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Tips para ayudar a los estudiantes del secundario a no repetir de curso

Una psicopedagoga nos da tips para ayudar a los estudiantes del secundario a no repetir de curso porque este año hay más exigencias.


Desde este año, en el secundario, sólo se podrá pasar de año con un máximo de dos materias previas. Para evitar repetir de curso, hay tips para que tengan en cuenta las familias que tienen estudiantes en la escuela secundaria.

En diálogo con MDZ, la psicopedagoga, Luciana Fiorens, nos explica: "Generalmente escuchamos este tipo de diálogos: "Yo te lo dije” dice la mamá a su hijo adolescente…Yo les avisé”, dice el profe a sus estudiantes. La escena es repetida como déjá vu. Año tras año. Y no pasa desapercibida por quienes recorremos las aulas. La primavera puede ser una época hermosa por los diferentes eventos que se suceden en las escuelas, pero esta etapa del año puede tornarse difícil de transitar para chicos, docentes y familias. Desde principio de año sabemos el final de la película, y a veces como docentes no tenemos la influencia que quisiéramos para darle un giro más feliz a la historia".

En ese sentido, la profesional quien tiene muchos años de ejercer la psicopedagogía en colegios, asegura: "Vemos a los chicos y chicas en la sala de profes, pidiendo una nueva oportunidad. Angustia, incertidumbre, algún llanto contenido (o no), enojos, y también, entre chiste y chiste, promesas de mejora (y de chocolates). A muchos de nuestros adolescentes -me los apropio a todos con respeto y cariño- les cuesta planificar, prever, organizar, medir consecuencias, poner prioridades. Es una situación esperable para la edad, propia de la madurez física, emocional y social que van adquiriendo, en un contexto que exalta la inmediatez y la gratificación permanente por sobre la planificación con tiempos precisos, tolerancia a lo que cuesta y responsabilidad cotidiana. Es difícil ser un adolescente hoy. Y para acompañarlos estamos nosotros los adultos".

Qué tener en cuenta para hablar con los adolescentes

Fiorens asevera que: "Cuando hablamos de adolescentes y estudiantes, debemos tener en cuenta algunas particularidades para no caer en la trampa común del adulto enojado: todos son vagos, perezosos, desconsiderados, no les importa el futuro, lo único que les interesa es el celular y los jueguitos.Muchos adolescentes no pueden responder a las demandas escolares por diversos motivos: dificultades de aprendizaje no detectadas, situaciones emocionales y/o familiares, dificultades en hábitos y estrategias de estudio y organización del tiempo, relación problemática con la tecnología, falta de motivación, solo por mencionar algunas. No existen “los adolescentes”, existe cada adolescente con su particularidad, aunque a veces se nos olvide".

En esa línea, agrega: "A la flexibilidad que se le dio lugar en la pandemia y post-pandemia le siguen nuevas exigencias y disposiciones de la Dirección General de Escuelas. Sí, muchos estudiantes tendrán aprendizajes en proceso y deberán asistir al periodo compensatorio de diciembre y, quizás, los sucesivos. No es grato, pero todavía hay tiempo (muy valioso) para repuntar aquello que se pueda. Entonces… ¿Qué hacemos en ente tiempo? Hacemos lo mejor que podamos, con la ayuda de una organización clara".

El 80% de nuestros adolescentes, duerme entre 5 y 6 horas diarias. Foto: Archivo MDZ
El 80% de nuestros adolescentes, duerme entre 5 y 6 horas diarias. Foto: Archivo MDZ

Tips para las familias

A modo de sugerencia, Fiorens recomienda:

  • Informarse de la fecha de exámenes recuperatorios, integradores y complementarios de diciembre.
  • Conocer la normativa respecto de la promoción y acreditación de los espacios curriculares.
  • Ayudarles a los chicos/as a “hacer agenda”, identificando días y horarios disponibles para estudiar.
  • Dosificar el material de estudio en la agenda, teniendo en cuenta periodos de estudio y descanso. No sirve “atragantarse” de estudio porque se pierde el tiempo y no se consolida el aprendizaje.
  • Poner prioridades respecto a la distribución del tiempo en actividades deportivas, sociales, etc.
  • Limitar el uso de las pantallas, grandes ladronas del tiempo y la atención.
  • Procurar una alimentación saludable y las horas de sueño necesarias.
  • Solicitarles que las carpetas estén completas y ordenadas (no puede haber orden de ideas y aprendizajes si falta el orden exterior).
  • Consultar con la escuela, para conjuntamente gestionar un plan de acción ajustado a las necesidades de cada chico.
  • Animar que asista a apoyaturas escolares generalmente brindadas por las escuelas.
  • Comprender y aceptar que no puedo resolver las cosas por mi hijo. Gestionar la angustia que siento como adulto.
  • Dar espacio al diálogo. Intentemos ser siempre su lugar seguro. Los hijos adolescentes pueden reaccionar de manera reactiva y reacia a veces, pero nos necesitan como nunca.
  • Para que el aprendizaje se produzca, y las personas podamos responder de la mejor manera, no podemos sentir miedo. No se aprende en un contexto en el que nos sentimos abrumados o descalificados.
  • Hacer estos días más livianos desde nuestra actitud y sin reproches no es dejar a los chicos al azar y bajar nuestra exigencia como padres o docentes. Es habitar el lugar de adulto que nos corresponde (siendo guía y sostén) y facilitar que este hijo/a, alumno/a pueda desplegar lo mejor de su potencial.
  • Las consecuencias por sus actos ya la están sintiendo (o padeciendo) por sí mismos. Y ese aprendizaje, aunque a veces nos interpele y duela, es más valioso.

Por último, agrega: "Los animo a pensar, de acuerdo a la experiencia vivida en este ciclo lectivo, cómo encarar el año próximo con más y mejores recursos. Para eso estamos los profesionales de la educación en las escuelas. Cuenten con nosotros".