ver más

Nancy Gay: "El humor está en un momento de literalidad absoluta y la ironía cuesta más"

Nancy Gay presenta su nuevo unipersonal de Stand Up, reflexiona sobre los límites del humor, las redes sociales y una carrera atravesada por el deseo de crear.


Nancy Gay es comediante, actriz, directora, dramaturga y docente de stand up. A los 16 años comenzó su recorrido en el teatro y, con el tiempo, sumó nuevos lenguajes y escenarios a una carrera marcada por la búsqueda permanente y el humor como una forma de expresión.

Con experiencia en teatro, televisión y stand up, la artista llega este viernes 14 de agosto al Paseo La Plaza con Algo entendí... o no?, un unipersonal en el que vuelve sobre su mundo interno y sobre aquello que va comprendiendo y desentendiendo con el paso del tiempo.

En diálogo con MDZ, Nancy Gay habló sobre los cambios en el humor, la cultura de la cancelación, las redes sociales, la interacción con el público y el camino recorrido desde aquella adolescente que comenzó a hacer teatro hasta la artista multifacética o "dispersa" que sigue encontrando nuevos desafíos.

El humor, la época y una sociedad cada vez más literal

—Para empezar, ¿qué cosas entendés hoy del humor y de la vida en relación con aquel momento en el que arrancaste, a los 16 años, en el teatro?

—Bueno, voy por partes. El unipersonal me tiene muy contenta. Justo tenemos función ahora el viernes en el Paseo La Plaza, en la Sala Concert. Me gusta el formato de la sala porque mientras sucede el show la gente puede comer, tomar algo y eso está buenísimo, porque tiene bien el espíritu del café concert, que para el género, para el stand up, es ideal. Si bien me gusta hacer también stand up en teatro, creo que el café concert marida muy bien con el género, así que por ese lado estoy muy contenta.

Después, esto del título, ¿viste? Algo entendí o no. Creo que permanentemente, en relación al humor y a la vida en general, las cosas se van moviendo. El entendimiento no es algo fijo: vas entendiendo cosas y vas desentendiendo otras. O al menos es lo que me pasa a mí y noto que le pasa a mucha gente. Y me parece que, en ese sentido, está bueno que todo vaya en evolución, no tener un pensamiento rígido, sino más flexible y poder ver, a través del tiempo, las cosas de distinta manera.

Por otro lado, siento que el humor viaja en relación con la coyuntura, con lo que está pasando. El humor es muy de la época. En distintas épocas nos vamos riendo de distintas cosas. Entonces creo que sí, que también tiene que ver con eso, con Algo entendí o no, con esto de que el pensamiento esté en movimiento permanentemente.

—¿Sentís que hoy los comediantes son más libres para decir ciertas cosas o aparece también el miedo a que alguien pueda sentirse ofendido?

—Bueno, yo creo que las dos cosas. Esto de que algo puede ofender a alguien hoy es natural y sucede todo el tiempo, porque la gente se ofende todo el tiempo por todo. Hay mucho hate, digamos.

Incluso creo que parece ser que que te hagan hate es sinónimo de que te está yendo bien en algún punto. Es rarísimo lo que está sucediendo y creo que es un fenómeno de las redes sociales que no pasa tanto en la vida real. Digo, creo que hay, a veces, algo que sucede adentro de una burbuja que es la red social, que es lo que pasa cotidianamente en la calle, que es muy distinto, y creemos que es lo mismo y no.

Es más ruido que otra cosa. Es más ruido de lo que genera la red. El algoritmo se mueve por los comentarios, entonces eso hace que la gente comente y opine, y está bien, me parece que es lo que sucede en la plataforma.

Y después, yo creo que el humor está muy literal. Estamos en un momento de literalidad absoluta. Entonces siento que la ironía cuesta un poquito más.

Siento que hace unos años tal vez se pensaba un poquito más en cuanto a los chistes. Yo siento que hoy estamos en un momento en que se permite más decir todo. Lo siento así.

