Cómo hacer kombucha casera: guía paso a paso para principiantes
La kombucha es una bebida fermentada a base de té que se ha popularizado en todo el mundo por sus numerosos beneficios para la salud. Originaria de Asia, se elabora mediante un proceso de fermentación en el que se combina té, azúcar y una colonia simbiótica de bacterias y levaduras conocidas como SCOBY (Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast). Durante este proceso, los microorganismos convierten el azúcar en ácidos y pequeñas cantidades de alcohol, dando como resultado una bebida ligeramente efervescente y de sabor ácido.
A lo largo de los siglos, la kombucha ha sido valorada por sus propiedades digestivas, desintoxicantes y probióticas, ya que contiene bacterias beneficiosas que favorecen el equilibrio intestinal. Además, se le atribuyen propiedades antioxidantes y una posible mejora en el sistema inmune, aunque los estudios científicos continúan explorando su impacto en la salud humana.
En la actualidad, la kombucha se puede encontrar en una variedad de sabores, gracias a las infusiones de frutas y hierbas que se añaden durante su proceso de fermentación secundaria. Además de ser deliciosa, la kombucha se ha convertido en una opción popular para aquellos que buscan una bebida natural y saludable, rica en probióticos y con un sabor único y refrescante. ¡Vamos a la receta!
Te puede interesar
Cómo hacer buñuelos de manzana: receta fácil y deliciosa
Ingredientes
2 bolsitas de té negro o verde, 1 litro de agua filtrada, 100 gramos de azúcar blanca, 1 SCOBY, 100 ml de kombucha de una tanda anterior, 1 frasco grande de vidrio, un paño limpio o una toalla de papel, banda elástica o cuerda para sujetar el paño, botellas de vidrio con tapón.
Procedimiento
- Comienza hirviendo 1 litro de agua en una olla grande. Una vez que el agua esté caliente, agrega las 2 bolsitas de té (negro o verde, según prefieras) y deja reposar durante unos 10 minutos. Si deseas un sabor más fuerte, puedes dejar las bolsitas un poco más de tiempo. Después, retira las bolsitas y agrega los 100 gramos de azúcar al té caliente, revolviendo bien hasta que se disuelva completamente.
- Es fundamental que el té se enfríe completamente antes de añadir el SCOBY. Si el té está caliente, puede matar las bacterias y levaduras necesarias para la fermentación. Deja el té reposar a temperatura ambiente hasta que esté frío, lo cual puede tardar entre 1 y 2 horas, dependiendo de la temperatura ambiente.
- Una vez que el té se haya enfriado, vierte el líquido en el frasco grande de vidrio. Asegúrate de que el frasco esté limpio y seco antes de usarlo, ya que cualquier residuo podría interferir con la fermentación.
- Si tienes kombucha de una tanda anterior, agrega 100 ml al té frío. Si no tienes kombucha, puedes sustituirla por vinagre de manzana. Esto ayudará a acidificar el té, creando el ambiente adecuado para que el SCOBY pueda prosperar y fermentar.
- Con las manos limpias, introduce el SCOBY en el frasco con el té. Si el SCOBY flota en la parte superior, eso está bien; si se hunde, también es normal. Lo importante es que se mantenga en contacto con el té durante todo el proceso de fermentación.
- Cubre la boca del frasco con un paño limpio o una toalla de papel. Usa una banda elástica o cuerda para asegurarlo bien. El paño permitirá que el aire circule, mientras mantiene fuera los insectos y el polvo.
- Coloca el frasco en un lugar cálido, oscuro y seco (una temperatura entre 21°C y 29°C es ideal). Deja fermentar la kombucha durante un periodo de entre 7 y 14 días. El tiempo de fermentación influye en el sabor: cuanto más tiempo fermenta, más ácida y menos dulce será la kombucha. Durante este tiempo, el SCOBY comenzará a formar una nueva capa en la superficie del líquido.
- A partir del séptimo día, puedes probar la kombucha para ver si ha alcanzado el sabor que te gusta. Si está demasiado dulce, deja fermentar un poco más; si está muy ácida, es mejor que no la dejes fermentar mucho más.
- Una vez que la kombucha ha alcanzado el sabor deseado, retira el SCOBY con cuidado y colócalo en un plato limpio. Reserva un poco de la kombucha para la siguiente tanda. Luego, filtra la kombucha para eliminar cualquier sedimento y vierte el líquido en botellas de vidrio. Puedes agregar hierbas, frutas o especias en este momento para darle sabores adicionales.
- Si deseas que tu kombucha tenga burbujas, cierra las botellas con tapa y deja fermentar durante 2-5 días a temperatura ambiente. Durante esta segunda fermentación, la kombucha continuará desarrollando gas natural. Después, refrigérala para detener la fermentación.
La kombucha casera puede degustarse como bebida refrescante, y sus beneficios para la salud la han convertido en una de las opciones más populares de bebidas fermentadas. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.


