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Sobergasms: la revolución hacia una sexualidad más consciente

La tendencia del SoberSex propone encuentros eróticos plenos, sin alcohol ni drogas, priorizando conexión, intimidad y consciencia.

La sexualidad es una parte esencial de los hábitos de vida saludable.

La sexualidad es una parte esencial de los hábitos de vida saludable.

Archivo MDZ

Cuando hablamos de sexualidad, muchas veces la asociamos con lo frenético y descontrolado. Así fue durante décadas: el rock & roll, las salidas a bailar y la cultura del “reviente”, que celebraba excesos para aguantar hasta la madrugada y disfrutar hasta el agotamiento. Hoy, esa lógica está mutando hacia otra búsqueda: una sexualidad en la que el placer pasa por estar más presentes en el encuentro erótico.

El alcohol y las drogas han funcionado históricamente como catalizadores del deseo. Si bien pueden desinhibir y ayudar a vencer miedos o inseguridades, también tienden a desdibujar límites, afectar el consentimiento e incluso disminuir el disfrute real. Por eso, cada vez más personas eligen lo que se conoce como SoberSex: una sexualidad consciente, sin anestesias.

El concepto de Sobergasm (de sober = sobrio y orgasm = orgasmo) alude a la claridad mental y la conexión emocional que potencian la experiencia sexual. Esta tendencia refleja el creciente interés por el sexo sobrio, especialmente entre los más jóvenes, que buscan mayor intimidad y conexión sin la influencia de sustancias. Se trata de alcanzar orgasmos más intensos y profundos, o vivencias de placer tan potentes como un clímax, pero en absoluta consciencia.

Entre Millennials (1981-1996) y Centennials (1997-2012) se consolidó un movimiento impulsado por Ruby Warrington y popularizado por influencers de bienestar, deporte y música: los Sobrios Curiosos. Este grupo cuestiona el papel del alcohol en la vida cotidiana, explora alternativas y replantea su relación con el consumo. El motor de este cambio es el deseo de un estilo de vida más saludable, productivo y equilibrado, lo que también impacta en la forma de vivir la sexualidad.

La práctica del sexo sobrio (SoberSex) y de los orgasmos sobrios (Sobergasms) se inspira en el mindfulness, la Gestalt y el Tantra. Pone el foco en las sensaciones corporales y emocionales, priorizando la conexión con el otro por sobre la performance. Propone que la sobriedad no es represión, sino expansión: abrir la percepción para experimentar el placer de manera más plena.

Claves para practicar una sexualidad consciente y sobria:

  • Respiración consciente: expandir la energía sexual.

  • Contacto lento y prolongado: priorizar sensaciones antes que objetivos.

  • Comunicación erótica: expresar deseos y límites.

  • Desmontar automatismos: cambiar rutinas y explorar zonas erógenas olvidadas.

  • Soltar el guion de la penetración como centro.

Actualmente atravesamos una baja significativa del deseo. Un informe del Institute for Family Studies (EE. UU.) revela que la proporción de adultos con relaciones sexuales semanales cayó un 20%: del 55% en 1990 al 37% en 2024. Quizás sea momento de repensar cómo vivimos el placer. Antes tan pasional, casi sin espacio para preguntarnos si realmente nos gustaba, ahora parece dar paso a un cambio cultural más profundo.

Ese cambio apunta a encuentros más conscientes: pasar de una sexualidad anestesiada por sustancias a una modalidad más erótica, plena y responsable. Una forma de intimidad que no impone nada al otro, sino que se vive como un acto de libertad y autenticidad. Una puerta abierta hacia vínculos más reales, respetuosos y transformadores.

Mauricio J. Strugo, Lic. en Psicología MN 41436, Sexólogo Clínico, Autor del Podcast HDP Hora de Pensar; Instagram: @elpsicologoysexologo.