Ruta 82: conectividad, expropiados, luces y sombras de la última gran obra de Mendoza
Después del túnel de Cacheuta, la ruta 82 es la gran obra de infraestructura de Mendoza que cambiará para siempre el paisaje de Luján de Cuyo.
La ruta 82 cambió para siempre la fisonomía de Luján de Cuyo.
ALF PONCE MERCADO / MDZLa ruta 82 es la última gran obra de Mendoza. La firma del contrato se hizo en agosto de 2019 y se esperaba que en 5 años estuviera completa pero -pandemia mediante- los tiempos se extendieron y hoy la promesa es que el corredor se inaugure en 2026.
Las obras en la ruta 82
Por ahora, la nueva ruta 82 llega hasta la segunda etapa (la rotonda de Olimpo) y ya hay personal trabajando en el camino hasta el cruce con Roque Saenz Peña. El camino está transitable en su totalidad.
La última obra importante de la provincia se inauguró en marzo de 2018 y fue justamente al final de la ruta 82: el túnel de Cacheuta que volvió a unir el pueblo con Potrerillos después de 20 años. La construcción del túnel demoró 15 años y fue Alfredo Cornejo el encargado de cortar las cintas. Probablemente, se repita la escena el año que viene.
Cómo era la ruta 82
Durante las primeras nevadas de Mendoza era usual recorrer las callecitas arboladas de Vistalba y Chacras de Coria para llegar hasta la nieve a la orilla de la ruta 82 en lo que se conocía como Blanco Encalada. En la misma zona, en verano los que no querían llegar hasta Cacheuta, se quedaban en las churrasqueras al lado del camino comiendo un asado.
Aunque en el apogeo de los boliches de Chacras de Coria fue una zona de gran movimiento nocturno, durante el día la ruta 82 siempre fue tranquila -con algo más de tránsito los fines de semana- pero donde ya se podía respirar aire de montaña.
A los pocos pobladores de antaño se fueron sumando barrios privados y loteos que no sabían si correspondían a Las Heras o Luján de Cuyo hasta que en 2018, la Suprema Corte de Justicia resolvió que los terrenos ubicados al noroeste de la ruta 82 pertenecían a Luján. La zona fue creciendo y con los años se multiplicaron las viviendas en Guardia Vieja, Vistalba y hacia el oeste por la calle La Unión.
La nueva ruta 82
Doble vía, luces, rotondas, cruces, edificios iluminados, plumas de grúas, el cambio es abismal. El camino llano y simple se convirtió en una ruta en altura, con defensas que cambió para siempre la fisonomía de Luján de Cuyo.
La urbanización entró como una lanza a lo que antes eran suburbios y la casi media hora o más que había que recorrer en auto desde la rotonda de Olimpo para llegar al parque San Martín se redujo casi a la mitad y ahora en 15 minutos se llega en auto a la Ciudad de Mendoza.
Así fueron las tareas en la segunda etapa
Uno de los tramos más complejos de la obra fue el intercambiador La Tijera donde se unen el Corredor del Oeste, la calle San Martín Sur (Panamericana) y la ruta 82. Para unir los tres puntos se construyó un puente de 30 metros de largo. Este intercambiador se inauguró en septiembre de 2024.
A lo largo de la ruta 82 también cambió el paisaje, algunos cerros desaparecieron como en el cruce con Besares o Pueyrredón y donde está el obrador. “Se han movido más de un millón de metros cúbicos de suelo”, confirmó la subsecretaria de Infraestructura, Marité Badui, en su momento.
La obra está a cargo de la Dirección Provincial de Vialidad y por su envergadura, intervienen distintos actores como la municipalidad de Luján de Cuyo, la empresa constructora, Aysam, Edemsa, Ecogas, transporte, Irrigación, Hidráulica y Recursos Naturales.
Edificios, centros comerciales y servicios
Sobre los 11.400 hectáreas que Luján de Cuyo sumó en 2018 se desarrolló un innovador ordenamiento territorial. “El plan prevé el uso del suelo y determinadas restricciones al dominio relacionadas a la red hidrográfica, es decir, la trama de cauces secos que forman la red de drenajes naturales que se activan cuando hay lluvias extraordinarias porque estamos hablando de un territorio caracterizado como aluvional”, explicó a MDZ la subdirectora de la Unidad Territorial del Piedemonte, Leyla Mussi Saffie.
