4. Forma una bola con la masa y colócala en un bol engrasado con un poco de aceite de oliva. Cubre con un paño limpio y húmedo o con film transparente. Deja reposar en un lugar cálido durante 1 a 2 horas, o hasta que duplique su tamaño.

Prepara la salsa de tomate

  1. Mientras la masa reposa, calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio. Añade el ajo picado y sofríelo durante un minuto, hasta que esté fragante.
  2. Agrega los tomates triturados, sal, pimienta, azúcar y orégano (si lo usas). Cocina a fuego lento durante 15-20 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que la salsa espese un poco. Ajusta la sal y la pimienta al gusto. Deja enfriar.
  3. Precalienta el horno a 250 °C (482 °F). Si tienes una piedra para pizza, colócala en el horno para que se caliente.

Forma la pizza

  1. Una vez que la masa haya levado, golpéala suavemente para desgasificarla. Divide la masa en dos partes iguales.
  2. Estira una porción de masa sobre una superficie enharinada hasta obtener un círculo de aproximadamente 30 cm de diámetro. Si prefieres una corteza más gruesa, déjala un poco más gruesa en los bordes.
  3. Transfiere la masa a una pala para pizza o a una bandeja de horno ligeramente enharinada.
  4. Extiende una capa de salsa de tomate sobre la base de la masa, dejando un pequeño borde sin cubrir.
  5. Coloca las rodajas de mozzarella uniformemente sobre la salsa.
  6. Desliza la pizza en el horno caliente (o sobre la piedra para pizza) y hornea durante 10-12 minutos, o hasta que la masa esté dorada y crujiente y el queso burbujeante.

Agrega el topping final

  1. Una vez que la pizza esté lista, retírala del horno. Distribuye las lonchas de prosciutto por encima.
  2. Añade la rúcula fresca y, si deseas, las lascas de queso parmesano. Rocía con un poco de aceite de oliva y añade pimienta negra al gusto. Si lo prefieres, también puedes añadir unas gotas de jugo de limón para dar un toque fresco.
Esta pizza se suele servir inmediatamente después de hornearla, con la rúcula y el prosciutto añadidos al final, lo que ayuda a mantener la frescura y el sabor de los ingredientes. Fuente: Shutterstock

Corta la pizza en porciones y desgusta de inmediato mientras está caliente y crujiente. Puedes experimentar añadiendo otros ingredientes como aceitunas, alcachofas o pimientos asados para personalizar tu pizza.

Si prefieres, la masa puede prepararse con un día de anticipación y refrigerarse; simplemente déjala reposar a temperatura ambiente antes de usarla. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.