Pérdida de visión: Argentina participa de un estudio mundial clave de innovación oftalmológica
Argentina participa de la fase 3 de un estudio clave que busca cambiar el abordaje una de las principales causas de pérdida de visión en adultos mayores.
Argentina marca un hito en investigación clínica al sumarse a un ensayo global que busca modificar de raíz la manera en que se tratan enfermedades que deterioran la visión.
Argentina se convirtió en el único país de Latinoamérica en participar de la fase 3 de un estudio internacional de terapia génica que promete cambiar el abordaje de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en su forma húmeda, una de las principales causas de pérdida de visión central en adultos mayores.
El primer paciente de la región ya fue incluido en el protocolo global 4DMT – estudio 4FRONT-2 por el Charles Centro Oftalmológico, institución que encabeza el reclutamiento en el país. El ensayo también se desarrolla en centros de Estados Unidos y Europa, pero Argentina es, hasta el momento, el único representante latinoamericano en esta instancia avanzada de investigación clínica.
“La terapia génica representa un verdadero cambio de paradigma en el tratamiento de la degeneración macular húmeda. Ser pioneros en Argentina en participar en esta etapa avanzada de investigación nos llena de orgullo y refuerza nuestro compromiso con la innovación y el desarrollo de alternativas terapéuticas que mejoren la calidad de vida de los pacientes”, destacó el doctor Patricio Schlottmann, jefe de Investigación Clínica del centro y director de Oftalmología en OMI.
Una enfermedad que afecta la visión y la autonomía
La degeneración macular húmeda es una patología que compromete la visión central —la de mayor precisión— y afecta principalmente a personas mayores de 55 años, con mayor incidencia a partir de los 75. Suele comenzar en un ojo y luego avanzar al otro.
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La enfermedad impacta de forma directa en tareas cotidianas como leer, reconocer rostros, distinguir números o elegir alimentos y ropa. Esa pérdida de visión fina puede derivar en dependencia progresiva, disminución de la autonomía e incluso cuadros emocionales asociados como ansiedad o depresión.
Actualmente, el tratamiento estándar consiste en inyecciones intraoculares periódicas con fármacos antiangiogénicos que frenan la progresión del daño. Sin embargo, estas aplicaciones deben repetirse cada uno o dos meses, lo que implica una carga terapéutica sostenida y alta adherencia: si se interrumpe el tratamiento, la enfermedad puede avanzar rápidamente.
Un único procedimiento, efecto sostenido
El protocolo en investigación propone un enfoque innovador: una única inyección intraocular que introduce un vector viral diseñado para que las propias células del ojo produzcan de forma sostenida el agente terapéutico.
En términos comparativos, los estudios preliminares de fase 1 y 2 —que evaluaron seguridad y eficacia en menor número de pacientes— mostraron resultados promisorios. Esto permitió avanzar a la fase 3, la última etapa antes de una eventual aprobación regulatoria.
Según los datos del programa, la terapia génica podría reducir significativamente —e incluso eliminar— la necesidad de inyecciones periódicas en más del 80% de los pacientes.
De confirmarse estos resultados, el impacto sería significativo. Se traduciría en una reducción de la carga terapéutica, controles más espaciados (potencialmente semestrales), mayor adherencia, mejores resultados visuales a largo plazo, y mayor autonomía del paciente.
Requisitos y equipo argentino
Para participar del estudio fase 3, los pacientes deben haber sido diagnosticados con degeneración macular húmeda en los últimos seis meses y no haber recibido más de cuatro inyecciones del tratamiento convencional.
El reclutamiento en Argentina está a cargo de un equipo multidisciplinario integrado por los doctores Patricio Schlottmann, Martín Charles, Aníbal Francone, Pablo Franco, Zompa, Julieta Lande y Verónica Furesz, junto a un grupo de coordinadores clínicos especializados.
Fundado en 1998 por el Dr. Daniel Charles, el Charles Centro Oftalmológico cuenta con cuatro sedes en la Ciudad de Buenos Aires, quirófanos propios y un centro de investigación clínica especializado en patologías retinianas complejas.
En un escenario regional donde los estudios de alta complejidad suelen concentrarse en el hemisferio norte, la participación argentina en esta etapa decisiva marca un hito científico y posiciona al país en la vanguardia de la investigación en salud visual.