Además, la funcionaria municipal puntualizó que hay dos facetas: una relacionada al plan de ordenamiento territorial de la comuna para el piedemonte y otra que tiene que ver con la zonificación. “La zonificación tiene los primeros 100 metros que van paralelos al eje de de la traza de ruta provincial 82 son de recreación y se autorizan usos específicos como los comercios de proximidad y todos los servicios asociados a la ruta como gastronomía, alojamiento, turismo y actividades deportivas”, dijo Mussi Saffie.
“Después comienzan las zonas de naturalidad donde se autorizan otros tipos de usos más restrictivos con menor densidad. Es una obra que atraviesa uno de los territorios más importantes de Luján de Cuyo y por su magnitud va a tener impacto directo e indirecto en todo el territorio”, agregó.
El impacto en los vecinos
Los casi 6 años de construcción de las dos primeras etapas de la ruta 82 fueron un calvario para los vecinos de la zona: cortes, tachos, señalización escasa, cero iluminación, caminos de tierra y desvíos.
“Nos destruyó los autos. Yo reparé el tren delantero tres o cuatro veces en este tiempo. Todo el camino de tierra, ir al centro era un viaje eterno de 45 minutos o más”, contó a MDZ Juan, un comerciante que vive al este de los boliches.
“Ahora tengo todo asfalto hasta mi casa y tardo 15 minutos al centro sin destruir el auto. Los domingos vas tranquilo, sin tránsito y son 10 minutos si te vas por el Corredor del Oeste”, añadió.
Por su parte, Matías -que vive en uno de los barrios de la calle La Unión- remarcó los beneficios de la obra en cuanto a conectividad. “Quedó muy bien, fue complicado durante la obra. Ahora está iluminado que era lo que faltaba”, comentó.
Natalia también se mostró conforme con la obra pero se lamentó de las complicaciones durante los trabajos. “En su momento cuando empezó la obra fue un desastre con los desvíos y los micros. Era una locura porque yo que trabajo en el centro tardaba hasta una hora y media en el colectivo”, señaló la joven que vive pasando la rotonda de Olimpo.
“Ahora que está el segundo tramo está terminado el micro va rapidísimo. Espero que llegue la iluminación a la tercera etapa y las garitas para esperar el colectivo. Otra cosa que me parece que falta son pasarelas para los peatones más allá de los puentes que hay por debajo”, añadió Natalia.
Expropiados
La gran obra, los movimientos de suelo y el nuevo trazado de la ruta 82 también dejó damnificados como todas las familias que vivían en las zonas aledañas cuyos terrenos fueron expropiados. Se trata de 37 familias que se quedaron sin casa y fueron reubicadas en un barrio del IPV en Mayor Drummond sobre la calle Anchorena y Constanzo, más cerca de la ruta 40 que de sus antiguos domicilios.
La licitación del barrio Ruta 82 se abrió en el año 2021 y las viviendas se entregaron en enero de 2024. En la recorrida que hizo MDZ por el lugar los vecinos solo pusieron reclamos. En primer lugar se quejaron por la calidad de la construcción de las casas. “Los techos se llueve, hay filtraciones en toda la casa, en el baño, la fachada se mueve porque no está bien hecha, las ventanas nunca cerraron”, dijo Emilia.
“Mi casa la entregaron sin terminar y los albañiles siguieron viviendo a arreglar cosas pero nunca quedó bien. Hasta el calefón está fallado y el techo no tiene bien hechas las caídas”, agregó.
Por su parte, otra vecina reclamó por la seguridad y denunció casos de abuso sexual y venta de drogas en la zona. “Hice las denuncias, tienen restricciones pero no las cumplen. Todo es un espanto”, dijo la mujer.
Fabiana, otra vecina del barrio dijo que las bombas no funcionan, que los calefones son de mala calidad y que todos los frentes están deteriorados porque son de mala calidad.
“Yo vivía en la casa de mi suegra, ella vivió 55 años ahí. Tenía 100 metros cubiertos y un patio hermoso. Ahora vivo acá en un lugar muy chico, casi sin patio, todas las casas están pegadas. Están todas mal hechas, cuando llueve se inunda y hay que sacar el agua porque entra desde la vereda. Al principio estábamos felices por las casas, porque eran casas nuevas, pero tienen un montón de problemas", dijo María.
"Los obreros vinieron como siete meses a trabajar y nunca quedaron bien. Nos resistimos lo que pudimos, nos querían mandar a Perdriel o Ugarteche y nosotros vivíamos en Chacras. El colectivo nos pasaba por la puerta y ahora tenemos que caminar un montón en una zona bastante insegura", cerró.