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Calamares a la romana: receta tradicional española, fácil y totalmente deliciosa

Receta tradicional de calamares a la romana, crujientes por fuera y tiernos por dentro, perfecta para disfrutar el sabor del mar en casa fácilmente.


Esta receta de calamares a la romana es un clásico imprescindible de la cocina española, perfecta para disfrutar en verano junto al mar o en casa. Con un rebozado ligero y crujiente, estos calamares destacan por su sabor suave y textura tierna, convirtiéndose en una opción deliciosa, rápida y muy popular en bares y restaurantes. ¡A cocinar!

Cómo hacer calamares a la romana perfectos en casa

Cómo hacer calamares a la romana perfectos en casa

Ingredientes (rinde 4 porciones)

  • 500 gramos de calamares limpios en anillas
  • 150 gramos de harina de trigo
  • 1 unidad de huevo
  • 150 mililitros de leche fría
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 pizca de pimienta
  • 500 mililitros de aceite de oliva para freír
  • 1 unidad de limón (opcional para servir)

Paso a paso para crear calamares a la romana deliciosos

1- Lava y seca bien los calamares para evitar que el rebozado se desprenda durante la fritura.

2- En un bol, mezcla la harina, la sal y la pimienta.

3- Añade el huevo y la leche poco a poco, batiendo hasta obtener una masa ligera y sin grumos.

4- Calienta el aceite de oliva en una sartén profunda hasta que esté bien caliente.

5- Pasa los calamares por la mezcla asegurándote de que queden bien cubiertos.

6- Fríe los calamares en tandas pequeñas para mantener la temperatura del aceite.

7- Cocina hasta que estén dorados y crujientes, aproximadamente 2-3 minutos.

8- Retira y coloca sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

9- Sirve inmediatamente con limón si lo deseas.

Receta de calamares a la romana crujientes y fáciles

Receta de calamares a la romana crujientes y fáciles

De la cocina a la mesa

Preparar esta receta de calamares a la romana en casa es una forma sencilla de llevar un clásico de la gastronomía española directamente a tu mesa. El secreto está en utilizar calamares frescos, un rebozado equilibrado y un buen aceite de oliva caliente. Servidos recién hechos, conservan ese contraste perfecto entre exterior crujiente e interior tierno. Acompañados con un toque de limón o incluso una salsa suave, se convierten en un plato irresistible. Ideales para compartir, estos calamares son sinónimo de verano, tapeo y momentos relajados alrededor de la comida. ¡A disfrutar!