Celebra el día de la pizza con la mejor receta de pizza margarita
La pizza Margarita es una de las preparaciones más emblemáticas de la gastronomía italiana. Su origen se remonta al siglo XIX en Nápoles, cuando el pizzero Raffaele Esposito la creó en honor a la reina Margarita de Saboya. Inspirado en los colores de la bandera italiana, utilizó ingredientes simples pero de gran calidad: salsa de tomate rojo, mozzarella blanca y albahaca verde. Desde entonces, esta pizza se ha convertido en un símbolo de la cocina napolitana y en una de las más queridas en todo el mundo.
-
Te puede interesar
Panqueques caseros: una receta rica y rápida paso a paso
Lo que hace especial a la pizza Margarita es su equilibrio perfecto entre sabor y textura. La base crujiente pero ligera, la suavidad de la mozzarella y el frescor de la albahaca se combinan para ofrecer una experiencia única. Aunque parece sencilla, la clave está en utilizar ingredientes de primera calidad y respetar las técnicas tradicionales.
Preparar una pizza Margarita en casa es una experiencia gratificante que permite disfrutar de su autenticidad sin necesidad de viajar a Italia. Con los consejos adecuados y un buen horno, cualquiera puede recrear este clásico y deleitarse con su sabor inigualable. ¡Vamos a la receta!
-
Te puede interesar
Flan de chocolate y café irresistible: receta cremosa y fácil
Ingredientes
Para la masa: 500 g de harina de trigo (preferiblemente tipo 00), 325 ml de agua tibia, 10 g de sal, 3 g de levadura seca instantánea (o 9 g de levadura fresca), 10 ml de aceite de oliva virgen extra.
Para la salsa de tomate: 400 g de tomates pelados en lata o tomates frescos maduros, 1 diente de ajo picado finamente, 10 ml de aceite de oliva virgen extra, 1 cucharadita de sal, ½ cucharadita de azúcar, ½ cucharadita de orégano seco (opcional), 4 hojas de albahaca fresca.
Para el montaje: 250 g de mozzarella fresca (preferiblemente de búfala), 10 hojas de albahaca fresca, 15 ml de aceite de oliva virgen extra, harina adicional para espolvorear la superficie.
Procedimiento
Preparar la masa
- En un bol grande, mezcla la harina con la sal.
- En otro recipiente, disuelve la levadura en el agua tibia y deja reposar 5 minutos.
- Vierte el agua con levadura en la harina y comienza a mezclar con una cuchara de madera o con las manos.
- Cuando la masa comience a formarse, añade el aceite de oliva y amasa durante 10-15 minutos hasta obtener una textura suave y elástica.
- Forma una bola con la masa, colócala en un bol ligeramente enharinado, cúbrela con un paño húmedo y deja reposar en un lugar cálido durante 2 horas o hasta que duplique su tamaño.
Prepara la salsa de tomate
- Si usas tomates frescos, escáldalos en agua hirviendo durante 30 segundos, pélalos y tritúralos. Si usas tomates en lata, simplemente tritúralos con un tenedor o procesador de alimentos.
- En una sartén, calienta el aceite de oliva y sofríe el ajo picado a fuego bajo hasta que esté fragante, sin dorarlo.
- Añade los tomates triturados, la sal, el azúcar y el orégano (si decides usarlo). Cocina a fuego medio durante 15-20 minutos hasta que la salsa espese.
- Retira del fuego y añade las hojas de albahaca. Deja enfriar.
- Precalienta el horno a la temperatura máxima (250-280 °C) con la bandeja o piedra para pizza dentro.
- Espolvorea ligeramente una superficie con harina y extiende la masa con las manos o un rodillo hasta obtener un disco de aproximadamente 30 cm de diámetro.
- Transfiere la masa a una bandeja para hornear o una pala de pizza si usas piedra caliente.
- Unta una capa uniforme de salsa de tomate sobre la base, dejando un borde libre de 1-2 cm.
- Desmenuza la mozzarella en trozos y distribúyela sobre la pizza.
Hornea y toque final
- Lleva la pizza al horno y hornea durante 7-10 minutos, o hasta que la masa esté dorada y crujiente y el queso burbujee.
- Retira del horno y coloca las hojas de albahaca fresca sobre la pizza.
- Rocía con un chorrito de aceite de oliva virgen extra antes de servir.
Para un resultado más auténtico, usa una piedra para pizza o una bandeja precalentada en el horno. Si tienes tiempo, deja reposar la masa en el refrigerador durante 24 horas para mejorar su sabor y textura. La mozzarella de búfala suelta más líquido, así que escúrrela bien antes de usarla. ¡Y a disfrutar! Recuerda, si tienes dudas o quieres aportar sugerencias de recetas, nos puedes contactar a cocinemosjuntosmdz@gmail.com te contestaremos a la brevedad.