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Resonancia magnética: cómo prevenir tragedias como la del hombre succionado

El fallecimiento de un paciente en Estados Unidos reavivó dudas sobre la seguridad de las resonancias magnéticas. Recomendaciones clave para reducir riesgos y realizar el estudio de manera segura, según los protocolos médicos actuales.


Un hombre de 61 años falleció en Nueva York, Estados Unidos, tras ser succionado por una máquina de resonancia magnética, según confirmó el Departamento de Policía del Condado de Nassau. El accidente ocurrió cuando ingresó a la sala llevando un collar metálico mientras el equipo estaba en funcionamiento. La fuerza del imán atrajo violentamente . Pese a la asistencia médica recibida, la víctima murió al día siguiente. El caso llamó la antención en las redes sociales dado que una gran cantidad de personas les teme a estas máquinas. Pero la realidad es que este accidente podría haberse evitado si se hubiesen cumplido los protocolos de seguridad.

Las resonancias magnéticas, utilizadas en todo el mundo para estudios diagnósticos, han requerido que los pacientes cumplan ciertas pautas previas para minimizar riesgos y asegurar la calidad de las imágenes. Justamente esto es lo que no hizo el hombre de 61 años que ingresó a la habitación con un collar de uos 9 kilos cuando la máquina aún estaba encendida.

¿Qué evitar en una resonancia magnética?

En términos generales, salvo indicación médica contraria, la alimentación y la ingesta de líquidos pueden mantenerse con normalidad el día del examen. También suelen permitirse los medicamentos habituales. Sin embargo, en ciertos procedimientos se solicita que la persona no consuma alimentos ni bebidas durante las cuatro horas previas. Esta restricción depende del área del cuerpo a estudiar y del objetivo clínico. Por el contrario, en otros estudios, se ha requerido ingerir grandes cantidades de agua antes de la prueba y limitar las visitas al baño para asegurar que el líquido permanezca en el organismo.

El cumplimiento de las instrucciones específicas entregadas por el equipo médico siempre es fundamental, ya que las indicaciones pueden variar según el centro o el tipo de estudio requerido. Aun así, existen pautas generales que se mantienen invariables por razones de seguridad.

Lo primoridal es que el paciente no debe ingresar a la sala con objetos metálicos. Es imprescindible retirar cualquier tipo de piercing, reloj, collar, anillo, pulsera, dentadura postiza, audífono o peluca, ya que algunos de estos elementos pueden contener metal aunque no sea visible a simple vista. Asimismo, las prendas de vestir con aros, hebillas, cremalleras, cinturones o botones metálicos deben ser reemplazadas por una bata hospitalaria provista por el establecimiento, lo que reduce el riesgo de introducir accidentalmente algún objeto prohibido.

Este procedimiento resulta clave porque los escáneres de resonancia magnética generan campos magnéticos de gran potencia, capaces de desplazar objetos metálicos con fuerza suficiente para provocar lesiones o alterar las imágenes diagnósticas. Por este motivo, la identificación y eliminación de metales corporales, externos o implantados ha sido obligatoria en todas las instituciones que realizan este tipo de estudios.

Resonancia magnética

Las resonancias magnéticas no tienen límites de edad y pueden realizarse en pacientes desde recién nacidos hasta adultos mayores, siempre siguiendo pautas de seguridad.

Otra recomendación esencial es informar a los técnicos y médicos acerca de cualquier enfermedad preexistente o condición particular, como el embarazo o la lactancia. Aunque se considera que la resonancia magnética no representa un riesgo para las embarazadas a partir del tercer mes, no hay estudios suficientes sobre los efectos a largo plazo en el bebé, por lo que se prefiere evitar la exposición cuando sea posible.

También debe comunicarse la presencia de implantes, fragmentos metálicos o dispositivos médicos en el cuerpo. Algunos aparatos, como marcapasos, prótesis articulares metálicas, desfibriladores, válvulas cardíacas artificiales, implantes cocleares, clips metálicos, estimuladores nerviosos, bombas de infusión, dispositivos intrauterinos, grapas quirúrgicas, endoprótesis, placas, tornillos o clavos, pueden no ser compatibles con la resonancia magnética. La seguridad de cada uno dependerá de su composición y del tipo de escáner utilizado, por lo que la evaluación médica previa resulta imprescindible.

¿Hay edades límites para una resonancia magnética?

No hay una edad mínima o máxima para realizar una resonancia magnética (RM). Este examen se realiza en pacientes de todas las edades, desde recién nacidos hasta personas de edad avanzada, sin que la edad constituya en sí misma una contraindicación. Para recién nacidos y bebés, se emplea con frecuencia en el diagnóstico de defectos congénitos o problemas neurológicos. Se recurre a sedación o inmovilización especial para evitar movimientos durante la exploración.

En niños mayores, se utilizan técnicas de preparación no farmacológica, como simuladores de escáner o juegos explicativos, para que puedan permanecer quietos sin necesidad de anestesia. En adultos mayores, incluso aquellas personas de más de 90 años han tolerado procedimientos de larga duración (hasta una hora) sin complicaciones importantes, gracias a una adecuada preparación y monitoreo previo.

La transparencia total en la comunicación con los profesionales es siempre el paso más importante antes de realizar una resonancia magnética, ya que permite identificar posibles riesgos y tomar las medidas adecuadas para cada situación.

En síntesis, aunque casos trágicos como el registrado en Nueva York causó alarma, los protocolos de seguridad y las instrucciones previas muestran ser eficaces cuando se aplican correctamente. La colaboración entre paciente y equipo médico asegura que la resonancia magnética siga siendo una herramienta fundamental en el diagnóstico, minimizando los riesgos asociados a su uso.