Si los limones de tu árbol se caen cuando todavía son pequeños, hacé esto para evitarlo
La caída prematura de los frutos del limonero puede ser un síntoma de estrés hídrico, nutrición deficiente o plagas, problemas que requieren atención para asegurar una cosecha abundante.
Cómo mantener los limones en su lugar con la semilla de una palta.
ShutterstockEl limonero es uno de los árboles frutales más elegidos en los hogares por su practicidad y por la versatilidad de sus limones en la cocina cotidiana. Con la llegada de la primavera, el ejemplar suele llenarse de azahares y diminutos brotes, pero a menudo surge la frustración al ver cómo los frutos se caen al suelo estando aún muy pequeños. Esta es una clara señal de alarma de que al árbol le falta algún cuidado esencial, incluso cuando sus hojas lucen saludables.
Para revertir esta situación y asegurar una cosecha abundante, los especialistas aconsejan revisar el riego. El limonero demanda un nivel constante de humedad. Si sufre estrés hídrico, desechará los frutos jóvenes por falta de energía.
En este caso, se debe evitar el uso de agua caliente y regar a primera hora de la mañana o al atardecer para frenar la evaporación. Además, se puede verificar con el truco de la tierra, el cual consiste en tomar un puñado del sustrato cerca de la base y apretalo; si se compacta en un bollo, la tierra mantiene la humedad ideal, pero si se deshace entre los dedos, requiere agua inmediatamente.
También hay que verificar la nutrición del sustrato. Con el paso de los meses, el suelo pierde sus minerales. Un aporte periódico de compost o abono orgánico fortalece las raíces y garantiza la fijación del fruto.
Asimismo se deben controlar de plagas. Cuando las hojas se arrugan o abarquillan, es indicio de la presencia de arañas o pulgones que depositan sus huevos y desechos en los brotes, impidiendo el desarrollo del limón.
El repelente ecológico con carozo de palta para el limonero
Para combatir los insectos sin recurrir a químicos agresivos, podés preparar un insecticida casero utilizando la semilla de la palta. Su alto contenido de taninos, compuestos vegetales amargos y tóxicos para los insectos, actúa como un potente repelente natural.
Para elaborarlo, seguí este paso a paso:
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Rallá finamente la semilla (carozo) de una palta.
Hervila en un litro de agua durante 10 minutos (o dejala en remojo en agua fría durante tres días) para que libere sus principios activos.
Sumale un chorrito de vinagre blanco para acidificar y fijar la preparación.
Filtrá el líquido con un lienzo fino para eliminar restos sólidos y diluilo con un poco más de agua limpia.
Verté la mezcla en un atomizador y pulverizá las hojas y tallos afectados, insistiendo en el envés de las hojas.


