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Quién es Ari Balanga, el angoleño que vive en Argentina y la defiende ante las críticas por racismo: "Son hipócritas"

En diálogo con MDZ, el comunicador angoleño cuestionó las acusaciones generalizadas de racismo y explicó por qué hizo de Argentina su hogar.

Ari Balanga viven en Argentina desde hace once años.

Ari Balanga viven en Argentina desde hace once años.

Instagram @aribalanga

Ari Balanga llegó a la Argentina a los 17 años, después de terminar el secundario en Angola, su país natal. Su hermano ya vivía en el país sudamericano y lo invitó a compartir con él la experiencia en Argentina, donde tenía posibilidades de estudiar y trabajar. Pese a que su plan era volver a Angola después de unos años, se terminó enamorando de la cultura y la vida en Buenos Aires, precisamente, en La Plata.

En diálogo con MDZ, el comunicador, emprendedor y standupero angoleño habló de su vida en Argentina y defendió al país en medio de los ataques por presunto racismo, asegurando que los que critican son “hipócritas”.

La llegada de Ari Balanga a la Argentina

Su historia en el país comenzó con una promesa familiar. Mientras terminaba la escuela secundaria, su madre le había ofrecido comprarle un auto si completaba sus estudios. Cuando llegó el momento de cumplir el acuerdo, le planteó una alternativa: recibir el auto o viajar al exterior para estudiar. “Yo quería el auto porque era adolescente y pensaba que con un auto la vida cambiaba”, recordó. Sin embargo, su madre le aseguró que el vehículo lo tendría si se graduaba a los 22 años. Fue entonces que Ari aceptó el desafío y debió elegir entre España y la Argentina para poder llevar adelante su meta universitaria.

Ewe, el programa de streaming conducido por personas negras en Argentina.

Ewe, el programa de streaming conducido por personas negras en Argentina.

Según contó a esta periodista, en España podía instalarse con un tío. En Buenos Aires, en cambio, vivía uno de sus hermanos, quien ya le había hablado sobre el país y las oportunidades que ofrecía. Fue, precisamente, la posibilidad de compartir la experiencia con su hermano, la que terminó inclinando la balanza. “Con mi tío iba a seguir bajo el ala de mi mamá. Con mi hermano sentía que habría más libertad”, explicó.

Llegó en 2015 y una de las primeras cosas que lo sorprendió fue el ritmo nocturno de Buenos Aires. En Angola, recordó, los horarios y las rutinas eran diferentes. En la capital argentina descubrió que las cenas podían comenzar a las diez u once de la noche y que, pasada la medianoche, muchas personas recién se preparaban para salir. “Buenos Aires no duerme. Yo llegué a la noche con ganas de descansar y todos parecían estar recién despertándose”, contó.

También quedó impactado por la arquitectura y por la manera en que los argentinos construyen sus vínculos personales. Según relató, una vez que alguien te integra a su grupo de amistades, dejaba de sentirse un extranjero. “El argentino tiene una intensidad buena. Pone pasión en la vida y en todo lo que hace. Cuando te incorpora a su círculo, ya sos uno más”, describió.

El momento en el que decidió quedarse

El proceso de adaptación no fue inmediato. Como ocurre con muchos inmigrantes, Ari tuvo que aprender códigos sociales, incorporar expresiones y acostumbrarse a una cultura diferente. Cuando logró atravesar esa etapa, dejó de pensar su vida en la Argentina como algo temporal. “Cuando me sentí adaptado y en mi zona de confort, dije: ‘Acá me quedo’. Ya había sufrido como ustedes, así que listo”, expresó entre risas.

Ari Balanga reflexiona sobre el racismo y otras temáticas en sus redes sociales.

Ari Balanga reflexiona sobre el racismo y otras temáticas en sus redes sociales.

Desde entonces, piensa en la Argentina como el punto de base de sus proyectos personales y profesionales. Incluso cuando piensa en viajar o conocer otros destinos, imagina su regreso al país. “Hice de Argentina mi base. Desde acá puedo explorar el mundo y después regresar a casa”, reveló.

Ari volvió a Angola en 2017, pero desde entonces no regresó. Lo que más extraña son sus amistades y algunos momentos familiares que debe seguir a distancia. Su madre suele visitarlo y mantienen un contacto frecuente, aunque reconoce que le gustaría acompañar personalmente los cambios en la vida de sus amigos. “Veo cómo se casan o forman sus familias y hay momentos en los que quisiera estar. Algún día voy a volver, aunque sea de visita, y después regresar otra vez a mi base”, afirmó.

