Hubo veredicto por el crimen del sodero: la pareja fue hallada culpable y el hombre recibió perpetua
Marcia Franco (35) y Juan Carlos Rebeco (39) fueron hallados culpables por el jurado popular que debía analizar su responsabilidad en la muerte del "sodero" José Antonio Riera (64). El veredicto se escuchó cerca de las 23 de este miércoles y confirmó la postura de la fiscalía.
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La Justicia consideró que Rebeco es culpable de homicidio criminis causa-matar para ocultar un delito- y de robo agravado por uso de arma. Por lo tanto recibió prisión perpetua.
En cambio la situación de Franco aún es dudosa, ya que mañana a las 14 habrá una nueva audiencia para determinar su futuro, si bien también recibió un veredicto de culpabilidad.
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Tras los alegatos de cierre, la mujer había declarado que actuó "bajo amenaza", en tanto que Rebeco afirmó que "él nunca amenazó a nadie" y que "se hace cargo de lo que hizo".
El caso
José Antonio Riera (64) fue asesinado a golpes el 23 de enero de 2019. Tenía 3 hijas y trabajaba vendiendo bidones de agua, además de gestionar una plantación de nogales.
"Lo molieron a palos", definen los investigadores. Y la hipótesis es que la mujer sedujo al jubilado para tenderle una trampa mortal.
"Don Riera" era separado y vivía solo en una zona rural. En diciembre de 2018, el jubilado contrató a Marcia para que lo ayudara en su trabajo.
Entre charla y charla, tal vez Riera pensó que Marcia podía salvarlo de tantas noches solitarias. Y se sospecha que ella se aprovechó de eso. De hecho, ciertas pistas sugieren que la mujer se fue acercando y que aquel 23 de enero quedó con Riera para encontrarse en las desoladas inmediaciones de una escuela en La Puntilla (Tunuyán), con el supuesto objetivo de "charlar o tomar algo".
De modo que Riera se metió en esa zona rural, un poco aislada, pensando que iba a encontrar un amor. Encontró a Juan Antonio Rebeco y a la muerte.
Cuando seis días después hallaron su cuerpo, el jubilado tenía desprendimiento total del cuero cabelludo, escoriaciones y hematomas en una mejilla, heridas cortantes en la otra mejilla, la mandíbula y el tórax. A ello se le sumaba un traumatismo encefalocraneano y varias cortillas fracturadas.
Le robaron varios objetos, una camioneta y hasta un paquete de cigarrillos.

