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Fabricación digital

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 Palabras que últimamente se encuentran ensambladas por una mediatización escueta de explicaciones claras. Se habla de la tercera revolución industrial, pero ¿cuál es el verdadero valor de estas herramientas en los procesos de manufactura?

Para quienes no sepan de qué va el asunto, sintetizaremos. Fabricación digital es el término que engloba las formas de producción que ya existían (fresadoras, tornos, impresoras) inoculadas por tecnologías más incipientes y un entorno de colaboración en red.

Entre las máquinas que conforman este mundillo, podemos encontrar fresadoras de control numérico computarizado, cortadoras láser e impresoras 3D. ¿Qué tienen en común? La capacidad de reproducir con total fidelidad modelos generados en computadoras. También podemos sumar los escáners y el software de generación de modelos 3D a partir de fotografías, que permiten la importación de datos en dirección opuesta: desde la tercera dimensión a la comodidad de una pantalla.

Los procesos de fabricación digital se dividen en dos grandes grupos: fabricación aditiva o sustractiva. Dentro de la fabricación aditiva encontramos a la vedette más reciente “Impresión 3D” con todos sus derivados: fabricación por filamento fundido, sinterizado láser y estéreolitografía. En la fabricación sustractiva contamos aquellas máquinas que extraen material para dar origen a la pieza: tornos y fresadoras de control numérico computarizado o cortadoras láser. 

Estas tecnologías han abierto las puertas a un mundo nuevo de posibilidades y las razones sobran: utilizan interfaces amigables, software de diseño intuitivo, disponen de tutoriales online, permiten el intercambio de archivos por internet e incluso utilizan programas de código abierto. Todo esto facilita el proceso de aprendizaje en la práctica y posibilita, por ejemplo, que un objeto diseñado en Mendoza pueda fabricarse en cualquier lugar del mundo.

Pero quizás el cambio más profundo radica en el nuevo paradigma del “prosumidor”: cuando el individuo pasa a ser simultáneamente una combinación de productor y consumidor. Esto permite adaptar el producto a las necesidades puntuales, proponer mejoras o generar nuevos prototipos para usos específicos no masivos. Los campos de aplicación son amplios y cada persona que se acerca a la fabricación digital ve reflejado un sinfín de posibilidades para requerimientos de cada área.

En este marco nacen los FabLabs o Laboratorios de Fabricación Digital. Siendo que el costo de muchas de las máquinas es aún excluyente para la mayoría de los potenciales usuarios, los FabLabs son espacios abiertos al público donde pueden utilizar diferentes tecnologías para materializar sus ideas. Estos espacios están proliferando a nivel mundial como parte de la “cultura maker” y cumplen un rol fundamental en la democratización del acceso a la tecnología.

En Mendoza, Nodo 39 es el primer FabLab trabajando en forma independiente. La iniciativa ha hecho base en la impresión 3D para luego desarrollar otras áreas como el modelado 3D, la programación y los talleres con niños. El próximo viernes 17 y sábado 18 estarán dictando un Taller de Fabricación Digital 3D en la Nave Universitaria.