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Transferencia de una moto en Argentina: cuánto cuesta y cómo calcular el trámite

El valor de la transferencia de una moto no es igual para todos los vehículos: depende del origen de la unidad y de su cotización de mercado.


El mercado de las motos viene empujando fuerte en la Argentina y ese movimiento no se limita a los modelos 0km. Cada vez que crecen las ventas de unidades nuevas, también se acelera el circuito de reventa, permutas y operaciones entre particulares.

En ese escenario, hay una pregunta que aparece una y otra vez entre quienes compran o venden un motovehículo usado: cuánto cuesta hacer la transferencia. La respuesta no es tan directa como muchos esperan, porque no existe una tarifa única que se aplique de la misma manera a todos los casos.

No hay un precio cerrado para todas las motos

A diferencia de otros trámites que tienen un valor fijo, la transferencia de una moto se calcula con una fórmula que toma como base el valor de mercado de la unidad. Es decir, el monto final cambia según el precio que tenga ese vehículo al momento de realizar la operación. Por eso, dos motos distintas no pagan lo mismo, y ni siquiera modelos parecidos necesariamente terminan abonando una cifra idéntica.

El punto que más pesa en esa cuenta es el origen del vehículo. Si la moto fue fabricada en la Argentina, el costo de la transferencia equivale al 1,5% de su valuación. En cambio, si se trata de una unidad importada, el porcentaje sube al 2%. Esa diferencia responde a un esquema que busca favorecer a los modelos de producción o ensamblado local, con un costo más bajo frente a los que llegan desde el exterior.

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El boom de ventas y el impacto en el mercado usado

El interés por este trámite crece al mismo ritmo que el sector. Durante el año pasado se comercializaron 650.325 motovehículos 0km, un volumen que marcó un crecimiento del 33,8% respecto de 2024, según datos difundidos por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara). La entidad, además, proyecta para este año una expansión superior al 10%.

Ese movimiento tiene una consecuencia directa: cuando se venden más motos nuevas, también se ensancha el mercado de segunda mano. Muchos usuarios cambian de unidad, venden su moto anterior o buscan opciones usadas para pagar menos. Y ahí aparece la transferencia como un paso central de la operación, no solo por una cuestión legal, sino también para dejar formalmente asentado el cambio de titularidad del vehículo.

Un ejemplo concreto para entender la cuenta

Para tener una idea más clara, alcanza con mirar un caso puntual. Si una Honda CB125F Twister modelo 2018 tiene una valuación de $1.000.000 y corresponde a producción nacional, el costo estimado de la transferencia será de $15.000. La cuenta sale de aplicar el 1,5% sobre ese valor de mercado.

Ese ejemplo ayuda a entender por qué no conviene hablar de un monto general. El valor cambia según la cotización de cada moto y también según si fue fabricada en el país o importada. Cuanto más alta sea la valuación, más subirá el importe a pagar. Y si además se trata de una unidad traída del exterior, el porcentaje aplicable será mayor.

Qué conviene mirar antes de cerrar la compra

Para quien está por comprar una moto usada, conocer este cálculo de antemano puede evitar sorpresas. Muchas veces el foco está puesto solo en el precio de venta, pero el costo de transferencia también forma parte del gasto total que hay que contemplar. No es un detalle menor, sobre todo en un mercado que viene ganando volumen y donde cada peso cuenta al momento de cerrar una operación.

Con el crecimiento sostenido del sector, entender cómo se define este trámite se volvió casi tan importante como revisar el estado mecánico de la unidad o chequear la documentación. La transferencia no tiene un valor universal ni automático: depende de la moto, de su origen y de su precio de referencia. Por eso, antes de avanzar, conviene hacer la cuenta fina y sumar ese monto al presupuesto real de la compra.