ver más

China creó una batería nuclear que podría funcionar durante miles de años

China impulsa una batería nuclear con carbono-14, pero su bajísima potencia limita su uso a dispositivos de mínima exigencia y miles de años de autonomía.


China presentó una batería nuclear capaz de generar electricidad durante miles de años sin necesidad de recarga. El dispositivo utiliza carbono-14, un material radiactivo que se degrada de manera extremadamente lenta, para ofrecer energía continua durante periodos mucho más prolongados que las baterías convencionales.

El avance fue desarrollado por investigadores de la Universidad Normal del Noroeste junto con la empresa tecnológica Gansu Zhulong Technology. El equipo presentó una nueva generación de baterías nucleares acompañada por un convertidor de carburo de silicio, encargado de transformar la energía producida por la desintegración radiactiva en electricidad.

Cómo funciona la batería desarrollada en China

A diferencia de las baterías tradicionales, este dispositivo no almacena electricidad generada previamente. Su funcionamiento se basa en el deterioro natural del carbono-14, que libera partículas durante su proceso de desintegración.

Esas partículas son captadas por un semiconductor que las convierte directamente en una pequeña corriente eléctrica. El mecanismo puede compararse con el de un panel solar, aunque en lugar de aprovechar la luz utiliza la energía liberada por un elemento radiactivo.

La batería presentada en China genera apenas 1,13 microvatios, por lo que está pensada para sensores, instrumentos científicos y dispositivos de bajo consumo.

El carbono-14 tiene una vida media cercana a los 5.700 años. Esto significa que, pasado ese periodo, todavía conservaría aproximadamente la mitad de su capacidad inicial para producir energía. Por esa razón, los desarrolladores consideran que este tipo de tecnología podría mantener su funcionamiento durante varias generaciones.

La nueva batería presentada en China ocupa menos de 17 centímetros cúbicos y utiliza alrededor de un 22% menos de material radiactivo que su antecesora. Al mismo tiempo, logró mejorar la producción de electricidad respecto del primer prototipo desarrollado por el equipo.

La gran limitación de la batería nuclear

Pese a su enorme duración, esta tecnología todavía está lejos de reemplazar las baterías utilizadas en celulares, computadoras, electrodomésticos o vehículos eléctricos.

El dispositivo alcanza una potencia máxima de aproximadamente 1,13 microvatios. Esta cantidad resulta millones de veces inferior a la energía que necesita un teléfono para funcionar normalmente. Por lo tanto, no podría utilizarse para cargar aparatos electrónicos de consumo masivo. Su verdadera ventaja aparece en dispositivos que requieren cantidades mínimas de electricidad y deben permanecer funcionando durante años sin mantenimiento. Entre las posibles aplicaciones aparecen los sensores instalados en lugares remotos, instrumentos científicos, dispositivos médicos implantables y equipos utilizados en misiones espaciales o en ambientes extremos.

También podría emplearse para alimentar pequeños sistemas de monitoreo colocados en el fondo del mar, regiones polares o instalaciones donde reemplazar una batería convencional resulte peligroso, costoso o directamente imposible.

Un avance que todavía está en desarrollo

Las baterías nucleares no funcionan como una central atómica en miniatura ni producen reacciones en cadena. La energía proviene de la desintegración lenta y natural del material radiactivo encerrado dentro del dispositivo.

El objetivo de los investigadores de China no es competir inmediatamente con las baterías de litio, sino desarrollar una fuente de energía estable, diminuta y capaz de funcionar durante largos periodos sin intervención humana. La duración final tampoco dependerá únicamente del carbono-14. Aunque el material radiactivo puede seguir liberando energía durante miles de años, otros componentes internos podrían deteriorarse mucho antes y limitar la vida útil real del dispositivo. Por ahora, el desarrollo representa un avance en la generación de energía para equipos de muy bajo consumo. La promesa de una batería que funcione durante miles de años tiene una base científica real, pero todavía no significa que los celulares o los autos puedan dejar de cargarse.