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Walter J. Melo, el joyero de Campana que llegó a las pasarelas de Milán

El artista y emprendedor Walter J. Melo recibió hace unas semanas una llamada desde Italia seleccionado para asistir a la Semana de la Joya en Milán. En esta nota con MDZ cuenta sus inicios, su trayecto y el nuevo desafío de los próximos meses.

Walter J. Melo es diseñador, joyero y docente.

Walter J. Melo es diseñador, joyero y docente.

Gentileza.

Walter J. Melo es diseñador, joyero y docente. Hace más de 20 años que combina el diseño y la producción de piezas con la enseñanza. Empezó este camino de vida y de carrera profesional jugando con su madre, casi sin pensarlo, pero hoy se encuentra atravesando un momento que nunca imaginó: su participación en la Milano Jewelry Week, uno de los eventos más prestigiosos del mundo en joyería contemporánea.

-¿Cómo llegó este reconocimiento y esta invitación?

-Por supuesto que con sorpresa. Recibí un llamado hace unas semanas, a las 3 de la mañana, era un teléfono desde Italia y una persona que me invitaba a participar en la Semana de La Joya. Claro que esto tiene que ver con un proceso de selección internacional. Ellos ven primero tus trabajos, las piezas no tienen que ser hechas específicamente para este certamen, sino que deben representar al joyero. Sin dudas, para un argentino este tipo de invitación no sólo es un reconocimiento a la trayectoria, sino también la posibilidad de proyectar mi trabajo en el circuito internacional. En Milán, Walter formará parte de Artistar Jewels, una de las plataformas más reconocidas del evento, que reúne a sólo 200 diseñadores de todo el mundo. Para esta edición presentará dos obras: “Apariencia” y “El Descanso”, ambas pertenecientes a su colección “Rostros”. Se trata de piezas con una fuerte carga simbólica y una identidad profundamente personal. Cada una refleja su mirada artística y su forma de traducir ideas, emociones y experiencias en materia. Como parte de esa agenda, viajará también a Vila de Cruces en España para visitar la réplica del primer automóvil argentino, una obra realizada por él mismo que fue inaugurada en 2016 en homenaje a Manuel Iglesias, oriundo de esa localidad gallega y reconocido como el creador del primer automóvil argentino. La visita tendrá un significado especial porque coincidirá con el décimo aniversario de la instalación del monumento.

Recibí un llamado hace unas semanas, a las 3 de la mañana, era un teléfono desde Italia y una persona que me invitaba a participar en la Semana de La Joya.

Recibí un llamado hace unas semanas, a las 3 de la mañana, era un teléfono desde Italia y una persona que me invitaba a participar en la Semana de La Joya.

El llamado desde Milán que cambió sus planes

-Pero vayamos mucho más atrás. ¿Cómo empieza para un chico del interior de la provincia de Buenos Aires la fascinación por las joyas?

-La verdad es que empecé con mi mamá cuando era sólo un nene. Hacíamos artesanías de cerámica, cartapesta, pintura, dibujo… Ella me inculcó esta pasión por lo manual, la transformación y la belleza de los objetos. Sin embargo, con el pasar de los años sentí mucha atracción por las joyas, encontraba una mística en el oficio que me agradaba. Empecé por mi cuenta realizando piezas con lo que tenía: engrasaba plumas de la plaza, bolitas de vidrio, usaba alambre de florista… hasta que un día decidí estudiar. Me inscribí en la Escuela de la Joya de la Ciudad de Buenos Aires y luego me capacité en el área de gemología y diseño de joyas producción.

Mimadre me inculcó esta pasión por lo manual, la transformación y la belleza de los objetos.

Mimadre me inculcó esta pasión por lo manual, la transformación y la belleza de los objetos.

De las artesanías con su madre a la joyería artística

-¿Cómo definirías tu trabajo hoy? ¿Qué tipo de piezas realizas y con qué materiales trabajas?

-Hoy estoy abocado al trabajo de joyería artística contemporánea. Realizo obras que intentan impactar, busco que quién las use lleve algo más que un objeto decorativo de moda. Lleve arte. Uso materiales y técnicas variadas desde madera, bronce, cobre hasta oro y plata. No miro tanto el valor del material sino el proceso que lleva convertirlo en algo bello. De hecho, ¡tengo una línea realizada con polenta y sal bañada en oro!

-Pero, por otro lado, está la docencia, ¿es sólo una salida laboral?

-Sí, es una salida laboral pero para nada sólo eso. Luego de estudiar en la Escuela de la Joya, me formé dentro de la Cámara Argentina de Representantes de Joyería y Afines para dar clases y capacitar a otros. Y además de trabajar por mi cuenta, produje piezas para empresas reconocidas, tuve el apoyo siempre de personas tan importantes en el rubro como la reconocida diseñadora Silvana Schiavetti. Sin embargo, para mí dar clases siempre fue mágico. Es algo que realmente me llena el alma, estar en el aula, en el taller, haber ya tenido en dos décadas más de 800 alumnos, verlos crecer, ver sus emprendimientos, incluso algunos trabajan hoy en el exterior o han puesto sus propias joyerías. Para mí, traspasar conocimiento es una de las cosas más importantes que podemos hacer como humanidad y yo, desde mi humilde lugar, siento eso.

Hoy estoy abocado al trabajo de joyería artística contemporánea.

Hoy estoy abocado al trabajo de joyería artística contemporánea.

El desafío de llegar a Milán y representar a Campana

-Volviendo al viaje, ¿cómo lo estás organizando?

-Bueno, ahí hay un plot twist, como dicen los chicos ahora, y es que yo cuando recibí ese llamado dije que sí, pero sabía que hoy no tenía cómo pagar todo ese viaje. Por eso, en este tiempo estoy buscando patrocinadores para afrontar muchos costos. Los pasajes los tengo cubiertos pero el costo de la estadía en Milán en esta época del año, donde se dan todas las semanas de la moda y la joya, es altísimo sumado al seguro obligatorio de las obras y a los gastos de inclusión en el catálogo oficial del evento. Así que estoy hablando con comerciantes y empresarios de Campana, mi lugar en el mundo, pero también en estas semanas rifamos un cuadro increíble de mi amigo Marcos García Ortíz, llamado “Maternidad” y estamos vendiendo guiso de lentejas, entre otras cosas. Todo para llegar al viaje… Mientras tanto, la Revista Orfebre, unas de las más prestigiosas publicaciones sobre joyería, eligió también a “Fortín” como una de las diez mejores piezas del año.

Con la mirada puesta en el objetivo, Walter aspira a llegar con todo listo aunque sólo faltan un par de meses: la Milano Jewelry Week se desarrollará entre el 20 y el 26 de octubre.