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Bosques de alimentos: la máxima libertad

Internet puede ser utilizada para restaurar los bosques y cuidar especies en peligro, pero también podemos aprender a construir nuevos bosques y ser más libres.

 

Te invitamos a pensar en el hack más grande que podríamos hacer a nuestro sistema de vida.

¿Qué tal si todas nuestras necesidades alimentarias y medicinales estuvieran resueltas naturalmente? Podríamos ingresar a un bosquecito de vez en cuando y tomar la comida necesaria para un par de días... cuando hablamos de bosque estamos diciendo que prácticamente no necesitaríamos trabajar para obtener alimentos o medicinas: viviríamos en medio de una abundancia auto-regulada naturalmente. Incluso resolveríamos gran parte de los requerimientos de ejercicio físico y contemplación estética.

No es un cuento ni el sueño utópico delirante de nadie, se trata de una forma de cultivo milenaria que ha acompañado al ser humano durante la mayoría de su existencia. Casi nadie sabe que gran parte de la selva amazónica fue construida por nosotros,  que la "terra preta"  no es un producto casual, sino que se trata de la tierra más fértil del mundo desarrollada generación tras generación hasta que los virus traídos por los europeos mataron a los pueblos originarios de esas regiones.

Existen soluciones informáticas "hackers" que pueden ayudar a preparar el terreno tales como los "aparatos libres" del proyecto opensourceecology.org, pero debemos entender que la base de la solución viene de mano de la naturaleza y no de los artificios que pudiéramos inventar para intervenirla, caso contrario, no estaríamos diseñando algo realmente sostenible (o "resilente"). Una máquina pueder ser útil para cavar zanjas o transportar troncos pesados con el fin de establecer una plantación al estilo hugelkultur (sistema por el cual no necesitaremos regar las plantas nunca más).

Si quisiéramos vivir una vida sencilla y tuviéramos asegurada la comida tendríamos más posibilidades de ser libres en varios aspectos de la vida (no necesitaríamos partidos políticos, ni empresarios, ni jefes, quizá ni siquiera necesitaríamos de la tecnología informática), sólo restaría asegurar el techo y algunas comodidades ancestrales como la calefacción y cosas por el estilo pero, si nos ponemos a pensar un poco más, parte de esto lo brindaría también el bosque: la leña, la madera y el barro para construir las casas, muebles, estufas, etc. El ser humano es el único animal que trabaja para conseguir alimentos: ¿tiene sentido realmente, o es que vivimos en un sistema opresivo que se auto fundamenta en base a una falsa escasez y falsas necesidades?

(myrciaria jaboticaba, brinda 4 cosechas al año y su fruto es exquisito)

Ya hay gente diseñando e instalando este tipo de "bosques de alimentos", el propósito del artículo es ponerlos en relieve e invitar al lector a pensar con creatividad de qué forma podrían instalarse estos rincones de abundancia alimenticia/medicinal en su entorno vital.

Quienes vivan en Rosario tienen la suerte de contar con un grupo de ecologistas entusiastas que desean plantar árboles frutales cerca de la ciudad, probablemente es el emprendimiento más cercano que tenemos actualmente en el país junto con comunidades como Chobita o Gaia.

En Francia se dice que ya el 2% de la población es "neorrural". Desde el punto de vista de la agroforesterí­a,  el país más avanzado del mundo es el estado indio de Kerala, que cuenta con no menos de tres millones y medio de jardines bosque. Como ejemplo de la extraordinaria intensidad de cultivo de algunos jardines bosque, una parcela de sólo 0,12 hectáreas fue encontrada por un grupo de estudio y resultó tener veintitrés jóvenes cocoteros, doce cloves, cincuenta y seis plátanos y cuarenta y nueve piñas, con treinta vides pimienta.

Si queremos adentrarnos en realidades consumadas, lo mejor sería darnos un paseo por el bosque de Martin Crawford en Inglaterra o por los emprendimientos guiados por Geoff Lawton en Australia, quienes se inspiraron en el pionero Robert Hart:

"Obviamente, pocos de nosotros estamos en condiciones de restaurar los bosques... pero decenas de millones de nosotros tenemos jardines, o tenemos acceso a espacios abiertos tales como terrenos baldíos industriales donde los árboles pueden ser plantados ... y si se pueden aprovechar las posibilidades que están disponibles incluso en zonas densamente construidas, nuevas "ciudades bosque" pueden surgir."

 

¿Por dónde empezar?

