Qué es la Ley del Libro y por qué el Gobierno quiere derogarla: las claves de la polémica
El Gobierno anticipó que impulsará la derogación de la Ley 25.542, conocida como la Ley del Libro. Qué establece la norma vigente y qué advierte el sector editorial.
La Ley 25.542, conocida como la Ley del Libro, se sancionó en noviembre de 2001.
ShutterstockEn las últimas horas, Lorena Vega, una de las actrices del momento, encendió el debate sobre el proyecto de desregulación del mercado editorial, impulsado por el Gobierno de Javier Milei, advirtiendo las consecuencias que conllevaría la derogación de la Ley 25.542, más conocida como la Ley del Libro. En ese contexto nos preguntamos: ¿De qué trata la Ley? ¿Qué busca el Gobierno? ¿Cuál es la postura de los libreros?
Qué es la Ley del Libro y por qué genera una fuerte polémica
La posible derogación de la Ley 25.542 volvió a instalar una discusión que ya había aparecido durante el tratamiento del DNU 70/2023 y de la Ley Bases. Aunque el proyecto todavía no ingresó al Congreso, el Gobierno confirmó que pretende avanzar durante el segundo semestre con la eliminación del régimen de precio único para los libros.

Te puede interesar
Cómo capacitarse en diseño web con IA en Mendoza: las inscripciones abiertas
La iniciativa enfrenta dos visiones opuestas sobre el funcionamiento del mercado editorial. Por un lado, el Ejecutivo sostiene que la competencia permitirá abaratar los libros y ampliar el acceso a la lectura. Del otro, libreros, editoriales, autores y organizaciones culturales aseguran que la medida favorecerá a las grandes cadenas y plataformas de venta en detrimento de las librerías independientes.
La Ley 25.542, sancionada en 2001, obliga a que cada editorial, importador o representante establezca un precio uniforme de venta al público (PVP) para cada libro. Esto significa que un mismo título debe venderse al mismo valor en cualquier punto del país, ya sea una gran cadena, una librería de barrio, un supermercado o una plataforma comercial.
La norma también fija excepciones para determinados descuentos, como las promociones durante ferias del libro, ventas a bibliotecas, instituciones culturales o compras realizadas por organismos públicos destinados a distribución gratuita.
Cómo inició el debate por la derogación de la Ley del Libro
En la primera edición de los Premios Pinti, celebrados el lunes en el Teatro Colón, Lorena Vega ganó el premio a Mejor Actriz de Drama o Comedia Dramática por las obras "Imprenteros" y "La vida extraordinaria”. Al recibir el galardón, la actriz aprovechó para visibilizar el debate sobre la Ley del Libro. " Como imprentera, nos importa mucho la industria del libro. Si esas leyes se sacan, cualquier librería puede poner el libro a cualquier precio y es una ley federal que hace que todos los libros a lo largo de todo el país tengan el mismo precio en cualquier librería, grande o pequeña. Así que eso es importante para todos y mucho también para nuestro trabajo por la escritura”, manifestó la intérprete que saltó a la fama con Envidiosa y En el Barro.
Sin embargo, el debate por el proyecto inició una semana atrás, cuando el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, se cruzó con el periodista Luis Novaresio en redes sociales. “La crueldad al pretender hacer desaparecer librerías y editoriales independientes, en cada barrio de cada ciudad o pueblo es un modo sofisticado de la maldad”, expresó en la red social X.
En respuesta al cuestionamiento, Sturzenegger aseveró: “La Ley que proponemos derogar solo prohíbe que se ofrezcan descuentos sobre los libros. En Argentina existe una ley no te permite vender libros baratos, te obliga a venderlos a un precio uniforme en todo el país”. Enseguida, el funcionario ejemplificó la problemática con el testimonio que le dio un librero: “Me contaba un librero amigo que en la última feria del libro quería vender las Crónicas de Narnia a 40.000 pesos, y que blandiendo esta ley lo obligaron a subirlo a 99.000 por ser el único precio admitido”.
