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Algunos secretos para cuidar tu planta de jade y engrosar su tronco

El equilibrio en la luz, el riego y la poda son los secretos para que esta planta crezca sana y firme.
El árbol de jade es sinónimo de prosperidad. Foto: Fuente: Shutterstock

El árbol de jade es sinónimo de prosperidad. Foto: Fuente: Shutterstock

La planta de jade es una de las más buscadas en jardinería por su resistencia y belleza. De hecho, es ideal para interiores y exteriores. Además, en la cultura china se asocia con la prosperidad y la buena fortuna.

Para que luzca saludable, necesita una cantidad adecuada de luz. Lo ideal es colocarla en un sitio donde reciba sol directo al menos unas horas al día. Si se mantiene en sombra por mucho tiempo, sus hojas pueden debilitarse y caerse. Una ventana bien iluminada o un balcón soleado son opciones recomendables para su ubicación.

Ponla en la ventana para que reciba luz directa.

El riego debe ser moderado, ya que el exceso de agua provoca la pudrición de sus raíces. Lo mejor es esperar a que la tierra esté completamente seca antes de volver a regarla. Cada diez días es suficiente, aunque en épocas de calor intenso necesitaría un poco más de atención. Si las hojas comienzan a arrugarse, es una señal clara de que necesita agua.

Una maceta grande es lo ideal.

Para que su tronco se vuelva más grueso y fuerte, es importante estimular su crecimiento. Una técnica es la poda controlada. Retirar algunas ramas y hojas incentiva que la planta desarrolle una base más resistente. También ayuda colocarla en una maceta lo suficientemente amplia, permitiendo que sus raíces se expandan y proporcionen un mejor soporte.

El jade prefiere suelos bien drenados, como los utilizados para cactus y suculentas. Una mezcla con arena y pequeñas piedras ayuda a evitar el exceso de humedad y mantiene las raíces en buen estado. Si el sustrato retiene demasiada agua, las raíces pueden dañarse con facilidad.