Un colegio mendocino creó un innovador patio para aprender jugando y sin pantallas
El nuevo espacio del Nivel Inicial busca fomentar la naturaleza, la socialización y el pensamiento crítico desde edades tempranas.
La propuesta del colegio incluye huerta, juegos, normas de tránsito y espacios de lectura para que los chicos aprendan fuera del aula.
Colegio Santo Tomás de AquinoEl Colegio Santo Tomás de Aquino inauguró un nuevo patio pedagógico destinado a los alumnos del Nivel Inicial, un espacio pensado para que los chicos aprendan a través del juego, el movimiento y el contacto con la naturaleza. La propuesta busca romper con la lógica tradicional del aula y apostar a experiencias más participativas desde edades tempranas.
La inauguración se realizó el viernes 8 de mayo en las instalaciones de la institución y contó con la presencia de autoridades educativas, docentes, familias y estudiantes. El nuevo sector incluye espacios de huerta, recreación, reflexión, espiritualidad, un anfiteatro y hasta circuitos con normas de tránsito adaptadas para niños.
La iniciativa nació como parte de una mirada pedagógica que intenta alejar a los chicos de las pantallas y acercarlos nuevamente a experiencias concretas y colectivas. “El fundamento es volver un poco al tema de la naturaleza y de la socialización entre los chicos”, explicó Hugo Moreira, apoderado legal del colegio, en diálogo con MDZ.
Un espacio pensado para explorar y debatir
El patio está dividido en distintos sectores con objetivos específicos. Uno de ellos es la huerta, donde los chicos pueden plantar, regar y seguir el proceso de crecimiento de las plantas utilizando sus propias manos.
Otro espacio está dedicado a la reflexión y la lectura, con cuentos y libros en contacto con el aire libre. También se sumó un sector de espiritualidad con bancos para enseñar las primeras oraciones, en línea con la identidad católica de la institución.
Además, el patio cuenta con un pequeño anfiteatro donde los chicos pueden jugar, conversar y empezar a expresarse frente a otros. Allí también aparecen murales con figuras geométricas y representaciones de los picos más importantes de Mendoza para incorporar contenidos educativos mientras juegan.
“Queremos que los chicos sepan expresarse, pararse frente a un público y desarrollar pensamiento crítico”, sostuvo Moreira. Según explicó, el proyecto forma parte de una visión humanista que el colegio viene impulsando desde hace varios años.
Elementos para un aprendizaje integral
Uno de los elementos que más llamó la atención dentro del nuevo patio fue una gran rampa con señalización vial adaptada para niños. El espacio conecta distintos sectores del predio y busca enseñar de manera natural normas básicas de convivencia y ciudadanía.
“Los chicos incorporaron enseguida las señales de pare y cuidado. Bajaban por la rampa respetando las indicaciones sin que nadie se los pidiera”, contó Moreira. Desde la institución aseguran que la experiencia los sorprendió incluso a ellos mismos por la rapidez con la que los chicos adoptaron esas conductas.
La propuesta apunta a que el aprendizaje no quede solamente dentro del aula. Por eso el patio también se integra con talleres de arte, naturaleza y actividades recreativas que el colegio ya desarrolla antes y después del horario escolar.
Desde la Dirección General de Escuelas destacaron la iniciativa y remarcaron la importancia de generar espacios más abiertos para la primera infancia. “Los chicos van a poder jugar, divertirse y tener contacto con la naturaleza, lo cual nos hace muy felices”, expresó Florencia Espresatti, directora de Educación Privada de Mendoza.
Una apuesta educativa que suma respaldo académico
La supervisora de Nivel Inicial de Educación Privada, Silvana Maurino, también participó de la inauguración y destacó el trabajo realizado por toda la comunidad educativa. “Es un espacio que ha condensado de manera maravillosa elementos conceptuales y paisajísticos que va a ser muy disfrutado por nuestros niños y niñas”, señaló.
Además, Marcela Mirchak, directora del Profesorado Universitario de Educación Inicial de la Facultad de Educación, consideró que este tipo de iniciativas ayudan a devolver “el juego y el cuerpo al centro del aprendizaje”.
“Es importante que en los primeros años los niños no aprendan sentados, sino que conozcan explorando, manipulando, hablando y negociando con otros”, sostuvo Mirchak. Además, destacó que los espacios dinámicos y abiertos permiten construir aprendizajes “significativos, reales y cotidianos”.
La especialista también remarcó que el Nivel Inicial es una etapa fundamental para desarrollar la comunicación, el vínculo con otros y el pensamiento crítico. “Ofrecer actividades así es ayudar a la realidad de nuestras infancias”, afirmó.
El experimento finlandés que cambió la mirada sobre los patios
La propuesta del Santo Tomás de Aquino aparece en un contexto donde distintas investigaciones internacionales comenzaron a replantear el vínculo entre infancia y naturaleza. Uno de los estudios más citados en los últimos años se realizó en Finlandia y mostró resultados sorprendentes.
La investigación, publicada en la revista científica Science Advances, analizó a 75 chicos de entre 3 y 5 años en distintas guarderías urbanas. En algunos establecimientos reemplazaron patios de cemento y plástico por espacios con tierra, césped, huertas y vegetación natural.
Después de apenas 28 días, los investigadores detectaron cambios positivos en el sistema inmune de los chicos. Aumentó la diversidad de bacterias beneficiosas en la piel y también mejoraron indicadores vinculados a la regulación inmunológica.
La experiencia reforzó la llamada “hipótesis de la biodiversidad”, que plantea que el contacto cotidiano con la naturaleza ayuda a entrenar el sistema inmune durante la infancia. En otras palabras, jugar con tierra, plantas y elementos naturales podría ser mucho más importante de lo que durante años se creyó.
Un cambio de paradigma en las escuelas
En el Colegio Santo Tomás de Aquino creen que el nuevo patio representa mucho más que una obra de infraestructura. Para la institución, se trata de una manera distinta de pensar la educación desde los primeros años.
“Hay padres que sienten que el paso de la guardería al jardín es muy brusco, porque los chicos pasan de jugar libremente a estar sentados en un banquito con un lápiz”, es una reflexión que tienen algunos padres que ven esa transición en la vida escolar de sus hijos.
Por eso la apuesta apunta a generar experiencias más abiertas, donde aprender y jugar no aparezcan como cosas separadas. El patio fue pensado para niños de 3, 4 y 5 años, aunque también podrá ser utilizado por alumnos de primer y segundo grado.
Mientras los chicos ya empiezan a apropiarse del espacio todos los días, la institución espera que el proyecto siga creciendo con el tiempo. La idea es que la naturaleza, la reflexión, el juego y el intercambio entre pares se conviertan en parte cotidiana del aprendizaje.