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Cómo hacer frittata con patatas y cebolla: receta italiana tradicional

Aprende paso a paso y fácilmente a preparar una deliciosa frittata con patatas y cebolla con nuestra receta favorita e imbatible
Frittata italiana con patatas y cebolla: rápida, esponjosa y sabrosa Foto: Shutterstock
Frittata italiana con patatas y cebolla: rápida, esponjosa y sabrosa Foto: Shutterstock

La frittata con patatas y cebolla es un plato clásico de la cocina italiana que se asemeja a la tortilla española, pero con una preparación más sencilla y versátil. Se trata de una receta perfecta para cualquier momento del día, ya sea un desayuno nutritivo, un almuerzo ligero o una cena reconfortante. Su textura esponjosa y su combinación de sabores hacen que sea una opción deliciosa tanto caliente como fría.

La frittata nació en la cocina campesina italiana como una forma de aprovechar ingredientes sencillos y económicos, convirtiéndola en un plato nutritivo y sustancioso. Fuente: Shutterstock

Este plato tiene sus raíces en la tradición campesina de Italia, donde se aprovechaban ingredientes básicos como huevos, patatas y cebollas para crear comidas sustanciosas y económicas. A diferencia de una tortilla, la frittata se cocina a fuego lento y, en muchas ocasiones, se termina en el horno para lograr una cocción uniforme y una superficie dorada y ligeramente crujiente.

Además de ser fácil de preparar, la frittata es una excelente base para añadir otros ingredientes como queso, hierbas frescas, verduras o embutidos, permitiendo personalizarla al gusto. Su versatilidad y sencillez la convierten en una preparación ideal para aprovechar sobras y minimizar el desperdicio de alimentos. ¡Vamos a la receta!

A diferencia de la tortilla española, la frittata no se revuelve constantemente ni se voltea con tanta precisión; en muchos casos, se termina de cocinar en el horno. Fuente: Shutterstock

Ingredientes

4 huevos grandes, 2 patatas medianas (aproximadamente 400 g), 1 cebolla grande (aproximadamente 200 g), 50 ml de leche entera o nata líquida, 50 g de queso parmesano rallado o queso manchego curado, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada de mantequilla sin sal, sal al gusto (aproximadamente 1/2 cucharadita), pimienta negra recién molida al gusto (aproximadamente 1/4 de cucharadita), 1/2 cucharadita de pimentón dulce o ahumado (opcional), 1/2 cucharadita de ajo en polvo (opcional), perejil fresco picado (opcional, para decorar).

 

Procedimiento

  1. Pela las patatas y córtalas en rodajas finas de aproximadamente 3 mm de grosor. Puedes utilizar una mandolina para mayor precisión. Pela la cebolla y córtala en juliana fina.
  2. En una sartén grande y antiadherente, calienta 2 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Agrega las patatas y la cebolla, sazona con una pizca de sal y cocina removiendo ocasionalmente durante 15-20 minutos, hasta que las patatas estén tiernas y doradas. Si notas que se pegan, agrega un poco más de aceite o una cucharada de agua.
  3. Mientras se cocinan las patatas y la cebolla, casca los huevos en un bol grande. Bate con un tenedor o unas varillas hasta que estén bien integrados. Añade la leche o la nata, el queso rallado, la pimienta negra, el pimentón (si lo usas) y el ajo en polvo (opcional). Mezcla bien.
  4. Cuando las patatas y la cebolla estén listas, viértelas con cuidado en el bol con los huevos batidos. Remueve suavemente con una espátula para que se impregnen bien del huevo.
  5. En la misma sartén donde cocinaste las patatas, añade la mantequilla y caliéntala a fuego medio-bajo. Vierte la mezcla de huevo, patatas y cebolla en la sartén, distribuyéndola uniformemente. Cocina durante 6-8 minutos a fuego bajo, moviendo la sartén de vez en cuando para evitar que se pegue.
  6. Cuando veas que los bordes están cuajados y el centro todavía algo húmedo, coloca un plato grande sobre la sartén y, con un movimiento rápido, voltea la frittata. Deslízala nuevamente en la sartén para cocinarla por el otro lado durante 3-4 minutos más.
La frittata es perfecta para preparar con antelación, ya que se conserva bien en la nevera y se puede comer caliente, templada o fría sin perder sabor ni textura. Fuente: Shutterstock

Retira la frittata del fuego y pásala a un plato grande. Deja reposar un par de minutos antes de cortarla en porciones. Espolvorea con perejil fresco picado si lo deseas. Sirve caliente, templada o incluso fría. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a [email protected] te contestaremos a la brevedad.