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¿Qué es la atención? El paso a paso por la escalera de la vida.

La escalera como metáfora de la vida: un recorrido de aprendizaje, vínculos, arte y sentido, donde cada peldaño invita a crecer y transformarse.


La escalera es el centro de atención. Es el “cómo puedo”, disponiéndonos a la iniciativa, el ritmo, la dirección. El envión. No es un lugar para quedarse… Es más bien un puente vertical en el que adviene nuestro andar. Es el “ir siendo” en el tránsito de los peldaños.

¿Cuáles son los peldaños “bisagra”?

Aprender a creer

Aprender a sentir

Aprender a pensar.

Estos 3 peldaños, tres pasos, a modo del discernimiento.

Creer en el camino lo abre.

Como aprendo a creer en mí aprendo a creer en vos.

Como aprendo a creer en vos reaprendo a creer en mí.

Como aprendo a sentir por mí aprendo a sentir con vos.

Como aprendo a sentir con vos reaprendo a sentir por mí.

Como aprendo a pensar por mí aprendo a pensar con vos.

Como aprendo a pensar con vos reaprendo a pensar por mí.

El deseo cambia nociones.

Para ser lo que nos faltaba ser.

Yoko Ono en una obra propone: “Sube a la escalera. Observa la pintura del techo con una lupa y encuentra la palabra Sí”.

Lennon al llegar al último peldaño y leer la palabra Sí con letras chiquitas, permaneció lleno de “Sí”, el “sí” que les dio lugar al uno en el otro para siempre.

Del residual de madera de las madereras serrucho peldaños y el carácter del paso a paso revela la escalera.

¿Puedo pasar?

No se puede vivir sin pasar por el otro

Todos aventuran sus pasos creyendo andar por la escalera de la vida

La pretensión y el vértigo de la torre de Babel.

El sueño como lugar de revelación de la sensibilidad en la escalera de Jacob.

La pretensión y el vértigo de la torre de Babel.

La “escalera del paraíso” de san Juan Clímaco

El lugar de la escalera en la perspectiva del Fēngshu, para dar paso al aliento vital.

Lo imposible latiendo en las escaleras de Penrose (1959).

C. Escher y el anhelo de infinito cimbrando en una escalera abierta en el grabado, “Ascending and Decending” (1960).

Tiempo atrás (casi 2 siglos antes), escaleras en los grabados de las cárceles de Piranése

El carácter de visión en las escaleras de Xul solar.

Julio Cortázar y las Instrucciones para subir una escalera.

Borges hizo de la escalera el lugar de la gran visión de El Aleph. Sin olvidar que… “el desnivel acecha”.

Y San Juan de la cruz que en la subida al Monte Carmelo, deja ser a la metáfora más trascendente.

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo...

Si quieres construir un barco, enseña a las personas el anhelo del mar". (Antoine De Saint Exupery)

¡Y el anhelo, “peldañar”, es nuestro andar…!

Al abrir –desde adentro- la puerta que nos entrega de regreso al centro desde el que fluye el instante que nos hace estar presentes, nos hace reales, nos hace nuevos.

El tiempo dedicado alcanza la fuerza de una ofrenda capaz de restaurarnos.

No ir a los tumbos… tropezándose con uno mismo en el lugar del otro.

¡Dejar huella! y no solo seguir las pisadas…

¡Llevar arte!

El arte es la lámpara que hace visible la luz propia…

Hay rodeos, extravíos, desvíos y atajos

Hay señales… El sentido hace señas.

: "Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron" (En “

(Gandalf evidencia a Frodo en “el Señor de los anillos”)

A nuestro paso, el camino se abre en una gran escalera

El paso es hacia adentro. Amplio. Vertical.

Nos trasciende en el otro.

¡Justo a mí!

¿Por qué a mí?

Preguntarnos por qué puede dejarnos mirando hacia atrás. De espaldas al camino que nos espera y que no puede abrirse sin nosotros.

Es el peligro de quedarnos atrapados…

No te quedes dando vueltas sobre vos mismo a semejanza de quien queda encerrado en una puerta giratoria.

¡Vamos a salir a través del arte!

Creer en el camino lo abre

Y admitir el carácter leudante de los signos…

Al abrirse el camino en escalera, nos salen al encuentro señales viales que exactamente no nos revelan el sentido del camino sino “algo más” tan anterior que es fundacional: ¡Nuestra Vida Tiene sentido!

Un sentido que al modo de un faro, nos guía a través de sus intermitencias.

¡A peldañar!

“Para contemplar el paisaje más maravilloso del mundo, hay que llegar al último piso de la Torre de la Victoria, en Chitor. Hay ahí una terraza circular que permite dominar todo el horizonte. Una escalera de caracol lleva a la terraza, pero sólo se atreven a subir los no creyentes de la fábula, que dice así:

En la escalera de la Torre de la Victoria, habita desde el principio del tiempo el A Bao A Qu, sensible a los valores de las almas humanas. Vive en estado letárgico, en el primer escalón, y sólo goza de vida consciente cuando alguien sube la escalera. La vibración de la persona que se acerca le infunde vida, y una luz interior se insinúa en él. Al mismo tiempo, su cuerpo y su piel casi traslúcida empiezan a moverse. Cuando alguien asciende la escalera, el A Bao A Qu se coloca en los talones del visitante y sube prendiéndose del borde de los escalones curvos y gastados por los pies de generaciones de peregrinos. En cada escalón se intensifica su color, su forma se perfecciona y la luz que irradia es cada vez más brillante. Testimonio de su sensibilidad es el hecho de que sólo logra su forma perfecta en el último escalón, cuando el que sube es un ser evolucionado espiritualmente.

De no ser así el así, el A Bao A Qu queda como paralizado antes de llegar, su cuerpo incompleto, su color indefinido y su luz vacilante. El A Bao A Qu sufre cuando no puede formarse totalmente, y su queja es un rumor apenas perceptible, semejante al roce de la seda. Pero cuando el hombre o la mujer que lo reviven están llenos de pureza, el A Bao A Qu puede llegar al último escalón, ya completamente formado e irradiando una viva luz azul. Su vuelta a la vida es muy breve, pues al bajar el peregrino, el A Bao A Qu rueda y cae hasta el escalón inicial, donde, ya apagado y semejante a una lámina de contornos vagos, espera al próximo visitante.

El capitán Burton registra la leyenda del A Bao A Qu en una de las notas de su versión de Las Mil y Una Noches”.

(Libro de los seres imaginarios / A BAO A QU / Jorge Luis Borges)

Y el anhelo, “peldañar”, es nuestro andar…!

Ni la IA reemplaza peldañar…

“No es posible dar una definición única y completa de la IA. Lo que podemos decir es que hay que evitar el equívoco de equiparar esta “inteligencia” a la humana. Estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana. Al hacerlo, a menudo la superan en velocidad y amplitud de cálculo, ofreciendo beneficios concretos en numerosos campos. Y, sin embargo, esta potencia sigue ligada exclusivamente al tratamiento de datos: las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia. No juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio”

(Magnifica Humanitas, 99, León XIV)

* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.