Por otro lado, en simultáneo está la cancelación.

Nancy Gay contra la cultura de la cancelación

—La cultura de la cancelación.

—La cultura de la cancelación, con la que no estoy para nada de acuerdo. Creo que se puede repensar y que la gente se puede equivocar, siempre y cuando no haya nada grave real. Estoy hablando de eso, no de que no esté judicializado o esas cosas. Pero después no estoy de acuerdo para nada con la cultura de la cancelación.

Incluso lo que le pasó a Rosalía me parece medio circo romano. Las redes tienen esa cosa de circo romano. Bueno, vamos a tirarle a esta persona y le tiramos dos semanas a una persona. Me parece bastante violento y, nada, volátil. Porque después te das cuenta de que un artista se puede equivocar y puede decir algo.

Todos nos podemos equivocar, somos personas y estamos pensando todo el tiempo cómo podemos hacer las cosas bien. Y digo, si no está en el espíritu agredir...

—¿Alguna vez tuviste que convivir con una situación en la que una persona se sintiera ofendida por algo que dijiste, y tuviste que pararte desde el lugar de “yo estoy haciendo humor”?

—Mirá, yo ahora bloqueé, antes de venir para acá, bloqueé a tres personas. A tres personas las reporté y las bloqueé. Dentro de mis posibilidades, si están en mis posibilidades, si estoy en mi cuenta, porque a veces, qué sé yo, te están haciendo hate en la cuenta de otra persona. Entonces ahí no tenés posibilidad de bloquear. Pero si está en mis posibilidades, yo te bloqueo. Yo te saco.

Yo no me voy a dejar insultar. No, digo así, nada, me río.

—Digo, si vos me preguntás si alguien se siente agredido por mí, o quizás en algún show decís algún chiste y alguien se ofende, porque hay un montón de clips en TikTok o en Instagram...

—En los shows habitualmente no me pasa. Me pasa más en las redes, tal vez, con la licencia del anonimato, que me digan tal o cual cosa, pero en los shows habitualmente no me pasa.

—¿Y vos en tus shows no te autocensurás por miedo a que alguien se pueda llegar a ofender? ¿Intentás darle la vuelta a algún chiste? Quizás dicho de esta forma es fuerte, pero si lo digo del lado B no suena tan así.

—Mirá, hace poco me pasó que hice un show y vino una congregación de monjas. Yo, antes de salir, tenía mucho miedo porque dije: “¿Qué va a pasar con esto? ¿Qué van a pensar de lo que estoy diciendo?”. Me parecía un poco fuerte para ellas.

Y no sabés cómo terminaron las monjas: bailando el meneíto hasta abajo, coreando. Y yo, la verdad, fue un recuerdo. Les mando un beso, chicas. Me encantaría que vuelvan al show. La pasaron muy bien.

Y dije: “Me sorprendieron las monjas al final, ¿eh?”. Estaban con ganas de perrear hasta abajo. Fue hermoso.

No sé, creo que eso tiene el hecho vivo, ¿viste? Que eso me gusta de hacer stand up, de encontrarme ahí con el público y con distintos públicos y ver qué pasa.

“La interacción con el público no es todo el show”

—Y en esos momentos de tus shows, ¿elegís también la interacción con el público antes que quizás el propio material que tenés o cómo funciona esa relación?

—No, creo que eso es un error, digamos. En el stand up hay un material concreto que uno escribe. Sí se usa un poco lo de trabajar con el público, sobre todo es un tipo, una manera de hacer stand up que se usaba mucho en los 80 y ahora en Estados Unidos. Y ahora se ve mucho también porque los standuperos o los comediantes de stand up tenemos que subir todo el tiempo material a las redes.

Entonces, para en algún punto no estar subiendo chistes o tu material que después la gente va a venir a ver, se suben interacciones con el público. Pero no es el show eso, digamos. Es parte.