Cuentes o no con un campo, quita o jardín urbano adecuado para plantar árboles podés hacer algo al respecto: por ejemplo cultivando frutales o árboles de hojas comestibles en maceta para luego plantarlos en un terreno baldío, en las afueras de la ciudad, en un pueblo abandonado de los tantos que dejó el menemismo en nuestro país, en una plaza o en el jardín de un vecino que tiene espacio libre y le gustaría decorarlo con algo útil. Incluso podés mantenerlos en macetas durante años y saborear sus frutos, hasta en un pequeño departamento junto a un ventanal o con luz artificial  (conozco gente que tiene guayabas y otros frutales en tal situación). También se puede crear cooperativas, comprar parcelas, alguna hectárea, etc., si el proyecto es serio y la gente se involucra con pasión, todo es posible.

Algunos frutales autóctonos de nuestro país y países limítrofes no requieren mayores cuidados, resisten fácilmente sequías, plagas, no presentan casi enfermedades y están adaptados a nuestros climas (sobre todo desde Santa Fe hacia el norte), tal es el caso del guayabo feijoa, guaviyú, arazá, pitanga (ñangapirí), cerella, guayaba, uvaia, jaboticaba (guapurú), tomate de árbol (el menos resistente a heladas), chañar, sete capotes, chirimoya, guabiroba, etc. Todos ellos pueden ser cultivados en macetas e incluso llegan a fructificar sin necesidad de trasplantarlos a tierra.

(guayaba fructificando en maceta, el sabor es suave y dulce)

Pero pensemos en una buena situación, supongamos que contamos al menos con un jardín con espacio libre para plantar unos veinte árboles a espacios de aproximadamente 1 o 2 metros entre cada uno (plantación de alta densidad), bueno, en tal caso podremos crear un mini bosque de alimentos en nuestra casa y quizá contagiemos a los vecinos.

Un jardín comestible debe ser un lugar divertido y asombroso al cual nos gustaría volver una y otra vez. Con 200 metros cuadrados ya podemos construir algo interesante, pero aún con menos espacio la cosa es posible, al menos como prueba de concepto. Hablando de alta densidad, tengamos en cuenta que en 1800 metros cuadrados los belgas Josina y Gilbert pudieron plantar 2050 árboles frutales, ¡eso es más de 1 árbol por metro cuadrado!

(2050 frutales en tal sólo 1800 m2)

Un bosque de alimentos bien diseñado debería tener varias capas y no sólo frutales: cobertura de suelo (idealmente leguminosas como el trébol, lentejas, etc., que ayudan a mejorar la fertilidad fijando nitrógeno), arbustos, enredaderas (kiwi, maracuyá, etc.), árboles chicos, medianos y grandes, palmeras e incluso raíces comestibles.

Existen algunas especies que son clave, por ejemplo el árbol Moringa: se trata de una maravilla de la naturaleza que provee hojas, fruto y raíces comestibles, todo con gran aporte nutricional.

Las hojas del tilo y de las moreras también son comestibles, luego no podrían faltar los frutos secos como las almendras (reemplazaríamos fácilmente la leche de vaca y los cereales), nueces, avellanas, etc., y finalmente los frutales, tanto los tradicionales cítricos (que se dan muy bien en la mayor parte de nuestros país), paltas (gran aporte de vitaminas y grasas), de pepita (durazneros, damascos, ciruelos, etc.) y los "no tradicionales" como los autóctonos, sobre todo de la familia de las mirtáceas por ser fáciles de cultivar y muy nutritivos: una guayaba aporta 6 veces más vitamina C que una naranja, mientras que el guaviyú nos brinda 4 veces más antioxidantes que los tan promocionados arándanos.

(guaviyú, el fruto es dulce y agradable, de sabor incomparable)

Es una lista muy breve, si el lector se encuentra verdaderamente interesado puede hacer una búsqueda en Internet y sorprenderse con miles de especies... por nombrar una más, el raisin tree crece ¡6 metros! en 3 años, brinda un fruto que es similar a las pasas de uva y resiste heladas de -20º C. El jaboticaba brinda 4 cosechas anuales de un fruto similar a las uvas y es una maravilla para cualquier mirada.

 
(ñangapiry o pitanga, otro frutal consumido por los guaraníes, madura rápidamente y dicen que tiene sabor similar a una mandarina)

 

¿Cómo conseguir semillas o plantas?

Semillas

Para árboles (aún) raros como Moringa o algunos autóctonos como guaviyú, arazá, guayaba, tomate de árbol, etc., a veces es posible obtenerlos solamente mediante alguien que te mande semillas, en este sentido un foro muy útil es el de Infojardin.com, hay que registrarse, buscar el subforo en cuestión y enviar mensaje privado a la persona que esté cultivando lo que nosotros necesitamos. La gente en general es muy generosa. Existen otros foros como por ejemplo Fuente de Permacultura, los cuales están más especializados en el tema, pero parece que no cuentan con tantos usuarios como infojardin.com

El que sepa inglés tendrá más posibilidades a la hora de conseguir semillas raras, en tal caso puede visitar excelentes foros como por ejemplo tropicalfruitforum.com, allí hay personas ávidas por intercambiar semillas autóctonas de Argentina por cualquier otra semilla de otras regiones del mundo.

