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Freidora de aire: el detalle que muchos pasan por alto y termina subiendo el consumo de luz

Un hábito muy común al cocinar puede hacer que el ahorro desaparezca. Qué conviene ajustar para que la freidora de aire no impacte de más en la factura de luz.


La freidora de aire se ganó un lugar fijo en muchas cocinas por una promesa tentadora: cocinar rápido, con poco aceite y sin el caos de una fritura tradicional. Y en general, la cumple. Funciona con una resistencia que calienta el aire y un ventilador que lo hace circular a alta velocidad, logrando ese dorado crujiente por fuera y una cocción pareja por dentro. El problema aparece cuando se la usa como si fuera un “turbo” permanente: un par de hábitos comunes pueden disparar el consumo de luz en casa, incluso en un electrodoméstico pensado para ser eficiente.

freidora de aire

Cocinar en tandas chicas suma minutos invisibles; conviene planificar y aprovechar cada encendido del día.

El error que más encarece el consumo de luz: usar “máximo” y cocinar en tandas chicas

El primer mito es simple: poner la temperatura al máximo no siempre cocina más rápido. En muchos casos, solo obliga a que el equipo trabaje con picos de potencia más altos y, si el alimento no llega bien al punto (o se dora afuera y queda crudo adentro), terminás extendiendo el tiempo o repitiendo el ciclo. Ese doble esfuerzo es lo que infla la cuenta.

El segundo error es igual de frecuente: hacer tandas pequeñas y repetidas. Prender la freidora de aire tres o cuatro veces al día para porciones mínimas suma minutos de funcionamiento que se acumulan. Lo más eficiente suele ser lo contrario: planificar y cocinar más de una porción en una sola sesión, aprovechando el calor ya estabilizado dentro del equipo.

Y el tercero, que parece inofensivo, eleva fuertemente el consumo de luz: precalentar sin necesidad. Si el manual no lo recomienda, esos minutos extra son energía gastada sin un beneficio real, sobre todo en modelos que alcanzan temperatura rápidamente.

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Temperatura al máximo no siempre ahorra tiempo: puede alargar ciclos y encarecer la factura mensual.

Cuánta energía consume y cómo se calcula en casa

La potencia de una freidora de aire varía bastante. Según datos difundidos por la eléctrica Endesa, los modelos hogareños suelen moverse entre 800 y 2.000 watts. Más potencia puede significar menos tiempo de cocción, pero mientras está funcionando, también es más gasto instantáneo.

La cuenta básica es fácil y sirve para cualquier equipo:

  • Consumo (kWh) = Potencia (W) × tiempo (horas) ÷ 1.000.
  • Ejemplo típico: una freidora de 1.500 W usada 30 minutos (0,5 horas) consume: 1.500 × 0,5 ÷ 1.000 = 0,75 kWh.

Ese número no parece enorme aislado, pero cambia si se repite varias veces por día, o si el tiempo se estira por malas prácticas.

Las freidoras de aire siguen siendo un producto altamente demandado en eventos como el Hot Sale Foto: Shutterstock

Potencia, tamaño y limpieza influyen: sobrecargar o precalentar sin necesidad aumenta el gasto energético final.

Tamaño, carga y limpieza: los detalles que cambian el recibo

El tamaño también importa. Una freidora de aire de mayor capacidad necesita más energía para calentar el volumen de aire interno. Además, sobrecargar la cesta puede ser un tiro en el pie: el aire circula peor, la cocción se vuelve irregular y el resultado suele ser más tiempo de uso.

El tipo de alimento suma otro factor: congelados o con mucha agua suelen pedir más minutos; porciones pequeñas o precocidas llegan antes y consumen menos.

Para que la freidora siga siendo aliada y no un “gasto fantasma”, conviene aplicar reglas simples: usar temperaturas medias cuando corresponda, evitar el precalentamiento innecesario, cocinar por tandas más grandes y mantener el equipo limpio, porque los residuos afectan la circulación del aire caliente. Y un cierre que muchos pasan por alto: desenchufarla cuando no se usa, ya que algunos modelos consumen energía en modo espera.

La freidora de aire puede ser eficiente, sí. Pero en la práctica, la diferencia entre ahorrar y gastar de más casi siempre está en el mismo lugar: cómo la usás todos los días.