El otro día escuchaba a Luciano Mellera, que me parecía muy interesante. Lo admiro muchísimo. Él es un gran comediante.

Y ese trabajo lo hace muy bien. Decía que su show dura, no sé, una hora y pico y que tiene, no sé, 30 minutos. No me acuerdo exactamente los tiempos. No quiero hacer lío, Luciano. Pero hay una parte pequeña dentro de su espectáculo de interacción. No es todo el show, digamos.

Del teatro al stand up: una carrera con muchos lenguajes

—¿Y qué diferencias ves? Porque vos arrancaste, también rebobinemos eso, de muy chica a hacer teatro primero, a los 16.

—Sí. A los 16 arranqué a hacer teatro. Y siempre me gustó el humor.

Y bueno, tuve como un recorrido teatral clásico, como cualquiera que le gusta el teatro. Estuve viviendo afuera, estuve haciendo teatro en España. Y después, cuando volví, empecé a dirigir una obra. Y en paralelo empecé a actuar. Y de repente me topé con el stand up. Y empecé a hacer stand up y me encantó.

Y bueno, pasé mucho tiempo con las dos cosas en paralelo. Son dos cosas que me gustan mucho: hacer stand up y actuar. Es lo mismo que escribir y dirigir. Pero siento que son lenguajes distintos, ¿viste? No es lo mismo estar haciendo stand up que actuar. Son como dos cosas distintas.

—¿Y qué es lo que disfrutás más de cada una?

—No te puedo decir. Me encantaría decirte una, porque sería mejor para mí estar más enfocada. Me parece que estoy con una dispersión total. Pero son multifacéticas, son muchas cosas.

No sé. Vos lo ves así. Mi psicóloga lo ve como una dispersión. Como que me tengo que enfocar. Estoy haciendo muchas cosas, me gusta hacer muchas cosas.

Pero creo que sí. No sé cuál disfruto más. Ojalá disfrutara. Disfruto todas. En distintos momentos me conecto más con una que con otra. Pero disfruto todas.

La pasión que no se puede frenar

—Y en algún momento, desde que arrancaste hasta hoy, que estás más consagrada —el otro día estuviste también en lo de Mario Pergolini—, ¿dijiste “ya está, tiro la toalla” porque tenías obstáculo tras obstáculo y pensabas “no puedo más”? ¿O siempre tuviste clara la meta de que querías hacer esto?

—Me encantaría tirar la toalla, realmente. Mirá, siempre hay algo que tiene que ver con la pasión que no se puede explicar. A mí me da la sensación.

Y otra cosa, como que hay algo de querer hacer y decir y tener la necesidad de expresar que es muy difícil de frenar cuando está muy fuerte. Y a mí me pasa eso, ¿viste? Que obviamente ya he transitado por momentos de más exposición, menos exposición, momentos de mayor reconocimiento, menos.

Pero yo siempre tengo ganas de estar haciendo y creando. Por ejemplo, ahora reestrené una obra como directora y también la escribo, se llama Borrás. La realidad te come. Y ya estoy pensando: “Bueno, pero pará, ¿qué más puedo hacer?”. El otro día le decía a un amigo: “Ay, tengo ganas de dirigir un musical”.

O sea, como que, ¿viste? Ojalá frenara ese deseo, esas ganas. Pero no, no frena. Y yo creo que ya me parece que ya está. Ya es así.

Y en todo eso entra el humor, digamos. El humor siempre. El humor siempre, digamos. Por más que haga, esté escribiendo o participando de proyectos donde tocan otras cuerdas, ¿viste? El humor siempre aparece. A mí es un lenguaje que me encanta.

“El humor me salvó de muchas cosas”

—En alguna oportunidad dijiste que te salvó el humor. ¿De qué te salvó?

—Y salva cualquiera el humor, ¿no? Me salvó de muchas cosas. Yo tuve una infancia bastante difícil, bastante complicada, como mucha gente.