Atención: el hecho de que una especie sea rara no lo destacamos por ser rara (o por esnobismo), sino porque existen frutas, hojas, raíces, etc., con excepcionales cualidades, superiores a lo que vas a encontrar en los mercados actuales, y no tenemos por qué privarnos de ellas.

Mi experiencia personal en este aspecto es más que satisfactoria, he recibido sobres con innumerables semillas de frutales tan destacables como el jaboticaba vexator, chirimoya, arazá amarillo, pitanga negra o camu camu.


Plantas

Existen viveros especializados en frutales, si no conocés alguno en tu ciudad, una búsqueda en Internet te dará la solución. En nuestro país los precios más bajos están en la ciudad de San Pedro. Si buscamos algún frutal nativo pero raramente raro, el guayabo feijoa se encuentra disponible en varios viveros tradicionales, pero a la hora de conseguir guayaba, pitanga, ubajay, guaviyú, arazá y demás, la solución vendrá en general por parte de ecologistas que montan pequeños viveros en sus casas.

(arazá rojo, una fruta ácida y dulce de sabor delicioso)

Algunos detalles a considerar en el tema árboles tienen que ver con que si son injertados o no, y qué función cumplirán en el esquema del bosque. Hay árboles que poseen raíces bien profundas como las pitangas, las cuales extraen humedad y nutrientes hacia la superficie que pueden ser aprovechados por plantas con raíces superficiales tales como el tomate de árbol. Otros frutales como el chañar son fijadores de nitrógeno, con lo cual mejoran la fertilidad de la tierra y si los podamos de vez en cuando liberan aún más componentes fertilizantes para ser aprovechados por otras especies.

(chañar, el fruto es pequeño y se hace un arrope tradicional del norte argentino)

Si el ejemplar es injertado tendremos que tener en cuenta que vivirá menos que un árbol cultivado de semilla, en este sentido no sería conveniente realizar un bosque de alimentos pensado para durar más de un siglo con árboles injertados. Pero los injertos son muy útiles a corto y mediano plazo: por ejemplo un manzano injertado con múltiples variedades permitiría cosechar manzanas escalonadamente para no tener sobreproducción y se mantendría de un tamaño pequeño (gracias al pie enanizante), lo cual para un jardín urbano es ideal.

En el caso de que el bosque de alimentos sea planificado para un campo y vaya a ocupar una buena cantidad de metros cuadrados, contar con árboles de gran porte nos será útil en varios sentidos, sobre todo como barreras de viento y protección contra heladas: debajo de sus copas podríamos plantar especies que, de otro modo, morirían con heladas de 8 grados bajo cero, caso de las pitangas, arazá o guayabas.

Tengamos en cuenta que no todos los árboles o vegetales en general deben ser sí o sí comestibles, existirán algunas especies de servicio como las casuarinas que fijan nitrógeno en el suelo y sirven como barrera de viento, mientras que cualquier planta floral que atraiga insectos polinizadores cumplirá una función esencial.

(abeja polinizando flor de menta)

Entre medio de los vegetales perennes también podremos darnos el lujo de cultivar plantas anuales como zapallos, tomateras, albahaca, acelga, rúcula (se naturaliza fácilmente como si fuera maleza), etc., nada está prohibido, pero tengamos en cuenta que un bosque de alimentos debería ser diseñado para perdurar "por siempre" para que las generaciones venideras puedan despertarse en un mundo agradable.

Internet es la clave, tanto para conseguir semillas, contactar viveros, gente que nos pueda guiar, material educativo en texto, fotos, videos (recomiendo especialmente el video de Geoff Lawton publicado aquí), etc.

Este artículo pretende ser una guía rápida para comenzar una investigación y ayudar a difundir la idea de que el ser humano puede perdurar en la tierra por siempre si actúa con amor e inteligencia, como los guaraníes, en busca de la "tierra sin mal".


Otras informaciones útiles:

Resistencia a heladas, frutales autóctonos:

guayabo feijoa, -11º C
guaviyú, -10º C
pitanga, -7º C
cerella, -7º C
arazá, -6º C
jaboticaba, -4.4º C
guayaba, -4º C
Ubajay, uvaia, guabiroba y sete capotes deberían ser bastante resistentes también, pero no contamos con información precisa aún. Chirimoya y tomate de árbol podrían morir a -2º C. Existen más frutales nativos de nuestra región, incluso adaptados a climas fríos: queda en vos investigar un poco más.