¿Por qué el Gobierno quiere derogar la Ley del Libro?
En otro tramo del mismo comunicado, Sturzenegger dejó expuesta la postura del Gobierno nacional respecto a la búsqueda de la desregulación del mercado editorial al derogar la Ley del Libro. Vale aclarar que el proyecto de derogación aun no fue presentado en el Congreso, pero que el Gobierno buscará impulsarlo durante el segundo semestre.
“Me pregunto en qué planeta, de qué universo, podría uno oponerse a que los libros lleguen más baratos a los consumidores. Me pregunto cómo puede ser que alguien piense que se defiende la cultura con libros caros e inaccesibles. Crueldad es, a nuestro entender, emitir leyes que perjudican al consumidor. Y para quienes amamos la lectura en todas sus formas una ley que encarece los libros nos parece un pecado capital”, expuso Sturzenegger en un descargo en X.
Luego, el ministro respaldó la mirada del presidente respecto a la libertad de los individuos: “Javier Milei pone la centralidad siempre en el individuo y su libertad. Desde esa perspectiva derogar esta ley es una obviedad, por el sencillo motivo que permitirá el acceso a libros más baratos”.
“La ley que el presidente Javier Milei está por mandar al Congreso promete este debate en varios frentes: farmacéuticos que defienden su negocio versus un presidente que defiende el acceso a la salud, corredores inmobiliarios que cuidan su quinta, versus reducir el costo de las transacciones inmobiliarias, un esquema por el que nos quedamos sin navegación vs. reducir los costos de producción a nuestros productores”, dijo el ministro de Desregulación y agregó: “Esta ley promueve este debate en múltiples frentes, porque ataca decenas de negocios que solo existen porque el poder autoritario del Estado empobreció a los argentinos para que esos negocios puedan existir. En el caso puntual que motiva esta reflexión es por la cultura y por la libertad que proponemos la derogación de la Ley 25.542”.
De esta forma, si prospera la derogación de la normativa, se eliminaría el precio único, por lo que cada comercio podría definir libremente cuánto cobrar por un mismo libro y aplicar promociones, descuentos o liquidaciones sin las restricciones que hoy establece la legislación. Desde el Ejecutivo consideran que la competencia entre vendedores generará precios más bajos para el consumidor y permitirá que cada comercio administre su stock con mayor libertad.
Qué dicen desde el sector editorial
Las principales entidades del sector editorial respondieron con una postura unificada. La Fundación El Libro, la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones y la Cámara Argentina de Librerías Independientes sostienen que el precio único constituye uno de los pilares que permitió el desarrollo de una extensa red de librerías en todo el país.
Según argumentan, la norma evita que los grandes jugadores del mercado utilicen descuentos agresivos para desplazar a los comercios pequeños y luego concentren la oferta. Además, remarcan que las librerías independientes trabajan mayoritariamente bajo el sistema de consignación. Esto significa que los ejemplares que no se venden regresan a las editoriales, por lo que el supuesto problema del stock inmovilizado mencionado por el Gobierno no representa el funcionamiento habitual del sector.
Uno de los principales argumentos de las cámaras editoriales es que el precio de venta no lo determina el librero sino la editorial. Según explican, el valor final depende de distintos costos de producción, especialmente del papel, que representa cerca de la mitad del costo de fabricación de un libro. Desde esta perspectiva, la derogación de la ley no garantizaría automáticamente una baja generalizada de precios.
Las organizaciones del libro sostienen que una desregulación podría producir una mayor concentración del mercado. El temor es que grandes cadenas comerciales, supermercados o plataformas digitales puedan ofrecer descuentos difíciles de igualar para las librerías independientes.
En ese escenario, advierten que muchos comercios pequeños podrían perder competitividad e incluso verse obligados a cerrar. La Fundación El Libro sostiene que las librerías cumplen una función que excede la venta comercial, al actuar como espacios culturales, de difusión de autores y de promoción de la lectura en ciudades y barrios de todo el país.