Y la risa y el hacer reír, eso salva, ¿no? Como poder reírnos de lo que nos pasa. Pienso que nada es tan importante. A la vez todo es importante. Pero cuando empezamos a relativizar un poco, ¿viste?, las cosas y decir: “Bueno, soy así, re chiquita, en un universo enorme”.

Y el humor creo que me lleva a poder pasar esas cositas que duelen, que molestan o que incomodan de una manera más liviana.

—¿Como qué, por ejemplo?

—Bueno, vení a ver el show. Vení el viernes a ver el show. Sí, bueno, en el stand up yo hablo de todo, ¿viste? He hecho, ya este no sé qué número de unipersonal es, pero imaginate que tengo un unipersonal que se llama Casa Duele, que es una comedia dramática.

Tengo otro unipersonal que se llama Puta Madre. Y este se llama Algo Entendí, ¿no? Digo, son como discos que me ves evolucionando. Digamos, de Puta Madre, Algo Entendí, ¿no? Vamos mejor, ¿o no? Vamos mejor, sí, sí, sí.

Así que sí, yo trabajo con mi mundo interno, ¿viste? Yo siento que cuando escribo o dirijo o hago stand up, encuentro un canal para poder comunicar un poco lo que siento adentro. Y eso me gusta.

“La gente que no hace comedia es mucho más graciosa”

—Y tantos años haciendo reír a la gente, ¿qué te hace reír a vos?

—Bueno, mis amigas me hacen reír un montón. Ayer justamente estuve hablando con una amiga de la secundaria. Hacía, no sé, como 15 años que no hablaba con ella. Mucho tiempo.

Mucho tiempo que le decíamos Hoyito, un osito, le decíamos Osito. Muy graciosa. Creo que es la persona más graciosa que conozco. Me hizo reír un montón.

Mis amigas me hacen reír un montón. O sea, generalmente la gente que no hace comedia es mucho más graciosa que la gente que hace comedia.

—Fuerte.

—Sí. Yo siento que la gente que hace comedia tiene problemas psicológicos y vienen de familias disfuncionales, por eso tienen que hacer comedia, pero que la gente que no hace comedia es mucho más graciosa.

El consejo de Nancy Gay a la adolescente que empezó a actuar

—Y ya, para ir cerrando, si tuvieras que decirle, tocarle la espalda y decirle algo al oído a esa Nancy de 16 años que arrancaba recién en este mundo, ¿qué le dirías?

—¿A la de 16? ¿Yo a la de 16?

No entendía nada, ¿no? Yo ponía muñecos. Le diría: “Vamos, vos podés. Seguí tu pasión”.

—No estás equivocada.

—No estás equivocada. Bueno, me diría un montón de cosas. Te admiro. Vamos. Fuerza. Un montón de cosas.

Creo que es re lindo, ¿viste? Hay algo que es re lindo y que yo me levanto re contenta todos los días porque digo: “Ah, bueno, hago cosas que me gustan, que tienen que ver con mi deseo”, ¿viste? Y eso es un privilegio absoluto.

Y además, es mi trabajo. Entonces tengo que estar muy agradecida. Pero también agradecida porque le pongo mucho trabajo, mucha tenacidad.

El otro día escuchaba algo de María Becerra que me parecía súper interesante. Que decía: “Bueno, me va, pero hay mucho trabajo detrás”. Y creo que eso es interesante porque, viste, yo siento que esto de pegarla, no pegarla, como que...

Y bueno, en el medio también hay un montón de gente trabajando, un montón de gente haciendo cosas. Y no se ve tanto. Y no se ve tanto, o sí se ve, pero pareciera ser que eso no es un... Pareciera ser que hay que pegarla. Que hay que llegar a algún lugar.

Y a mí me parece que la construcción de lugares también es interesante, ¿no? Los procesos. Los procesos también son interesantes. Y como...

Y a mí me gusta eso, ¿no? Estar en ese lugar del proceso. Y disfrutar el camino.

Disfrutar el camino, por supuesto. Siempre.