Estados Unidos es el motivo de que todos estén desinstalando ChatGPT
La tasa de bajas de la app subió un 295% luego de que OpenAI reemplazara a Anthropic como proveedor de IA del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos.
ChatGPT sufre una caída de usuarios por el controversial acuerdo con el Pentágono.
Imagen generada con IALa aplicación móvil de ChatGPT registró un salto del 295% en sus desinstalaciones en Estados Unidos el pasado sábado. Este fenómeno ocurrió justo después de confirmarse el acuerdo entre OpenAI y el Pentágono para proveer servicios de inteligencia artificial, desplazando a la empresa Anthropic de proyectos oficiales clave del gobierno de aquel país.
El problema inició cuando la consultora Sensor Tower publicó que la tasa diaria de bajas, que suele andar por el 9%, se fue a las nubes. El sábado 28 de febrero, muchísimos usuarios borraron la herramienta al enterarse de la alianza con el Departamento de Defensa. Al mismo tiempo, las reseñas de una estrella en las tiendas digitales subieron un 775% en un solo día, mientras que los pulgares arriba cayeron a la mitad.
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El impacto de la IA en la seguridad nacional
Venían usando los modelos de Anthropic, conocidos como Claude, para varios proyectos internos. Sin embargo, Anthropic tiene reglas muy rígidas: se niegan a que sus sistemas se usen para vigilancia masiva o para fabricar armas que decidan solas a quién atacar. Como el gobierno buscaba más libertad en esos puntos, la empresa no aflojó y OpenAI aprovechó para quedarse con el contrato.
Esta decisión del gobierno de Donald Trump no cayó nada bien en la comunidad tecnológica. Sam Altman, el jefe de OpenAI, antes decía que estaba de acuerdo con los límites éticos de su competencia, pero después terminó cerrando el trato igual. Aunque Altman salió a decir que pusieron cláusulas para evitar el espionaje masivo, no dio detalles claros sobre el uso de la tecnología en armamento militar, lo que alimentó la desconfianza de los usuarios al toque.
La respuesta de los usuarios ante el contrato con Donald Trump
La campaña bajo el lema “Cancel ChatGPT” se movió rápido por las redes sociales. El enojo no se quedó solo en palabras; la gente empezó a bajarse otras opciones para no depender de OpenAI. De hecho, la consultora Appfigures informó que las descargas de Claude superaron a las del servicio de Altman por primera vez en territorio estadounidense.
Además de Estados Unidos, otros países como Canadá, Alemania y Suiza mostraron un crecimiento fuerte en el uso de herramientas alternativas. Lo que pasó es un ejemplo claro de cómo una decisión corporativa puede cambiar la percepción del público de un momento para otro. Mientras OpenAI suma contratos millonarios con el Estado, pierde terreno en el uso cotidiano de las personas que valoran la privacidad.
Al final, este movimiento de piezas pone a las empresas de inteligencia artificial en una posición difícil. Por un lado, está el dinero grande de los contratos de defensa y, por el otro, la confianza de millones de personas que usan la aplicación como un asistente personal. La migración hacia modelos con una ética más marcada parece ser una tendencia que recién empieza en este 2026.