Neurodiversidad afirmativa: cómo incluir a niños con autismo en el aula
El enfoque propone adaptar el entorno, facilitar los aprendizajes y priorizar el bienestar para favorecer una inclusión educativa real.
¿Cómo se incluye a un niño con Trastorno del Espectro Autista en un aula?
Archivo.¿Cómo se incluye a un niño con Trastorno del Espectro Autista en un aula? El modelo de la neurodiversidad afirmativa ofrece un enfoque innovador. Este es uno de los temas que se abordarán en el VI Congreso Internacional de Wumbox sobre neurociencias y educación.
Un amplio espectro
El autismo se puede presentar de distintas formas y en distintos grados. Principalmente, aparecen dos rasgos: dificultades en la comunicación e interacción social y patrones de conducta rígidos o inflexibles. A estos rasgos se le puede sumar la hipersensibilidad sensorial (esto es una mayor sensibilidad a ciertos estímulos como ruidos, luces, olores). Las formas en las que se manifiestan estos rasgos son sumamente variables, es por eso que se habla de “espectro”, porque ningún caso es igual a otro, y cada persona con autismo presenta un perfil específico. Aunque los casos presentan esta variabilidad entre sí, hoy existen instrumentos valiosos y muy reconocidos para su diagnóstico.
La OMS estima una prevalencia global de aproximadamente 1%, aunque reconoce que podría ser mayor debido a que en muchas regiones el acceso al diagnóstico sigue siendo limitado. Un dato que llama la atención es la evolución de las cifras en Estados Unidos: según la Red de Monitoreo para el Autismo y las Discapacidades del Desarrollo (ADDM) del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la prevalencia pasó de 1 de cada 68 niños (1,5%) en 2010 a 1 de cada 31 (3,2%) en 2022. Este aumento considerable, que en parte se debe a una mayor detección y a mejoras en los métodos de diagnóstico, también plantea nuevos desafíos para la educación y el acompañamiento de los niños y sus familias.
De corregir la conducta a mejorar el entorno
¿Cuál debería ser el objetivo de la intervención educativa frente a un niño con autismo?: ¿hacer que se adapte a lo que el entorno espera de él o hacer que el entorno se adapte a su forma de funcionar? Esta es la discusión que suena de fondo cuando se debaten los modelos de abordaje sobre la neurodiversidad. Tradicionalmente, los modelos conductuales tradicionales han apuntado a reducir o eliminar conductas o “síntomas” que presentan los niños con autismo, como los movimientos repetitivos y otras formas de autorregulación. La intención, desde este modelo, es que la persona con autismo aprenda a comportarse como el resto de su entorno, es decir, se “normalice” para tratar de parecerse a las personas neurotípicas.
En las últimas décadas, surgieron críticas a estos modelos porque este tipo de intervenciones pueden resultar traumáticas y empeorar la calidad de vida. Los defensores de la neurodiversidad plantean la necesidad de repensar el enfoque para priorizar la calidad de vida y trabajar por el bienestar de estos niños. No se trata ya de hacer que el niño se parezca a sus pares, sino de acomodar el entorno para que les sea más amable. Hay una idea interesante detrás de estos modelos: la dificultad social no es es déficit del niño, sino un desajuste de comprensión mutuo. A partir de esta idea, surge el concepto de “doble empatía”, que marca que el problema no está solo en la persona autista, sino que podría surgir frente a dos personas muy distintas. De allí que las intervenciones no deberían apuntar solo a "entrenar" habilidades sociales en el niño autista para que se ajuste al grupo mayoritario, sino también a que docentes y compañeros aprendan a leer e interpretar mejor las formas de comunicación de los niños dentro del espectro.
La importancia de que el niño se sienta parte
Teresa González, psicóloga educativa especialista en educación y autismo y técnica de investigación en la Confederación Autismo España, quien será una de las expositoras en el VI Congreso Internacional de Wumbox, subraya la importancia de adoptar modelos de afirmación de la neurodivergencia, porque resultan mejores para las personas con algún trastorno o dificultad, y para las que las rodean también, en la medida en la que buscan mejorar la comunicación y la empatía en general.
Nuevos enfoques educativos
La especialista insiste en la importancia de utilizar modelos que busquen facilitar el acceso a los aprendizajes a través de apoyos visuales, adaptaciones en las formas de enseñar y de evaluar, y adaptaciones de los espacios y los tiempos de clase. González resalta que “la parte académica es importante, pero también es esencial que el alumno se sienta parte del grupo”, porque muchas veces el éxito académico se apoya en el bienestar social.
Si te interesa este tema, te invitamos a sumarte al VI Congreso de Wumbox “Neurociencia aplicada”, que se llevará a cabo el 16 y 17 de octubre. Para más información se puede visitar la página del congreso haciendo click aquí.