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Monotributo y obra social: por qué muchos aportan, pero igual quedan sin cobertura

La contadora Dafne Lanzilotta advirtió a MDZ sobre las dificultades que enfrentan los monotributistas para acceder efectivamente a una obra social, aun cuando realizan aportes todos los meses.


Durante años, miles de monotributistas naturalizaron una situación tan absurda como frecuente: pagar todos los meses por una obra social y, al momento de necesitar atención, descubrir que en los papeles una cosa dice una cosa y en la práctica pasa otra.

La distancia entre aportar y estar realmente afiliado se volvió, para muchísimas personas, un problema serio. Detrás de esa confusión hay trámites incompletos, obras sociales que rechazan afiliaciones, listados cada vez más acotados y un sistema que, lejos de simplificarse, se volvió más enredado. Sobre ese escenario habló con MDZ la contadora pública y especialista en negocios y finanzas Dafne Lanzilotta, matrícula 8290, quien planteó que el tema viene arrastrando complicaciones desde hace años y afecta de lleno a quienes trabajan bajo este régimen.

Aportar no siempre significa tener cobertura

Para entender el problema, primero hay que mirar cómo está compuesto el monotributo. Dafne Lanzilotta explicó que no se trata de un único pago con un destino uniforme, sino de una estructura dividida en partes. “El monotributo está dividido en dos partes”, señaló a MDZ. Por un lado, está el componente impositivo, que corresponde al tributo que cobra ARCA por la actividad económica del contribuyente. Por otro, aparece el componente previsional, donde se incluyen los aportes a la jubilación y a la obra social. En teoría, esa porción debería garantizar el acceso al sistema de salud. En la práctica, según advierte la especialista, muchas veces no ocurre.

Ahí aparece una de las principales trampas del sistema. “No por estar inscripto y estar aportando en un código de obra social estamos realmente afiliados”, remarcó Lanzilotta. Es decir: una persona puede estar derivando dinero mes a mes a una obra social determinada y, sin embargo, no tener habilitada efectivamente la cobertura. El punto clave, según explicó, es que, además del alta en el monotributo, existe un trámite de afiliación que debe hacerse ante la propia obra social. Si eso no ocurre, el aporte queda girado, pero la cobertura no se activa. Y cuando el contribuyente intenta regularizar la situación, muchas veces se encuentra con rechazos, demoras o falta de respuesta.

Cómo cambio de obra social en ARCA

Un sistema más chico y cada vez más difícil de navegar

La contadora advirtió que el panorama se volvió todavía más complejo a partir de la reducción del listado de obras sociales disponibles para monotributistas. “Se achicó mucho, se simplificó mucho la lista de obras sociales a las que podés acceder a través del monotributo”, explicó. Ese cambio fue formalizado desde octubre de 2024 a través del Decreto 955/24, que redefinió el esquema de entidades que pueden recibir a quienes están inscriptos en este régimen. El efecto, sostuvo, no fue menor: menos opciones y más dificultades para encontrar una cobertura que realmente acepte al afiliado y le brinde prestaciones.

En ese contexto, la recomendación central pasa por revisar con mucho cuidado el código de obra social elegido al momento de la inscripción. No se trata de un dato secundario. “Hay que hacer el trámite en la obra social porque si no es solamente un aporte que estamos derivando”, insistió Lanzilotta. Y agregó otro punto delicado: muchas personas quedan atadas a una entidad que ni siquiera tiene presencia real en su provincia. Según contó, tuvo casos de clientes adheridos a obras sociales sin sede concreta en Mendoza o con administración radicada en otras jurisdicciones, donde después nadie responde. Ese vacío deja al monotributista en una situación paradójica: figura como si tuviera cobertura, pero a la hora de usarla no puede acceder.

El PMO, los rechazos y la vía judicial

Más allá de esas trabas, la obligación legal existe. Con el aporte mínimo, tanto de trabajadores en relación de dependencia como de monotributistas, las obras sociales deben brindar el Programa Médico Obligatorio (PMO), es decir, el paquete básico de prestaciones que la ley exige cubrir. Sin embargo, Lanzilotta aseguró que eso tampoco siempre se cumple. “Las obras sociales están obligadas a brindarte el PMO nacional”, subrayó, aunque advirtió que hoy hay numerosos conflictos judiciales vinculados justamente a la negativa de algunas entidades a reconocer esas prestaciones. Esa resistencia, en muchos casos, termina empujando a los afiliados a buscar una solución por otra vía.

La consecuencia es conocida por quienes ya atravesaron ese laberinto: amparos de salud, reclamos administrativos y meses de incertidumbre para obtener algo que, en teoría, ya debería estar garantizado. “Muchas personas recurren a un amparo de salud para poder lograr la cobertura médica”, afirmó la especialista. Y el problema no termina ahí. Cuando una persona figura en los registros con una obra social activa, aunque en los hechos no tenga atención, puede quedar además excluida de otros beneficios sociales gratuitos del Estado. Es decir, el perjuicio se multiplica: paga, no recibe cobertura y, encima, pierde otras posibilidades de asistencia.

El llamado de atención para monotributistas y profesionales

Por eso, Dafne Lanzilotta planteó que el tema merece una revisión seria desde el inicio mismo del alta. Su advertencia no apunta solo al contribuyente, sino también a los profesionales que lo asesoran. “Ese es el llamado de atención hacia el monotributista, hacia el contador que les está dando de alta en un código de inscripción, porque después es muy difícil cambiarlo”, señaló. Elegir mal puede implicar quedar atrapado durante meses en una obra social sin respuestas, sin sede cercana o sin disposición real para afiliar.

En un contexto económico donde cada peso cuenta y donde la salud dejó de ser un gasto que pueda improvisarse, el problema excede lo administrativo. Para muchos monotributistas, no se trata solo de entender un trámite, sino de evitar quedar al margen de un derecho básico. La recomendación, en ese sentido, es concreta: revisar en qué código están inscriptos, consultar personalmente en la obra social antes de dar por hecho que la cobertura existe y no confiar únicamente en el descuento mensual. Porque hoy, para una parte importante del universo monotributista, pagar no siempre alcanza. Y esa es, justamente, la parte más delicada del problema.