La Plata y la comunidad de la que es parte

Durante sus primeros seis meses en el país vivió cerca del Obelisco. Cuando terminó el contrato de alquiler y el propietario le propuso un aumento, decidió mudarse a La Plata, donde ya estaba instalado su hermano. Como si fuera poco, en ese momento, Ari atravesaba una etapa de nostalgia y consideraba la posibilidad de regresar a Angola. Fue entonces que su hermano le habló de un grupo de jóvenes angoleños que vivían en la capital bonaerense y le propuso conocerlos.

“Llegué y me abrazaron tanto que me recargaron las baterías emocionales”, recordó. Aquella red de contención terminó siendo decisiva. Ari permaneció seis años en La Plata y encontró en la ciudad universitaria un espacio para continuar sus estudios y desarrollar nuevos proyectos. Primero cursó Relaciones Internacionales en la Universidad de Palermo, aunque no completó la carrera. Más tarde comenzó Comunicación Digital en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.

A qué se dedica Ari Balanga

Ari evita definirse como influencer. Prefiere presentarse como comunicador y emprendedor, dos actividades que combinó con su interés por el humor y el contenido digital. Además de estudiar, creó una agencia de marketing y un canal con diferentes programas. Entre sus proyectos se encuentra Ewe, un programa de streaming producido y conducido por personas afrodescendientes. “Es un programa hecho por negros, pero no solamente para negros. Es para todo el mundo. La diferencia es quién está detrás y quién lo conduce”, aclaró.

En sus redes sociales, Ari se presenta como “un negro perdido en Argentina”. En su cuenta de Instagram, donde tiene más de 260 mil seguidores, comparte experiencias, reflexiones y escenas de su vida cotidiana.

El fuerte descargo de Ari sobre las denuncias de racismo en Argentina

En medio de la campaña “anti-Argentina” en redes sociales por presunto racismo en el país, Ari decidió contar su experiencia personal, asegurando que, en estos once años, no sufrió discriminación por el color de su piel. “La gente es hipócrita. Son hipócritas. Todos los que están apuntando con el dedo a un país con 23 provincias, un país grande, un país que históricamente tuvo y mantiene las puertas abiertas, a un país que ni siquiera conocen de cerca, sino solo por rumores, muestran una hipocresía total”, sentenció Ari, sobre los dichos del actor Samuel L. Jackson, entre otras personalidades.

Sobre su experiencia en el país, el streamer aseguró que “lo tratan como lo ven” y que “recibe lo que da”. “Creo que es la ley del Dharma o, como me gusta decir, la ley espejo: recibís lo que das”, dijo. No obstante, contó que sí atravesó situaciones en las que se sintió observado o fuera de lugar, especialmente durante sus primeros meses. Sin embargo, relaciona esos episodios con las dificultades de adaptación, la forma de hablar, la vestimenta o el desconocimiento de determinados códigos sociales. “Obviamente me sentí discriminado algunas veces, pero no por mi tono de piel. Fue por no saber hablar bien, por vestirme de una manera que no correspondía con determinado ambiente o por no estar adaptado”, explicó.

Con el tiempo, entendió que debía incorporar parte de los hábitos locales para lograr una integración mayor. Su postura, sin embargo, no implica negar la existencia del racismo o de la discriminación, sino que no se debe generalizar con una temática tan sensible, una problemática aún más vigente en otros países. “No existe un país perfecto ni un lugar del mundo donde no haya racismo. Pero no es justo apuntar a un país entero y generalizar sin conocerlo”, sostuvo.

Es más, el creador de contenido expresó que en Argentina tuvo acceso a la educación, a la atención sanitaria y tuvo oportunidades laborales desde su llegada. Asimismo, ninguna institución le negó asistencia ni encontró obstáculos profesionales vinculados con su color de piel. “La salud de acá me ayudó cuando tuve un problema en los ojos. Nunca me cerraron una puerta por ser negro y nunca me trataron mal en un trabajo por ser negro”, enfatizó.

“Antes de señalar, hay que conocer”

La principal crítica de Ari apunta contra quienes describen a toda la Argentina como una sociedad racista a partir de publicaciones o comentarios, a veces “fake news”, en redes sociales. Para él, resulta imposible definir de la misma manera a millones de personas distribuidas en un territorio extenso y diverso. “Estamos hablando de un país con 23 provincias y millones de habitantes. No podés tomar lo que hicieron diez mil personas y decir que los 47 millones son iguales”, cuestionó.

Su planteo parte de una experiencia individual y reconoce que otras personas pueden haber atravesado situaciones diferentes. No obstante, considera que cualquier análisis debe contemplar las distintas realidades y evitar las acusaciones colectivas. “Antes de mirar al país del otro, miremos primero el nuestro. No es justo señalar y generalizar sin conocer. Vení, conocelo: las puertas están abiertas”, expresó.

“Durante mucho tiempo escuché que el argentino era agrandado y después me di cuenta de que yo también lo era”, bromeó. “Pero no es ser agrandado: es conocer tus cualidades, tus límites y tener autoestima”.