Mover o no mover tu vehículo luego de un choque: el debate que envuelve las calles de Mendoza
Un proyecto busca permitir mover vehículos en choques sin heridos para evitar demoras. Especialistas advierten que sin pruebas, después es difícil resolver responsabilidades.
Entre el caos vehicular y la necesidad de pruebas, el debate reaparece en Mendoza. Qué dicen jueces, peritos y seguros sobre mover o no los autos.
Un choque leve en plena hora pico puede transformar una calle en un caos. Una escena de este tipo puede observarse en cualquier momento del día en Mendoza: autos frenados, bocinazos y largas filas por un siniestro sin heridos. En ese contexto, vuelve a discutirse si conviene mover los vehículos o dejarlos como quedaron.
El tema reaparece por un proyecto del diputado Lucas Ilardo que busca modificar la normativa y permitir retirar los autos en incidentes menores. La iniciativa ya había sido aprobada en 2017, pero fue vetada por el entonces gobernador Alfredo Cornejo por posibles complicaciones legales.
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Hoy, nueve años después, la discusión regresa con más fuerza, impulsada por un problema concreto: la congestión que generan choques simples en calles y accesos clave.
Entre el tránsito y la prueba
Desde la justicia vial advierten que el punto no es tan simple como parece. Ernesto Latino Saa, juez administrativo vial de Guaymallén, explicó que lo central es poder determinar responsabilidades con pruebas suficientes.
“La normativa prevé que la autoridad registre la posición de los vehículos, los daños y los rastros. Esa información después es clave en el acta vial”, señaló. Sin ese respaldo, resolver quién tuvo la culpa puede volverse mucho más complejo.
Sin embargo, también reconoció un problema evidente: los siniestros menores generan demoras y hasta nuevos riesgos en la vía pública. Por eso, en algunos municipios ya se aplican mecanismos para retirar autos bajo ciertos criterios.
Lo ideal: recabar las pruebas y facilitar la circulación
Para Latino Saa, la discusión está mal planteada si se reduce a una sola opción. “No se trata de elegir entre ordenar el tránsito o cuidar la prueba. Hay que hacer las dos cosas al mismo tiempo”, afirmó.
En ese sentido, planteó que en casos leves, sin heridos y sin discusión entre las partes, se podrían mover los vehículos siempre que antes se registre bien la escena. Fotos, videos o croquis pueden cumplir ese rol si hay protocolos claros.
El problema aparece cuando hay lesionados, dudas sobre lo ocurrido o posibles infracciones graves. En esos casos, la preservación de la escena sigue siendo necesaria.
¿Es obligatorio dejar el auto?
Desde el lado técnico, hay un dato que rompe con una creencia bastante instalada. Un perito que trabaja con juzgados viales dialogó con MDZ y recordó que la ley vigente, la 9024 no prohíbe mover los vehículos.
“Es una creencia popular que no se pueden mover. La ley no lo dice. De hecho, el personal de accidentología muchas veces saca fotos y retira los autos para liberar la circulación”, explicó.
Incluso detalló que, en situaciones complejas como lluvia o caos vehicular, las actuaciones pueden hacerse después en una dependencia, siempre que se haya registrado la escena previamente.
Más allá de lo que diga la ley, el mayor riesgo aparece cuando no hay evidencia. “Cuando no hay pruebas, después es muy difícil determinar responsabilidades”, advirtió el perito.
Con el paso del tiempo, los rastros desaparecen y las versiones pueden cambiar. Ahí es donde la pericia pierde fuerza y el caso se vuelve más difícil de resolver.
Incluso explicó que detalles mínimos, como restos de vidrio o plásticos en el asfalto, pueden definir quién tuvo la culpa en un choque. Sin ese registro, todo queda sujeto a relatos.
El impacto en los seguros
La mirada del mundo de los seguros automotores también cobra importancia. Un productor sostuvo que tanto la postura de liberar el tránsito como la de preservar la escena tienen fundamentos válidos.
“El problema es que si no hay acta ni registro, después cada uno declara lo que quiere. Y si los relatos no coinciden, las compañías no pagan”, explicó.
Eso genera un efecto concreto: nadie cobra el arreglo, salvo que tenga cobertura total. En esos casos, la falta de pruebas termina perjudicando a los propios conductores.
Cuando conviene mover y cuando no
Otros productores recomiendan que si el choque es simple, sin heridos y con responsabilidad clara, aconsejan sacar fotos, filmar la escena y mover los autos.
Pero si hay dudas, discusiones o situaciones complejas, la recomendación cambia. “Ahí conviene no mover nada y llamar a la policía. Si no, después podés quedar complicado”, señalaron.
También influye el factor humano: el estrés del momento puede hacer que las personas actúen de forma impulsiva o no registren datos importantes.
Un debate que continúa abierto
La iniciativa que busca reflotar Ilardo apunta a ordenar el tránsito en estos casos. Pero la discusión de fondo es más profunda: cómo garantizar que esa decisión no complique después la resolución del siniestro.
Especialistas coinciden en que el eje no debería ser mover o no mover. La clave está en contar con mecanismos claros que permitan hacer ambas cosas sin que una perjudique a la otra.
En definitiva, el desafío es encontrar un equilibrio. Porque en la calle, el problema no es solo el embotellamiento: también es que cada choque se resuelva de forma justa.